¿Qué animales han quedado sueltos por la Luna después de estrellarse una nave espacial?

Una nave espacial se ha estrellado en la Luna dejando ADN de la humanidad y unos pequeños animales conocidos como tardígrados.

Animales

¡Un momento! ¿Animales en la Luna? ¿pero de qué estáis hablando señores de QueComoQuien? ¿se han vuelto locos? En realidad no. Pero no pensemos en Rebelión en la granja adaptada al espacio o en algún episodio extraño de Futurama (aunque bien podría ser el punto de partida para uno…). Se han estrellado animales, es cierto, pero hay que explicar bien el titular para que lleguemos a entender que por ahora los astronautas no van a tener que ir a dar de comer a los animales que han quedado desperdigados por la superficie lunar.

Los animales que están pululando por la Luna son los tardígrados, a los que coloquialmente se les conoce como osos de agua y que tienen ese aspecto rechoncho que seguro que habéis visto en alguna ocasión. Son unas criaturas particulares, dado que tienen una capacidad de supervivencia que está por encima de todo lo que podáis imaginar. En experimentos realizados a lo largo del tiempo se ha comprobado que los tardígrados pueden llegar a estar vivos incluso si han pasado congelados periodos de tres décadas.

Los tardígrados que se enviaban a la Luna estaban en distintos recipientes y condiciones y se cree que en mayor o menor medida pueden haber sobrevivido al momento en el que se estrelló la nave en la que viajaban. Por si alguien se lo preguntaba: no, los tardígrados parece que no se pueden reproducir en las condiciones de hábitat que tienen en la Luna.

Eso según lo que han dicho los científicos. Estos animales, en cualquier caso, son microscópicos, pero seguro que nadie quiere imaginarse que la Luna acabe plagada de tardígrados, porque posiblemente terminaría teniendo algún tipo de consecuencia. La cuestión es que estos animalillos sobreviven a todo tipo de situaciones extremas porque lo que hacen cuando ven que la situación se pone difícil es desconectar su metabolismo. Se podría decir que ellos mismos se “apagan” y que luego se “encienden” cuando el entorno es favorable. Se desconoce a ciencia cierta qué pasará con ellos en la Luna.

La Luna

Lo que quizá también os estéis preguntando es qué ha pasado para que la Luna haya quedado pringada de tardígrados. La respuesta está entre lo preocupante y lo fascinante. La fundación Arch Mission, que trabaja sin ánimo de lucro, tiene la misión de crear un planeta que sirva como destino de escape para la Tierra si la situación en nuestro planeta se pone muy complicada (algo que la mayor parte de científicos cree que ocurrirá antes o después). En su afán de lograr esta misión estaban enviando la nave Beresheet de origen israelí a la Luna. En ella había la primera “copia de seguridad” de la Tierra. Una copia de seguridad que incluía cientos de tardígrados en estado deshidratado, ADN humano en grandes cantidades, plantas y células y otros microorganismos. La idea es poder trasladar a la Luna ese tipo de material genético que podría replicar la Tierra en el caso de que algo fallase de repente.

Es decir, aunque de momento como los propios responsables de la fundación reconocen, ese ADN humano no es suficiente para hacer una réplica de una persona, sí se cree que con la tecnología adecuada se podrá usar para crear vida humana de forma científica. Así que si la Tierra se va a pique de un día para otro, la raza humana sobreviviría, al menos técnica y teóricamente. Esto suena bien, pero abre una gran selección de preguntas, como por ejemplo, ¿quién nos va a revivir en un caso como este si aún no hemos llegado a mandar nadie al exterior de forma permanente? ¿habrá máquinas capaces de poner de nuevo “en funcionamiento” a la raza humana si nuestro planeta se colapsa? ¿y los humanos que nazcan con ese ADN serán humanos realmente? ¿o habrá cambios que les conviertan en una especie totalmente nueva? ¿y los tardígrados no encontrarán la forma de reproducirse y de invadir la Luna asimilando el ADN humano y creando una nueva clase de criaturas híbridas?

No nos liemos, porque nos sale una película de James Cameron en cinco minutos más divagando. Dicen los responsables de la fundación que se va a intentar recuperar las muestras de ADN y los tardígrados para luego estudiarlos y aprender del tiempo que han pasado en la Luna. Suena un poco a solución de última hora. “Hemos estrellado la nave, pero vamos a ver lo positivo del asunto, quizá aprendamos algo”. Este tipo de planes suenan bien, pero no hay duda de que hay que cuidar las formas y ni mucho menos plantearse que estrellar una nave en la Luna a estas alturas es una posibilidad de la que se pueda sacar algo positivo. Al menos de momento no parece que haya más efectos adversos del accidente que haber perdido parte del material genético y la inversión económica.

Foto: simardfrancoisPonciano

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