Predecir el futuro a través de las entrañas de animales

Los romanos tenían un ritual de predicción del futuro heredado de los etruscos que consistía en la adivinación a través de la observación de las entrañas de los animales, generalmente bovinos y cobrando especial importancia su corazón e hígado.

Arúspice. Foto: Dorieo21 en Wikipedia

Los antiguos romanos poseían ciertos rituales a la hora de practicar ciencias adivinatorias, siendo una de las más conocidas la que consistía en que un sacerdote lograba predecir el futuro a través de la observación de las entrañas de animales sacrificados, siendo en su mayoría bovinos. Este ritual proviene de los etruscos y los sacerdotes que la llevaban a cabo eran conocidos como los arúspices.

Los arúspices lograban adivinar el futuro en un ritual que tomaba su tiempo y que consistía de varias etapas. Primero se observaba al animal y su comportamiento en vida, luego durante su agonía y finalmente, una vez muerto, se procedía a observar sus entrañas, principalmente el hígado y el corazón, aunque la apariencia del estómago, riñones, bazo y pulmones también tenían cierto peso.


Pero si se encontraba alguna diferencia importante con lo que debería ser lo normal en los dos primeros órgano mencionados, ya era un augurio desfavorable. Una vez observadas las entrañas, se prestaba atención especial a la forma que en que quemaban observando el fuego y su forma, ya que si eran silenciosas, claras y su forma era de pirámide, significaba que se acercaba un hecho propicio.

Estos rituales sólo podían ser encomendados por las más altas autoridades de Roma y siempre iban ligadas al futuro del Imperio y usualmente como medida de corroborar otros vaticinios que quizás no fuesen del todo favorables que habían sido pronosticados por otros medios.

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