¿Qué es el razonamiento inductivo?

Este método nos ayuda a llegar a conclusiones lógicas, que muchas veces realizamos en forma inconsciente.

Un ejemplo del método deductivo

Es muy común que en nuestra infancia, en las clases de matemáticas en las que la maestra nos enseñaba las diferencias entre los métodos inductivo, deductivo y abductivo. Sinceramente, era bastante poco lo que se entendía sobre el tema, y que cualquiera se atenía al más rigoroso sentido común y lógica de experiencia, con la cual se lograba salir de los aprietos en los que dichas herramientas hubiesen resultado pertinente.

Al hablar de razonamiento inductivo, o inducción, hacemos referencia a un proceso en el cual se parte del análisis de casos puntuales e individudales y, mediante la observacion de las relaciones logicas que se observan entre ellos, se llega a la elaboración de una hipótesis acerca de lo que se quiera conocer.

Por ejemplo, si observo por mi ventana que pasa un cuervo volando y es color negro (no entremos en discusiones de matices sobre el color azulado oscuro de tal ave), y luego pasa otro cuervo también de color negro y durante el día veo un desfile de quince cuervos, todos del mismo color, mi conclusión producto de la inducción es “que todos los cuervos son negros”. En tanto considere que la cantidad de casos es pertinente, el método inductivo proyecta lo específico de esos casos particulares y los convierte en una regla general, aplicable al resto de los casos de tal conjunto.

Evidentemente este procedimiento tiene algunas dificultades, por ejemplo, que la zona en que yo habito no es la que los cuervos blancos (si existiesen) eligen para vivir. Si la muestra de casos con las que yo trabajo no es lo suficientemente amplia va a resultar imposible llevar a un resultado que pueda considerarse medianamente válido.

Al mismo tiempo hay cuestiones que están vinculadas con cómo se formula el nuevo conocimiento adquirido mediante la inducción. Por lo general, utilizamos el método inductivo no como una forma de adquirir nuevos conocimientos sobre un objeto, sino como una forma de convencernos de que aquella teoría que sostenemos es válida. Si sostenemos como teoría que “todos los cuervos son negros” y, durante toda nuestra vida, no hacemos más que confirmar que cada cuervo que vemos es de tal tonalidad, evidentemente estaremos confirmando nuestra teoría constantemente.

Ahora bien, al afirmar que los cuervos son negros, también estamos afirmando (cuestiones de lógica) que “lo negro es cuervo”, es decir que los zapatos que tengo puestos en este momento invalidarían esa teoría, ya que, si mis zapatos (negros) no son un cuervo, y ya se había formulado que todo lo negro eran cuervos, ya no puedo afirmar que lo negro sea cuervo, por lo tanto tampoco puedo estar seguro de que los cuervos sean negros.

Generalmente no nos planteamos estos problemas acerca de los cuervos, pero a veces sí lo hacemos acerca de conocidos o personalidades que se acercan bastante a dicho animal volador… tengamos cuidado, ¡no sea cosa que un zapato os coma los ojos!

Fotografía: Bruce McKay Yellow Snow Photography.

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