¿Qué pasó realmente con la perra Laika en el espacio?

El gobierno soviético ocultó durante años la verdad acerca de la muerte que sufrió la perra Laika en el espacio.

Se cree, de forma errónea, que la perra Laika fue el primer animal en ser lanzado al espacio. Lo cierto es que para ese tiempo las organizaciones aeroespaciales ya habían realizado multitud de pruebas con animales. En realidad, los hermanos Montgolfier, ya probaron en el año 1783 a enviar animales al cielo para realizar ciertas comprobaciones (como los efectos del aterrizaje). Para ello usaron un globo aerostático y probaron con gallos, ovejas e incluso patos.

Pero si hablamos de ciencia aeroespacial moderna tendríamos que situarnos en la década de los años 40. En ese momento Estados Unidos probó a enviar moscas al espacio para comprobar los efectos de la radiación. También lanzaron a los monos Albert. El primero de ellos solo alcanzó una latitud de alrededor 60 kilómetros, pero el segundo sí que consiguió llegar al espacio. Albert II salió de la Tierra el día 14 de junio del año 1949. Alcanzó una altitud de 134 kilómetros, pero desgraciadamente falleció cuando se encontraba bajando con el paracaídas y este falló.

No obstante, Laika sí que fue el primer animal que logró orbitar la Tierra. El gobierno ruso se había preparado a conciencia para ese momento y llegó a hacer lo imposible para llevar a esta perra al espacio y así intentar demostrar su superioridad ante Estados Unidos.

El gobierno soviético ya había realizado pruebas con otros animales, especialmente con perros. Se encontró, no obstante, con que los perros domesticados eran demasiado delicados, lo que les impedía contar con ellos para las misiones aeroespaciales. Lo que tuvieron que hacer fue comenzar a buscar perros callejeros que tuvieran una resistencia superior que les permitiera realizar con éxito las misiones. Así es como encontraron a Laika, que antes de convertirse en astronauta vivía en las calles de Moscú.

Laika formó parte de un proceso de entrenamiento con otras dos perras. Al gobierno le gustaban las perras y no los machos porque eran más obedientes y se comportaban de una forma más disciplinada. Una de las otras perras se quedó embarazada en el proceso previo al lanzamiento, lo que impidió ponerla en órbita. La otra fue descartada porque aparentemente no tenía el aspecto que la organización soviética buscaba para el animal que se convertiría en el más famoso de todos los tiempos.

Los especialistas entrenaron a Laika a diario y la colocaron dentro de una pequeña cámara que emulaba el espacio que tendría dentro del cohete. La intención era que poco a poco se fuera acostumbrando y que su cuerpo estuviera habituado a las condiciones del viaje para que pudiera sobrevivir. No obstante, los astronautas sabían perfectamente que Laika no volvería, puesto que las condiciones del viaje no estaban preparadas para que el regreso del animal fuera algo que pudiera llevarse a cabo.

El viaje de Laika se llevó a cabo el día 3 de noviembre de 1957. Todos los periódicos hablaron del gran logro espacial de los soviéticos. Las felicitaciones llegaban desde todas las partes del planeta, puesto que se había conseguido poner al animal en órbita con unos resultados aparentemente insuperables. A Laika se le había dado un entorno dentro de su pequeña cámara en el cual podía respirar y donde recibía alimento de forma frecuente para que pudiera comer y encontrarse en un buen estado de forma. La intención, en cualquier caso, era confirmar que era posible poner a un ser vivo en órbita y que sobreviviera al entorno gravitacional.

Tras el lanzamiento los periódicos no dejaron de cubrir la noticia y los progresos que Laika estaba haciendo en el espacio. Las fotografías realizadas al perro antes del viaje ayudaban a que la noticia se convirtiera en un éxito entre los ciudadanos. Todo el mundo estaba en deuda con Laika y admiraban a la perra astronauta. Por desgracia, seis días después del lanzamiento, se publicaba la noticia del fallecimiento del animal.

El gobierno soviético inventó una historia que, en la medida de lo posible, no les dejase en mal lugar. Se dijo que aunque el viaje había sido un éxito, las circunstancias de la aventura no permitían recuperar a Laika y que los responsables habían tomado la decisión «más humana». Lo que se contó es que se le hizo la eutanasia a Laika antes de que se le terminase el oxígeno, para que no falleciera de una forma horrible. Otras teorías apuntaron a que el animal había muerto cuando se le acabó el oxígeno, sin que el gobierno soviético mediara de por medio (porque de buenas a primeras ya se les preguntó cómo habían hecho para hacerle la eutanasia a distancia, lo cual resultaba cuanto menos complicado).

La realidad, una información que no se publicó hasta el año 2002, desvela que lo cierto es que Laika falleció solo unas horas después del lanzamiento. Fue debido a un sobrecalentamiento a la vista de que la nave llegó a alcanzar los 40 grados de temperatura. Eso dejó a la perra en una situación muy compleja en la que su cuerpo no pudo superar la presión y sufrió un ataque al corazón. Se cree que el motivo de que esto ocurriera fue que se produjo un problema técnico. Posteriormente el gobierno ruso construyó un monumento a Laika que se inauguró en 2008.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (2 votos, media: 5,00 de 5)
5 5 2
Loading ... Loading ...