El ángel de la biblioteca

¿Es pura serendipia, una feliz coincidencia? ¿O se trata tal vez de una forma activa de intuición?

Un número extraordinario de personas afirman haber encontrado sorprendentes coincidencias al buscar información en bibliotecas, hasta el punto de que Arthur Koestler acuñó el término “el ángel de la biblioteca” para describir la misteriosa fuerza que de un modo u otro conduce a la gente hasta el libro adecuado.

Rebeca West, por ejemplo, describe cómo en cierta ocasión se vio frente a un montón de estanterías llenas de obras sobre los Juicios de Nuremberg en el Royal Institue of International Affaire, y que el método de catalogación no le servía de nada para el tipo de información que estaba buscando. Incluso se quejó a una de las bibliotecarias y para demostrarle sus problemas eligió uno de los libros al azar. Pues no sólo era aquel libro el que necesitaba, sino que lo había abierto precisamente en la página en la que se encontraba el dato que estaba buscando.

El periodista Bernard Levin vivió una experiencia bastante parecida. Había estado buscando durante un buen rato una referencia para un artículo que tenía que escribir sobre una estatua de Alejandro Magno. Se decía, que esta estatua era tan grande que podía contener toda una ciudad en su mano. Se puso a buscar otra referencia completamente distinta sobre las Vidas de Plutarco, se equivocó de página y dio sin pretenderlo con la historia de la estatua.

Sir Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, se quedó pasmado una vez al dar con un cuento de Maupassante titulado L’Auberge, que era casi idéntico en todos sus puntos al argumento que él había desarrollado para una de sus obras. Incluso estaba ambientado en una misma taberna suiza de Gemmi.


Más recientemente, el astrólogo y escritor Derek Walter buscaba en la sección china de una biblioteca universitaria. La información que le interesaba no era fácil de encontrar, es más, en aquella época sus conocimientos sobre China eran más bien escasos y no tenía a nadie que pudiera ayudarle. De pronto, sin embargo, un volumen cayó desde uno de los estantes a sus pies. Lo recogió y vio que contenía precisamente la información que estaba buscando.

En su libro Coincidencia ¿azar o sincronicidad?, Brian Ingliss, escritor e investigador de lo paranormal, también describe la experiencia del locutor Alistair Cooke con el ángel de la biblioteca. Al elegir un volumen de un estante, se dio cuenta de que se había equivocado de libro. De hecho, era sobre un tema completamente distinto al que buscaba: Guía de Cocina 1972. Sin embargo, inmediatamente pudo comprobar que era exactamente lo que necesitaba para documentarse para un programa sobre la inflación que tenía que grabar al cabo de unos días, y pudo encontrar en él una referencia acerca de una comida que costaba entre tres y cuatro libras, una cantidad más bien cara para aquella época. Los investigadores siguen estando asombrados por la naturaleza de este fenómeno.

¿Existe realmente el ángel de la biblioteca? ¿Es pura serendipia, una feliz coincidencia? ¿O se trata tal vez de una forma activa de intuición?

Image: Marcos de acero en la biblioteca José Vasconcelos en la Ciudad de México por Clinker en Flickr

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