¿Qué explica una mutación genética sobre el descanso?

Las personas que tienen determinada mutación genética tienen más problemas para mantenerse frescos y conciliar el sueño.

persona descansando

¿Te gusta aprovechar las mañanas? ¿o prefieres vivir en la cama? No cabe duda de que en cuestión de sueño todos somos diferentes. Hay quienes con unas horas de descanso se levantan con una energía fantástica mientras que a otros les cuesta muchísimo conciliar el sueño. ¿Crees que es casualidad? Podría ser una respuesta, pero nosotros no creemos demasiado en las casualidades y mucho menos después de conocer los resultados obtenidos en un estudio llevado a cabo por la Universidad de Rockefeller en Nueva York

Los investigadores que han realizado el análisis han llegado a la conclusión de que las diferencias que presentamos las personas en relación al sueño son una cuestión de genética. Así, dependiendo de cómo vengamos de “fábrica” tendremos más o menos facilidad para conciliar el sueño. En concreto, el estudio se refiere a la mutación de un gen específico que no todos nosotros lo tenemos desarrollado. Se trata del CRY1 y en la actualidad en el mundo lo porta un 10% de la población aproximadamente.

¿Qué quiere decir esto? Pues que todos aquellos que tengan la mutación en el CRY1 sufrirán un trastorno del sueño. A esta enfermedad se la conoce como Síndrome de la Fase del Sueño Retrasada.

Las personas que padecen este trastorno son aquellas a las que les cuesta dormir por las noches, se van a la cama a altas horas de la madrugada y suelen tener un sueño muy ligero que no les permite un buen descanso. Además, la gran mayoría de ellas también presentan otros síntomas precisamente por no dormir de forma adecuada, tales como fatigas, ansiedad o cuadros depresivos. Si este Síndrome se desarrolla de forma más severa puede provocar otras enfermedades más graves como la diabetes o las de tipo cardiovascular. Tal y como apunta uno de los investigadores del estudio, Michael Young, “estas personas sufren un jet lag constante”.

Los que sufren este trastorno se les conoce como “búhos”, por el contrario aquellos que no presentan esta mutación son las “alondras”. Estos suelen disfrutar más de las mañanas, aprovechan el día, están descansados y no les cuesta demasiado conciliar el sueño. En teoría, cuando somos niños la mayoría de nosotros nos presentamos como “alondras”, pero esto va desapareciendo y modificándose en la adolescencia. Algunos mantienen esta costumbre pero otros pasan a ser “búhos”. En este caso para no sufrir demasiado las consecuencias de este síndrome es recomendable que los “búhos” organicen sus horas de sueño, eviten utilizar dispositivos electrónicos durante mucho tiempo por la noche y en la medida de lo posible se expongan siempre que se pueda a la luz solar.

Foto: Pezibear

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