Eclipses lunares y solares

Un eclipse se produce siempre que un astro se interpone entre el Sol y otro astro, impidiendo así que su luz brille en todo su esplendor, ya sea porque le pertenece (en el caso del Sol) o porque normalmente goza de su iluminación (en el caso de la Luna). Nos aproximamos a dos fenómenos que ya preveían los mayas y aztecas con asombrosa exactitud y os anunciamos cuándo serán los próximos.

Infografía de cómo se produce un eclipse solar

Infografía de cómo se produce un eclipse solar

Los cuerpos celestes están en continuo movimiento, ya nos lo contaron en el colegio. También nos contaron qué son los eclipses, y puede que incluso hiciéramos aquel juego de la pelota de tenis, la linterna y la pared. Para los que no lo hicieran, para los despistados y para los que quieran saber un poco más, dedicamos un artículo a este fenómeno astronómico.

Un eclipse se produce cuando las sombras que proyecta un cuerpo celeste hacen que otro oscurezca. Los habitantes de la Tierra, y con la intervención de los astros que nos rodean, podemos observar dos tipos. En primer lugar, los eclipses de Sol, en los que nuestra estrella oscurece como consecuencia de la sombra que proyecta la Luna. Dicho de otro modo: la Luna se levanta un día con ansias de protagonismo y decide interponerse entre nosotros y el Sol, tapándole de pleno e impidiendo que nos llegue su luz. Algo parecido sucede con los eclipses lunares: el satélite oscurece por culpa de la sombra que nuestro propio planeta proyecta al situarse frente al Sol. Es decir, que los egocéntricos en este caso somos nosotros, que queremos quedarnos toda la luz del Sol y no dejar nada a la Luna. Y qué mejor para ello que ponernos por el medio. Estos fenómenos son más fáciles de entender con representaciones gráficas como las que acompañan este artículo.

Ambos eclipses pueden ser totales i parciales, pero en el caso del solar existe una tercera modalidad casi desconocida. Se trata del eclipse anular, que se produce cuando el cono de sombra de la Luna no llega hasta la Tierra porque se encuentra demasiado lejos del planeta. Es decir, que la Luna se pone delante del Sol pero en la intimidad, y nosotros no nos enteramos. Por otra parte, el cono de la sombra se divide en dos zonas: umbra o sombra total, y penumbra o zona parcial. Para los que se encuentran en la zona de umbra, el eclipse será total; y para los que se encuentran en la de penumbra, el eclipse será parcial.


Infografía de cómo se produce un eclipse lunar

Lo que ahora esperamos con entusiasmo, hace unos siglos era producto de angustia. Como sucede con todo lo inexplicable, nada mejor que una leyenda para darle sentido. Algo que pronto aprovecharon los más cultos para engañar a la plebe. Sin ir más lejos, los sacerdotes egipcios utilizaban sus conocimientos astronómicos sobre los eclipses para chantajear a la gente con la cólera de los dioses: el oscurecimiento del Sol era la prueba evidente de su ira. Los hay de más avanzados a su tiempo, como los griegos, que ya se imaginaban que lo de mirar directamente al Sol no podía ser bueno y observaban los eclipses solares en el reflejo del agua. O los mayas y aztecas, que disponían de un calendario que determinaba con seguridad qué día iba a producirse un eclipse.

Uno de estos calendarios nos sería muy útil a día de hoy, pues a los astrónomos les cuesta ponerse de acuerdo en este tema. En el caso de los eclipses solares, sí que existe una previsión bastante detallada. Así, el 4 de enero del próximo año se producirá uno visible en toda la Península y Canarias. Lo mismo se espera que suceda en noviembre del 2013, en marzo del 2015 y en agosto del 2016. No obstante, el plato fuerte llegará el 12 de agosto del 2026, fecha en la que podrá divisarse un eclipse total en Asturias, León, Burgos, el valle del Ebro y las Baleares. Lo mismo sucederá en agosto del 2027 y en 26 de enero del 2028 en algunas zonas del país. Serán, pues, tres años moviditos. Para más datos, podéis consultar esta tabla de futuros eclipses solares.

En lo referente a los eclipses lunares, las previsiones a nuestra disposición son menores. No obstante, se producirá uno el 11 de julio en el Pacífico que se divisará como total en la Polinesia, la costa peruana y el sur de Chile y Argentina. No obstante, puede que nos llevemos sorpresas, ya que en un año puede haber un máximo de 7 eclipses y un mínimo de 2. Alguno puede llegar a nuestros ojos.

Por suerte, estos fenómenos suelen tener mucha resonancia mediática. Basta con poner la televisión o la radio días antes de un eclipse para que nos bombardeen a noticias sobre el día, hora y lugar exacto en el que podrá apreciarse. No es necesario, pues, dejar notas en la agenda del móvil para dentro de un año. Podéis canjear vuestro Nokia por puntos con total tranquilidad.

Fotos: Eclipse Solar y Eclipse Lunar por Sagredo en Commons.wikipedia.org.

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