El Hubble logra imágenes de buena calidad de una particular galaxia en espiral

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha captado en imagen la galaxia espiral ESO 499-G37, una formación hasta ahora poco conocida. La captura es de buena calidad y permite conocer más detalles sobre esta galaxia que se mantenía de incógnito.

NASA Hubble

El Hubble ha fotografiado una particular galaxia en forma de espiral, la ESO 499-G37

Los descubrimientos del espacio siguen asombrando a los investigadores: uno de los últimos documentos gráficos relevantes del fascinante universo ha sido el captado por el telescopio espacial Hubble de la NASA, que ha captado en imagen la galaxia espiral ESO 499-G37, que vista desde aquí se ve muy alejada, salpicada de otras estrellas cercanas.

La galaxia se ve desde un ángulo, por lo que el Hubble ha podido revelar en la imagen su naturaleza espiral con claridad. Se pueden observar unos brazos espirales tenues, como rasgos azulados que giran en torno al núcleo de la galaxia. Ese tinte azul emana de las estrellas jóvenes y calientes que se localizan en los brazos espirales, según se explicó.

Los brazos de una galaxia espiral poseen grandes cantidades de gas y polvo, y suelen ser regiones donde constantemente nuevas estrellas se forman.

De este tipo de galaxias es característico el núcleo alargado brillante: por lo general, el núcleo central más abultado es el que contiene en sus límites la mayor densidad de estrellas en la galaxia, y es donde normalmente se ubica un grupo de estrellas viejas relativamente frías. Se trata de una región compacta y esferoidal.

Así también, otra características que es común a muchas de las galaxias espirales es la presencia de una barra que atraviesa el centro de la galaxia, según se cree, estas barras actuarían como un mecanismo que canalizaría el gas de los brazos en espiral hacia el centro, lo que favorece la formación de nuevas estrellas.

Algunos estudios recientes han sugerido que el núcleo de ESO 499-G37 se asienta en unos pocos cientos de años de luz de largo, alrededor de una décima parte del tamaño de una barra típica de galaxia. Los astrónomos piensan que tales barras pequeñas podrían ser importantes en la formación protuberancias galácticas, ya que podría servir de mecanismo para introducir material desde las regiones exteriores las interiores.

No obstante, los científicos aún no tienen en claro la conexión que existe entre las barras y la formación de abultamiento, ya que las barras no son una característica universal en las galaxias espirales.

La galaxia ESO 499-G37 se encuentra en el límite sur de la constelación de Hydra, y fue vista por primera vez en la década del 70, en un proyecto conjunto llevado a cabo por el Observatorio Europeo Austral (ESO) y el Observatorio de Uppsala, que utilizó la telescopio Schmidt en el Observatorio La Silla, Chile, para estudiar una gran parte del cielo austral en busca de estrellas, galaxias, cúmulos y nebulosas planetarias.

Foto NASA

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