¿Quién es el primer español en criogenizar su cerebro?

Con un pago de 30 mil euros el cerebro de un español ha sido criogenizado para despertar en el futuro.

criogenizar el cerebro

De la criogenización como método de sobrevivir a la muerte hemos hablado en otras ocasiones. Se trata de un proceso que está obteniendo cada vez más seguidores y que nos proporciona un billete de ida hacia un futuro en el que la muerte se entenderá de una manera totalmente distinta. Aunque tachado de locura por las personas religiosas, quienes estudian la ciencia creen que estamos a 20 o 30 años de encontrarnos en un mundo que sepa cómo evitar la muerte. Y de momento la forma de llegar a ese día si estamos enfermos o fallecemos es mediante la criogenización.

Ya son varios cientos de personas las que se han criogenizado, incluyéndose entre ellos familiares y parejas, como es el caso reciente de una abuela y su nieta que fueron criogenizadas simultáneamente para ser despertadas en el futuro. Y en este grupo también hay un español que ha criogenizado su cerebro después de morir.

Su esposa conocía su voluntad y cuando llegó el fatídico día de su muerte no dudó en hacer todo lo que fuera necesario para preservar el cerebro de su marido, el cual ahora descansa en un congelador de Alemania esperando el día en el cual esta tecnología llegue a su clímax.

Se llama Javier Ruiz Álvarez y era un informático que llevaba más de 10 años planeando su proceso de criogenización. No obstante, su fallecimiento se produjo por un ataque al corazón imprevisto y del cual hasta entonces no se habían producido avisos. Tenía solo 48 años y antes de sufrir el infarto fatal le dio tiempo de llamar a su esposa para decirle que había tenido molestias, pero que no debía ser nada grave. Después de eso cayó al suelo y falleció.

El problema fue que debido a la pérdida de su trabajo Javier no había podido pagar las cuotas recientes del servicio de criogenía y ni mucho menos tenía ahorrado el importe que necesitaba para realizar el proceso. La cuota anual con empresas como Cryonics Institute es de 500 euros y el proceso de criogenización del cuerpo completo implica un pago de 60 mil euros una vez la persona en cuestión ha fallecido.

La buena fortuna es que el trabajo de su esposa in extremis ayudó a que fuera posible recaudar unos 30 mil euros, cantidad con la que pudieron pagar la criogenización del cerebro, aunque no del cuerpo. En el futuro resucitará en un nuevo cuerpo o en el suyo propio recuperado a través de células madre. Pero de momento su cerebro espera congelado. Cuando despierte los científicos aseguran que mantendrá sus recuerdos, su esencia, su personalidad y todo aquello que le ha representado en su primera vida.

Foto: PeteLinforth

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