¿Qué son los piojos de mar?

Los piojos de mar han sido noticia en las últimas horas por el ataque que han llevado a cabo contra un joven australiano.

Amenaza de las pulgas de mar

En las últimas horas los piojos de mar se han convertido en una de las grandes pesadillas particulares de quienes se encuentran de vacaciones en la playa. El incidente que les ha puesto en primera plana de las noticias del mundo entero ha ocurrido en Australia, pero la alarma mundial ha hecho que personas de todos los lugares piensen en si ellas también podrían terminar convirtiéndose en víctimas de estas extrañas criaturas.

Al final el índice de alarma se ha reducido y los mencionados piojos de mar, que son en realidad más bien pulgas de mar, han acabado saliendo de la lista de principales peligros de los que tenemos que preocuparnos cuando estamos en el mar. La identidad de estas criaturas pasa a ser definitivamente la de los lysianassid, unos anfípodos, crustáceos de pequeño tamaño que normalmente no tienen interacción con los bañistas. Su importancia en el ecosistema marino es elevada, dado que realizan una tarea importante en cuanto a la eliminación de peces que han fallecido y están flotando en el agua o pájaros cuyo cadáver ha caído al mar.

Pero si ese es su papel y no suponen un peligro para las personas, ¿qué es lo que ha pasado para que el joven de 16 años australiano haya sido atacado por estas pulgas de mar?

Cuentan los expertos que se tiene que haber debido a una casualidad. Es posible que el joven pisara algún tipo de presa muerta que los peces estaban devorando. Habla de, por ejemplo, un cangrejo muerto que estuviera sirviendo de alimento a las pulgas en un ataque rápido y feroz contra el cadáver. Al pisarlo, el joven podría haber despertado el interés y el malestar de las pulgas, que habrían ido a por sus pies como sustitución del cuerpo del cangrejo que posiblemente se moviera de lugar después del impacto.

Los piojos de mar no suponen ningún tipo de peligro a largo ni corto plazo. Si en alguna ocasión tenemos alguno que nos molesta el gesto normal es mover la pierna y quitárselo de encima de forma automática. El problema es que el australiano no reaccionó a los mordiscos, se quedó quieto y dejó que durante media hora estos seres siguieran mordiéndole, lo que derivó en unos efectos lógicos. Los expertos dicen que es lo mismo que pasaría si dejáramos que un montón de mosquitos nos picaran durante media hora sin parar. Pero no es algo que deba desatar las alarmas.

Foto: Couleur

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