El Sol vuelve a rugir con fuerza

Una fuerte llamarada solar fué lanzada el pasado domingo 13 de febrero por el astro

Ni el mayor y más potente termómetro de resistencia podría haber soportado en superficie la fuerza combustible de la espectacular llamarada que nuestro astro Rey lanzó el pasado domingo 13 de febrero y que, afortunadamente, ha quedado fotografiada por el observatorio de la NASA dedicado a él, el SDO (Solar Dynamics Observatory).

El Sol siempre luce espectacular, aunque puede almacenar mucho peligro

Según parece, sus efectos se podrían dejar notar a lo largo de esta semana en la capa terrestre, aunque sin consecuencias apreciables para nosotros, según afirman los expertos. El suceso, conocido también como tormenta solar, ocurrió a una distancia aproximada de unos 150 millones de kilómetros de la Tierra y lo que sí conllevará es unas espectaculares vistas a algunos agraciados. Y es que los que se encuentren en las áreas polares podrán disfrutar de unas auroras espectaculares hasta el viernes.

El satélite del Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO), que también se empeña en estudiar el astro, confirmó a su vez que dicha explosión había producido una eyección de masa coronal muy veloz. En la región activa del Sol conocida como mancha solar 1158 fue donde se produjo la fulguración. La cuestión es que esta región está creciendo a gran velocidad, a tenor de los estudios de la NASA. Como resultado, millones de toneladas de partículas plasmáticas fueron expulsadas del Sol a una velocidad superior a un millón de kilómetros por hora. Esto es lo que ha provocado una tormenta geomagnética por la interacción con el campo magnético terrestre de nuestro globo.

Es bien sabido por la comunidad científica, y de hecho esto es uno de los principales motivos por su fascinación, que el Sol reporta innumerables fenómenos que ocurren en su superficie. Esto también los hace mantener en alerta e intentar estudiar sus cambios para poder predecir acontecimientos futuros. Es por dicho motivo que ya hace tiempo que los científicos de la NASA anunciaron que se espera que a finales del 2011 y principios de 2012 tenga lugar una gran tormenta solar. En este caso, aunque evidentemente no podemos calcular la magnitud de los hechos, se cree que su impacto podría causar daños considerables en muchos de los servicios de los que se abastece el planeta. Las manchas solares que comienzan a aparecer son una señal que avisa a los astrónomos de que se inicia un período de actividad solar intensa. Lo que no pueden medir con exactitud es el nivel de dicha intensidad. Aunque sí saben que cuantas más manchas y mayores sean éstas, más fuertes serán las tormentas derivadas de ese ciclo solar específico.

De momento, la mayor tormenta del Sol registrada jamás ocurrió en 1859. Conocida como fulguración o evento de Carrington, la explosión causó fallos electromagnéticos a lo largo y ancho del mundo, a la vez que hizo aparecer auroras en las latitudes más inusuales, como en el Ecuador.

Fotos: NASA

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