Islas Galápagos, el misterio de la evolución

Las tesis darwinistas tienen su escenario: las Islas Galápagos son a Darwin lo mismo que la manzana a Newton, es decir el ejemplo natural de su teoría. Por ello, están protegidas por la Unesco y declaradas reserva natural en riesgo.

Se han cumplido en pasado día doce de febrero doscientos años del nacimiento de Charles Darwin, autor de la archifamosa Teoría de la evolución de las especies, que revolucionó el conocimiento científico de su tiempo y supuso el origen de una nueva ciencia: la Biología.

Cartel del Laboratorio Darwin en las Galápagos

Cartel del Laboratorio Darwin en las Galápagos

 

Como ha dicho Carlos Valle, jefe del Departamento de Biología de la Universidad de San Francisco, ‘de ser cierto que Newton se inspiró en la caída de las manzanas de los árboles para formular el principio de la Ley de la Gravedad, también podría decirse que las Islas Galápagos fueron decisivas en la teoría evolucionista de Darwin’.

Y es que, en efecto, la visita del naturalista inglés a este archipiélago fue determinante en la creación de sus tesis. Conformado por trece islas mayores y diecisiete islotes, dista unos mil kilómetros de la costa de Ecuador, país al que pertenecen desde 1832. Su capital es Puerto Baquerizo Moreno. La isla más grande es la llamada Isabela, pero la más habitada es Santa Cruz, con quince mil residentes.

Darwin llegó a las Islas Galápagos en 1835, cuando contaba veintiséis años, en una expedición a bordo de la fragata ‘Beagle’. En ellas observaría a los animales extrayendo conclusiones fundamentales para concretar su teoría.


Siempre siguiendo a Valle, en las Galápagos encontró la mejor evidencia para formular los principios de la selección natural y la eficacia reproductiva en los que se basa su tesis de que las especies desarrollan ventajas adaptativas para mejorar su supervivencia. Así, por ejemplo, observó que el clima variaba poco de una isla a otra pero que esas diferencias influían en el tamaño del pico de los pájaros de una misma especie, en función del tipo de semillas que crecían en cada una.

Isla de San Bartolomé, en las Galápagos

Isla de San Bartolomé, en las Galápagos

Según Matthias Wolf, director de la Fundación Charles Darwin en las Galápagos, este archipiélago ‘no es el tema principal en el libro sobre el origen de las especies, pero su viaje a este sitio fue muy importante, podría decirse que clave, para el entendimiento de la evolución’.

Las Galápagos, que adoptaron el nombre de las tortugas gigantes que las habitan, son consideradas el laboratorio natural de Darwin y, hace tres décadas, la UNESCO las declaró patrimonio de la Humanidad. Posteriormente, en 2008, fueron incluidas en la lista de reservas naturales en riesgo por la llegada de especies invasivas y por el alto impacto del turismo.

Fotos: Cartel: Waltermera en Wikipedia | Isla San Bartolomé: Aonikenk en Wikipedia

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