¿Quién se ha comido a los caimanes arrojados al océano profundo?

Unos científicos han querido descubrir qué ocurre si lanzaban tres caimanes ya fallecidos al océano profundo.

Quién se ha comido a los caimanes arrojados al océano profundo

El océano profundo todavía tiene multitud de misterios escondidos que no han sido descubiertos. Los científicos tienen mucho respeto a esta parte del mar debido a que se ha podido comprobar que las condiciones que se dan en la misma han generado multitud de especies extrañas (y en muchos casos terroríficas). Por ello cada vez que se experimenta con lo que hay en las mayores profundidades del mar, los especialistas se toman el trabajo de una manera sensible y cuidadosa. Pero aunque exista riesgo y preocupación, es difícil que los científicos no continúen investigando por su afán de descubrimiento. Les entendemos bien.

Lo último que se han planteado un grupo de científicos es cómo puede ser que la vida en el océano profundo se mantenga de una forma conveniente teniendo en cuenta que el fitoplancton y las plantas marinas no están ahí para servir de alimentación. ¿Cómo se alimentan las criaturas y los peces que nadan en esta parte del océano? Y sobre todo, ¿cómo reaccionarían si se pusiera ante ellos un delicioso menú formado por tres platos a los que fuera complicado resistirse?

Eso es lo que han hecho los científicos, que han depositado en el océano profundo tres caimanes ya muertos (ahora la polémica está en saber cómo murieron) para ver qué ocurría con el paso de los días. Y los resultados han sorprendido de forma más que significativa.

Normalmente las criaturas y organismos de esta parte del mar se alimentan de las sobras. Restos de criaturas que han muerto mucho más cerca de la superficie, residuos de los propios peces de arriba, restos orgánicos y otros elementos que se convierten en la alimentación más solicitada. Eso sumado a la propia ingesta de otras criaturas acaba siendo la única manera de alimentación y en muchos casos la propia ingesta de otros peces resulta imposible debido a tamaño y características.

La investigación la ha llevado a cabo el LUMCON (Louisiana Universities Marine Consortium), organismo que colocó los caimanes bien fijados al suelo para que fueran un manjar fácil de comer. Los resultados de lo ocurrido han sido sorprendentes por las distintas resoluciones que se han dado. Uno de los cuerpos de los caimanes fue devorado en solo 24 horas, en este caso por isópodos gigantes que disfrutaron de la deliciosa carne que tenía este animal. Para los científicos ha resultado algo curioso, dado que normalmente estos isópodos pueden pasar largos periodos de tiempo sin alimentarse, por lo que o se dio la casualidad de que ya necesitaban comida o simplemente se dejaron tentar por lo deliciosa que parecía la cena que les habían servido.

El segundo de los caimanes simplemente desapareció. ¿Qué ocurrió con el animal? Los científicos dicen que para ellos es una gran sorpresa, dado que el peso tenía que encontrarse alrededor de los 36 kilos, por lo que no era fácil moverlo. Comentan que la forma de hacerlo tendría que haber sido con la poderosa fuerza de un tiburón de gran tamaño, dado que de otra manera no suena muy probable. Se deja el misterio en el aire para que la incógnita siga aumentando el misterio que existe sobre las profundidades del mar. También es posible que se devorara el caimán hasta sus huesos y que luego fuera movido de alguna manera. Peor es difícil llegar a una conclusión exacta a la vista de que no hay pruebas visuales de ello más allá de marcas en el suelo que muestran algún tipo de movimiento de arrastre.

Para terminar, el tercer caimán tardó en ser devorado más de 50 días, pero el trabajo que se realizó con el cuerpo fue tan minucioso que lo dejó absolutamente en los huesos. Eso sí, los científicos descubrieron unas partes de color marrón en los huesos que les desconcertaron. Al final llegaron a la conclusión de que se trataba de una nueva especie de Osedax, la cual fue devorando toda la sustancia hasta dejar al animal en su estructura ósea. Hasta ahora nunca se habían visto especímenes de la familia de los Osedax en el Cabo de México, que es donde se ha realizado el experimento. Analizando el ADN y comparándolo con el de los otros Osedax se ha comprobado que tienen suficientes diferencias como para considerar que se trata de una especie totalmente nueva.

Este tipo de experimentos siempre ha ayudado a conseguir descubrir más sobre aquello que desconocemos. En el caso del océano profundo todavía hay mucho que no sabemos, en especial sobre la manera en la que se alimentan las distintas especies y criaturas que habitan en este medio. Por ello experimentos como este resultan interesantes y ayudan a resolver dudas o insertar nuevas, dado que ahora todos queremos saber qué es lo que pasó con el camián que desapareció sin dejar un rastro claro de lo que pasó con él.

Vía: Plos One

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