Los Perros de Tíndalos

Los viajes en el tiempo, la existencia de realidades paralelas y muchos otros fenómenos son explicados perfectamente por la teoría de la relatividad.

El célebre Frank Belknap Long en su obra “Los Perros de Tíndalos”, describe perfectamente lo que es un viaje astral. El conocido viaje a la cuarta dimensión. Es importante señalar que la obra de Belknap alude constantemente a la teoría de la relatividad. El autor nos da indicios de aquella realidad que no podemos conocer en la que el tiempo es curvo y el mañana es ahora y el pasado es el futuro: En definitiva todo es relativo. Es importante también en la obra de Belknap la importancia que le da a a lo planos cóncavos y convexos. Los ángulos curvos representan para Belknap la pureza y el estado creador de vida, mientras que los ángulos agudos son la representación de lo siniestro que convive con nosotros, pero en otro plano de la realidad. Una magnífica obra la de Belknap que anticipa en muchos los conocimientos astrales que dominamos actualmente. Pero vayamos a lo que se describe en Los Perros de Tíndalos. Se trata de la descripción de un viaje Astral mediante la ayuda de pociones alucinógenas. El hombre puede viajar libre de ataduras a través del espacio tiempo y visitar la Grecia antigua, el legendario Egipto. Todo con la naturalidad propia de aquellos que han descubierto los secretos del mundo espiritual.

La teoría de la relatividad y los viajes en el tiempo

Como se sabe Einstein probó que los viajes en el tiempo eran perfectamente posibles. Solo se necesitaba aplicar la correcta velocidad (algo insuperable para el hombre antiguo) que con los modernos aparatos inventados por el hombre se podía lograr con tranquilidad. Sin embargo para realizar un viaje en el tiempo no es necesario solamente subir a una nave espacial y viajar más rápido que la luz. Todos podemos experimentar esos viajes en el tiempo en nuestra vida cotidiana. Es algo que está demostrado por la teoría de la relatividad y que sin embargo muchos científicos y profesores de ciencias se empeñan en minimizar u ocultar. Quizás porque ellos tampoco estén preparados para semejante revelación que convive con la humanidad desde el siglo pasado.


La explicación del viaje de la luz en un tren.

Para explicar este fenómeno del viaje de la luz, tomemos el clásico ejemplo del viaje de la luz de una linterna encendida en un tren en movimiento. Analicemos el caso que cualquiera puede poner a prueba en un viaje en tren. Si encendemos una linterna para iluminar un punto x durante el recorrido de un tren en movimiento sucederá una extraña paradoja. Para que el ejemplo sea más certero, imaginemos a un hombre parado en una estación. Este hombre recibe la luz de la linterna en determinado momento. Digamos, el pasajero A enciende la linterna en el momento X y la luz de la linterna llega al hombre parado en la estación en el momento Y. Entonces un acto tiene dos momentos en el tiempo, el momento X y el momento Y ¿Cuál es real? Para complicar más las cosas imaginemos un hombre que está sentado unos 10 asientos detrás del hombre que enciende la linterna. Este hombre C está mirando por la ventana a la estación y es testigo de otra paradoja temporal. El pasajero A que enciende la linterna observa que la luz llega al hombre parado en la estación (B) al mismo instante que enciende la luz, por lo tanto para él la luz sale y llega de A en el tiempo X, pero para el pasajero sentado unos metros más atrás la luz llega en otro momento más tardío, en el momento Z. Entonces tenemos tres momentos para un mismo acto. Los momentos X, Y y Z. Si lo quisiéramos poner en horas y minutos digamos que la luz llega en la hora 12:00, 12:01 y 12:02. Sin embargo todo parte de un mismo instante. Esto se puede comprobar diariamente al observar las estrellas de la noche. En realidad vemos algo que ya sucedió. Esas estrellas en el firmamento puede ser que ya no existan, pero su luz (y por tanto la percepción de realidad que tenemos de ellas) llega millones de horas después. Esto prueba simplemente una cosa. El tiempo es medible en el espacio. Si extendemos una regla en el espacio geométrico veremos que el tiempo de la luz de la linterna tiene varios momentos que conforman un espacio, como una regla extendida en la que los minutos son equivalentes a los centímetros de la regla. Si el tiempo es un solo, la regla, con un principio y un final. ¿Qué hay si podemos desprendernos de esa dimensión del espacio y ver la regla desde fuera (eso es el plano astral) y mejor aún. ¿Qué pasa si podemos movernos libremente por esa regla y avanzar o retroceder a nuestro antojo? Entonces el tiempo no es inexorable, por lo tanto no existe la muerte. La regla es un todo, no tiene un principio ni un fin. Nosotros decidimos en que espacio del tiempo queremos ubicarnos. Bien, eso es lo que nos descubre la teoría de la relatividad. Pero pasemos otro punto.

La cuarta dimensión

Este es el punto que quiebra la cabeza de los científicos. Todos sabemos que en teoría podemos viajar por el tiempo. Eso quiere decir que podemos trasladarnos a momentos diferentes de la realidad. Ciertamente ya hay un científico en Israel que está dejando los fundamentos de una máquina del tiempo. La única desventaja que tiene esa máquina es que solo puede trasladarse hacia el futuro. Eso trae como consecuencia una nueva paradoja. ¿Existen los universos alternativos? ¿Al viajar en el tiempo llegaremos a nuestro futuro o a otro similar? Preguntas que se resolverán al empezar los viajes en el tiempo. Sin embargo, esa técnica que se va emprender mediante la ciencia ya la dominan algunos psíquicos mediante los viajes astrales. Es importante separar, claro está, a los charlatanes de los verdaderos hombres que trabajan con su mente.

Se piensa incluso que los famosos extraterrestres no son seres que habitan en otro lugar del universo. Quizás de trate de seres que conviven con nosotros, pero que han dominado los viajes dimensionales y en el tiempo. En todo caso está comprobado que para llegar a galaxias lejanas debemos hacer viajes en el tiempo. El astronauta que viaje al espacio vivirá más tiempo que aquel que se queda en la tierra. ¿Cómo así? Simplemente se trasladara por el tiempo representado en la regla de nuestro ejemplo.

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