¿Qué pruebas hay de la existencia del Monstruo del Lago Ness?

¿Qué es lo que se ha descubierto a lo largo de la historia del Monstruo del Lago Ness? ¿hay pruebas de su existencia?

Qué pruebas hay de la existencia del Monstruo del Lago Ness

Hay muchos misterios del mundo que todavía no han sido resueltos y que nos causan un interés enorme. Porque por mucho que no creamos en ellos o no queramos creer, en multitud de ocasiones nos quedamos con la mosca detrás de la oreja pensando en si aquello de lo que estamos leyendo podría ser o no verdad. Y entre estos misterios no se puede negar que la presencia del Monstruo del Lago Ness es indudable y de una importancia extrema. Porque hay pocos misterios que sean tan interesantes como este que ha tenido tantos casos de personas que dicen haber llegado a ver al monstruo. Dicho esto podemos ponernos en faena y hablar de las pruebas existentes de la presencia del monstruo en el lago o al menos de su existencia en el pasado, dado que nunca se sabe si la criatura ya puede haber fallecido después de mantenerse tantos años viva.

El monstruo del lago Ness, o Nessie como se le llama de forma cariñosa (porque no se trata de un monstruo agresivo, que sino otro gallo cantaría con su apodo), se supone que habita en las Tierras Altas de Escocia. Su aspecto es el de una criatura marina con cuello largo que sobresale en la superficie. Algunos podrían decir que tiene cierto parecido a un Diplodocus, pero su capacidad de nado y la parte del cuerpo inferior lo alejan y lo convierten más en otro tipo de dinosaurio.

Las primeras pruebas de la existencia del Monstruo del Lago Ness se remontan al año 565, cuando se hizo referencia a su presencia en el lago en el libro Life of St. Columba, escrito por Adomnán. En la historia se contaba cómo el monje misionero Columba de Iona quiso comprobar la historia de unos aldeanos sobre la existencia en el río Ness de un monstruo acuático que había asesinado a uno de los suyos. Lo que hizo el monje fue mandar a uno de sus seguidores a cruzar el río y, en su camino, se encontró cara a cara con el monstruo. El monje hizo el símbolo de la cruz y recitó unas palabras que hicieron que el monstruo se diera la vuelta y que el fiel de Columba pudiera sobrevivir. Así se originó la historia que se ha perpetuado con el paso de las épocas hasta la actualidad.

A partir de ahí hay menciones literarias, pero a ninguna se le da mucha credibilidad. Todo cambia cuando en 1871 D. Mackenzie se encuentra con algo en el agua del lago que parece un bote volcado, pero que hace ruidos y se mueve de forma lenta hasta que de repente acelera y desaparece. Su historia de lo sucedido se mantuvo en secreto hasta que en 1934, cuando todo el mundo había comenzado a hablar del monstruo, la envió. ¿Pero por qué se comenzó a hablar de la criatura? Fue en 1933 cuando la construcción de una carretera en los alrededores del lago, llevó a que cada vez más personas pasaran por allí. Un matrimonio, George Spicer y su mujer, dijeron que vieron cruzar por la calle una criatura enorme dirigiéndose hasta el lago y dejando un camino lleno de destrozos.

Lago Ness castillo

En 1933 Hugh Gray le hace una foto al monstruo, aunque con un resultado muy borroso. Sirve para alimentar la leyenda, aunque sin mucha credibilidad. A final se acabó demostrando que era una foto falsa y que no había manera de considerarla una prueba de la existencia de la criatura. Aunque esto hizo que hubiera cada vez más interés por tener pruebas que confirmaran que el monstruo existía.

Un año después un estudiante de veterinaria llamado Arthur Grant dice que se cruzó con el monstruo de noche cuando iba en moto. Se bajó del vehículo y siguió a la criatura hasta el lago. Dijo que se trataba de un monstruo con una pequeña cabeza adjuntada a un gran cuerpo y que su aspecto tenía reminiscencias a una foca y un plesiosaurio. Con el tiempo su supuesto encuentro fue perdiendo relevancia porque distintos expertos afirmaron que estaba exagerando y que lo más probable es que solo viera una foca o una nutria. Pero ese mismo año, en 1934, se hace la foto que pasaría a formar parte de la cultura popular. La hizo el cirujano Robert Kenneth Wilson, que nunca quiso que su nombre se relacionara con la misma, lo que llevó a que fuera conocida como «la foto del cirujano». Con esta foto se ha jugado mucho en los procesos de edición y alteración, especialmente en cuanto a las escalas. En cualquier caso, se acabó demostrando que no era auténtica.

En realidad, la foto tenía mucha más historia de la que se pudiera imaginar. Se descubrió con el tiempo que se trataba de un hoax muy elaborado por parte de un grupo de personas encabezado por Marmaduke Wetherell, que se quería vengar del periódico Daily Mail. Modificaron un submarino de juguete poniéndole cabeza y le hicieron la foto que enviaron al periódico. Posiblemente no pensaron en que su intento de venganza hacia el periódico tendría el efecto contrario, dado que lo que hizo fue darle una enorme popularidad a la publicación. Con los años se descubrió el montaje, pero se mantuvo como una prueba de la existencia del monstruo durante 60 años.

En 1938 G. E. Taylor grabó al monstruo en vídeo a color durante tres minutos. El material aparentemente se lo vendió al escritor Maurice Burton, que en vez de compartirlo decidió guardarlo a buen recaudo. Años después en el libro The Elusive Monster se publicaba un fotograma de los tres minutos y se afirmaba que la grabación no pertenecía al monstruo, sino que se trataba solo de un objeto inanimado que se encontraba flotando en el agua. Por el año 1938 el interés por el monstruo, como se puede ver, era notable. La situación llegó a tal nivel que aparentemente se organizaron encuentros de cazadores dispuestos a encontrar al monstruo y capturarlo. Una carta escrita por el policía William Fraser manifestaba la preocupación que había en no poder detener a estos grupos de cazadores. La carta fue desvelada públicamente en el año 2010.

Lago Ness foto

Hubo un periodo de transición en el cual el interés por el monstruo se calmó, especialmente por el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. No fue hasta 1954 cuando la maquinaria de búsqueda de Nessie se puso operativa de nuevo. Todo comenzó de nuevo cuando un barco pesquero detectó con su sonar algo grande que se movía debajo de ellos. Pero después la señal desapareció y no fue captada de nuevo. Un año después Peter MacNab hacía una foto en los alrededores del castillo de Urquhart en la cual se veía una forma extraña en el agua. La foto sería publicada en un libro, pero aparentemente se descubrió que había sufrido algún tipo de modificación, por lo que tampoco se podía confiar de forma plena en ella.

En 1960 se producía otro importante avance para los entusiastas del monstruo del lago Ness. El ingeniero Tim Dinsdale grababa al monstruo o aparentemente era el monstruo. Con el tiempo se analizó la grabación y se llegó a la conclusión de que el monstruo era, en realidad, un bote, y que en el mismo incluso había una persona. Pero una recuperación del vídeo en 1993, llevó a descubrir que en el agua se podía ver la parte de atrás del cuerpo de una criatura. Su descubridor comentó cómo había pasado de no creer en el monstruo a, después de lo visto, no estar seguro de lo que tenía que pensar.

Otro encuentro de Nessie que no se ha podido probar es el que tuvo el mago Tony «Doc» Shiels en 1977. Se piensa que todo fue un montaje, dado que el mago escenificó que con sus poderes sería capaz de invocar a la criatura. Después la definió como un monstruo a medio caballo entre un elefante y un calamar. El mundo ha aceptado que todo fue un montaje debido a la falta de pruebas y a cómo se había escenificado.

Lago Ness

Y después de todo esto llegamos a la actualidad. En 2007 Gordon Holmes graba nuevas imágenes de Nessie, una masa negra de 14 metros de largo moviéndose a gran velocidad por el lago. El biólogo marino Adrian Shine se sorprende por la calidad de las imágenes, pero luego se retracta de sus palabras argumentando que posiblemente se trataba de una foca. Más adelante, en 2011, se detecta la presencia de un gran objeto siguiendo un barco con sónar que se encontraba en el lago. Un año después se tira por tierra la teoría diciendo que se trataba de algas o plancton. Ese mismo año comienza el drama de George Edwards, su búsqueda de Nessie durante 26 años día y noche y la obtención de una fotografía muy valiosa. Él mismo reconoce que la imagen que nos habíamos hecho de Nessie era distinta a la realidad, y que lo cierto es que la criatura es más parecida a un manatí de lo que se podría imaginar. Comenta, que cuando se ven varias marcas en el agua es porque hay distintas unidades de ese tipo de criatura que no es un mamífero. Posteriormente se descubre que la foto es falsa, algo que reconoce el mismo Edwards, aunque defiende que hizo una en los 80 que sí era real.

Em 2013 un turista llamado David Elder hace un vídeo de cinco minutos de una ola misteriosa en el lago, la cual dice estar provocada por un objeto negro y sólido. Los expertos acaban argumentando que la ola se produjo por un movimiento del viento. Un año más tarde Apple Maps capta mediante satélite lo que parece ser el monstruo, con una superficie de unos 30 metros de largo. Después especialistas insisten en que hay mejores explicaciones para la foto que indicar que se trata de la criatura, como que es el efecto producido por un barco. Y con eso llegamos a la actualidad, a un análisis de ADN realizado en el lago Ness del cual se ha llegado a la conclusión de que es poco probable que exista una criatura en él. Pero ¿y si es verdad que como dicen bajo la superficie del lago Ness hay una profundidad mayor que es donde se esconde y vive la criatura?

Foto: GregMontaniGenesJourneyBernhard_Staercksuetot

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