¿Qué historias cuentan las personas que han sido abducidas por extraterrestres?

Reunimos algunas de las historias que han contado al mundo en foros y comentarios de blogs personas que fueron abducidas.

Seguro que ya habéis visto el otro reportaje que hemos publicado recientemente sobre extraterrestres. Lo cierto es que nos encontramos con ganas de aliens. Quizá sea por la forma en la que el mundo está pasando por una de sus peores crisis mundiales de todos los tiempos, pero nos apetece mirar a los cielos e imaginar que no estamos solos ahí fuera.

Lo que queremos hacer en este artículo es repasar algunas de las historias de abducciones que han publicado personas, principalmente anónimas. Las podéis creer o no, o leerlas con la mosca detrás de la oreja. No hay forma de verificar que algo de lo que dicen es cierto. Estas historias las hemos ido encontrando en foros, en comentarios de artículos de periódicos y otros lugares similares. Es posible que algunas no sean ciertas, pero hemos elegido aquellas que estaban contadas con tanto corazón, con tanta credibilidad y realismo, que sin duda creemos que son, en la medida de lo posible, ciertas.

Y decimos en la medida de lo posible porque nunca se sabe si la persona que está contándolo cree que es verdad, aunque en realidad se trata de algo que no ocurrió. Al fin y al cabo, siempre hay maneras de autosugestionarnos o de ver cosas que no existen debido al consumo de ciertas sustancias. Y otras de esas historias, quién sabe, pueden ser totalmente ciertas.

Algo en nosotros nos lleva, como decíamos, a creer en todas ellas. Por eso las hemos seleccionado. Si esta recopilación de historias os gusta y tiene buena acogida, trataremos de hacer una segunda entrega en la que repasemos más sucesos y abducciones que han quedado registradas para la historia. Luego os recomendamos que crucéis todas las historias para apreciar que, salvando las distancias, hay cierta similitud entre todas ellas. ¿Cuáles pueden ser los motivos? Quizá en este tipo de aspecto es donde se encuentre el secreto de la vida extraterrestre.

Los extraterrestres que pidieron permiso

«Corría el año 1974. Fue entonces cuando me puse en comunicación con extraterrestres. Un día mientras estaba tumbado en la cama intentando dormir, alguien se comunicó telepáticamente conmigo. Eran dos extraterrestres que me preguntaron si sería posible que me hicieran una visita. Yo les dije que «adelante». Pasaron dos noches y mientras estaba durmiendo, una luz muy brillante me despertó. De la luz aparecieron dos extraterrestres con cabezas ovaladas y una altura de solo unos 15 centímetros.

Me levantaron de la cama y me hicieron atravesar la pared de mi habitación para salir al exterior de la casa. Me encontraba en medio de los dos extraterrestres y avanzábamos en fila. La verdad es que no recuerdo prácticamente nada, pero tengo ciertas visiones y extractos de memoria en los que me encontraba en una nave. Poco después volvía a estar en mi cama, con esas luces tan brillantes rodeándome. Los dos extraterrestres estaban delante de mi y se comunicaron, una vez más, haciendo uso de telepatía. Me dijeron «gracias y adiós». Yo les pregunté si volverían en algún momento y me respondieron «quizás».

Una terrible y terrorífica desaparición

«En el año 1986 un amigo y yo vimos tres discos circulares en el aire que estaban descendiendo. Dimos la vuelta en el camino de la montaña en el que nos encontrábamos y comenzamos a volver por nuestros pasos. Sabíamos que había unas criaturas cuya naturaleza desconocíamos que nos estaban siguiendo. La noche fue terrorífica, porque con la oscuridad tuvimos muchas dificultades para movernos por la montaña. Al final solo yo conseguí salir de allí. Al día siguiente fui a la oficina del sheriff a poner una denuncia de persona desaparecida y le conté toda la historia. Por desgracia, mi amigo nunca volvió y quedó desaparecido. Es algo que me aterroriza y lo cierto es que no suelo hablar de ello. No sé qué le hicieron los extraterrestres».

El padre y la hija que evitaron la abducción

«Hace tres veranos mi hija y yo estábamos caminando por la montaña. De repente nos encontramos con un disco de color negro y gris que se encontraba encima de nuestras cabezas. Decidimos seguirlo, porque al principio pensamos que era un disco frisbee o algo parecido, aunque no parecía muy probable. No pensábamos que fuera peligroso. Pero mientras lo seguíamos, ya llevaríamos un buen rato, de repente recibí una llamada en el móvil. Era un número desconocido, pero decidí responder.

Lo hice porque recientemente nuestro perro se había perdido, así que pusimos carteles y esperábamos que la llamara fuera de alguien que hubiera encontrado al animal. Por desgracia, lo único que escuché al otro lado fue estática. Ninguna voz, solo ruido. Decidimos, como la situación empezaba a ser muy extraña y pasó de la curiosidad al miedo, volver por nuestros pasos hasta llegar al centro de visitantes. Ese sería un buen lugar seguro donde encontrarnos con otras personas. El problema es que caminamos y caminamos y el centro de visitantes no estaba donde debería estar. En lugar de ello solo encontramos el disco de antes, pero ahora mucho más grande, de nuevo sobre nuestras cabezas. Mi hija comenzó a llorar y, de repente, todo volvió a la normalidad.

Un camionero se detuvo a nuestro lado y el conductor nos preguntó si nos encontrábamos bien, porque teníamos mala cara y mi hija estaba llorando. El disco ya no estaba ahí y todo era normal de nuevo. Nunca supimos qué pasó o de lo que nos pudimos haber librado».

Los extraterrestres que quisieron ayudar a la humanidad

«Era julio de 1978. Yo soy un veterinario de Medinaceli, en España. Ese día fui abducido por extraterrestres junto a mi perro. Me contaron que el lugar de donde procedían se ha echado a perder tras ver cómo su sociedad cometía multitud de errores. Según me dijeron, era un lugar oscuro y terrible, lejano a lo que había sido en su época dorada. Los extraterrestres eran muy altos y tenían un aspecto nórdico.

Una vez en su nave, me sacaron sangre, jugos gástricos de mi estómago y me hicieron un espermiograma. Les pregunté cuáles eran los motivos de que me estuvieran haciendo eso y me contestaron diciendo que lo hacían por nuestro bien, porque con el paso de las épocas la humanidad se quedará estéril. La contaminación del agua y la tierra provocará que no nos podamos reproducir y también que los cultivos se echen a perder. Eso nos dejará en una situación crítica que requerirá ayuda. Lo más preocupante de todo es que esos aliens me dijeron que hay otras civilizaciones en la galaxia que tienen otras intenciones sobre qué hacer con la humanidad en el futuro. Y mencionaron opciones como modificarnos genéticamente o reprogramar nuestras acciones y conducta».

Conexiones con la Biblia y seres superiores

«Quería dejar esta historia en el anonimato y nunca contarla, pero estoy moralmente obligado a ello. Soy un sacerdote de la iglesia baptista en Puerto Rico y he tenido tres encuentros con extraterrestres. Son unas criaturas de aspecto amigable, con piel pálida, pero ojos verdes, grandes y ovalados. Proceden del planeta Koshnak, que está en la constelación de Orión.

El extraterrestres que lidera siempre las comunicaciones se llama Ohnesto y utiliza telepatía para hablar conmigo. Siempre intenta contar cosas científicas y técnicas para que pueda entender cómo funciona el universo más allá de los conocimientos que hay en la Tierra. Me explicó que los miembros de su especie viajan por la galaxia utilizando la séptima y la octava dimensión que aún son desconocidas para los humanos. Y no solo eso, puesto que esta especie alien conoce hasta 13 dimensiones. Utilizan conservación de células de su cuerpo para replicar la naturaleza del mismo y poder vivir entre 800 y 1000 años. No son los únicos seres que existen en la galaxia y no se consideran así mismo dioses, sino que solo están más avanzados que los humanos.

Ohnesto me ha contado que otros extraterrestres de su planeta han visitado la Tierra en multitud de ocasiones a lo largo de los tiempos. Algunos de los seres que nos han visitado proceden de dimensiones que desconocemos o de mundos supernaturales. Siempre nos visitan para transmitir conocimiento, para expandir el amor y la importancia de defender la luz. Personalmente creo que Jesucristo se trataba de una de estas criaturas. Eso lo explicaría absolutamente todo. Y parece que, por lo que cuenta Ohnesto, hay muchos episodios de la Biblia que están vinculados a la aparición y visita de extraterrestres».

Los indígenas saben más que nosotros

Hace 10 años, en 1989, estaba haciendo hiking en Bolivia, en la zona de Altiplano. Vi una luz en el cielo brillante y parpadeante que emitía una serie de líneas a modo de rayos. Pregunté a los granjeros indígenas con los que estaba, y en vez de responderme me sonrieron. Al segundo, uno de ellos dijo «vienen de allí arriba», mientras con el dedo estaba apuntando al cielo. Yo les pregunté si eran militares, pero ellos movieron la cabeza en gesto de negación y de nuevo apuntaron con el dedo hacia arriba. Después de eso no quise preguntar más, me quedé en silencio mientras me acompañaban al lugar donde me alojaba».

Recuerdos fragmentados de un universo mayor

«En noviembre del año 1989 estaba conduciendo con mi mujer cuando vimos una luz azul que apuntaba a nuestro coche desde el aire. Vimos a un hombre muy alto y sin pelo que vestía con una ridícula túnica azul. Nos miró y telepáticamente nos invitó a subir a su nave. Aunque no quisiéramos subir, usó algún tipo de técnica telepática para convencernos de que lo hiciéramos.

Al instante estábamos siendo analizados en la nave por otro ser, en este caso con una túnica amarilla y un gran collar. Todo parecía demasiado absurdo y extraño. Al principio el examen era indoloro, pero en un momento dado todo cambió. Notaba cómo invadían mi mente y me dejaban sin control. Noté cómo conectaban algún tipo de puente entre mi cerebro y sus máquinas. Notaba que había una conexión y que me estaban sacando conocimiento. El ruido que se escuchaba era muy agudo y molesto. Al rato cortaron esa comunicación, pero notaba que en mi cabeza y en mi mente había algo distinto.

Me habían dado algún tipo de conocimiento y experiencia. Sabía de inmediato que en el mundo hay mucho más que la vida, que el mundo que nos rodea y que todo lo que conocemos dentro de las posibilidades de los humanos es solo una pequeña parte de todo. Los límites de dimensiones, de coexistencia y de conocimiento se derribaron. Ahora sé que hay muchas dimensiones más allá de las que hemos dominado como especie. Y también entendí que todo está conectado, que nos encontramos en un mundo vivo en interconexión. Lo cierto es que aún me cuesta explicar todo lo que vi y aprendí».

Hay peligro, debo irme

«Tengo 64 años y vivo en un lugar de Arizona donde es frecuente que se vean OVNIs. He visto cientos, el primero en el año 1947. Normalmente ya no salgo a verlos, pero cuando hay un OVNI cerca lo siento, siento esa sensación de calidez tan agradable que emanan los extraterrestres.

No obstante, hay un episodio que recuerdo especialmente. Fue en 1967. Estaba durmiendo y me despertó un ruido muy intenso, mecánico o futurista, como lo que oirías en televisión en una serie de ciencia ficción. Sentí en mi mente que alguien me decía que bajara del piso de arriba y que saliera al exterior. Entre mi casa y la casa del vecino vi una figura de un ser que estaba usando un traje muy luminoso. Recibí otro mensaje telepático en mi cabeza que decía: «No tienes nada que temer. No te haré daño y sé que tú no me harás daño a mi«. Me acerqué a esa figura y, al instante, me mandó otro mensaje mental diciendo «Hay peligro, debo irme». Vi una luz muy intensa en el cielo y la figura ya había desaparecido al instante. Sé que los extraterrestres nos visitan, que quieren transmitir compasión y amor en el mundo y ayudarnos a que la Tierra sea un lugar mejor. No hay ningún motivo para temerles».

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