¿Cómo mata el avispón asiático gigante?

Año tras año los avispones asiáticos gigantes diezman las comunidades de avispas de otras especies y también matan a multitud de personas con sus picaduras.

Originario de Japón, el avispón asiático gigante es un tipo de insecto que aterroriza a los apicultores del mundo entero. Si bien lo habitual es que este tipo de insecto se encuentre en el país del sol naciente, donde mata a una media de 50 personas cada año, hay ocasiones en las que su vuelo las lleva a otras partes del mundo. Recientemente han llegado a Estados Unidos y el país se ha levantado en armas para combatirlas, ya que su presencia se podría convertir en una gran tragedia para multitud de negocios y personas.

Un asesino letal

¿Qué tienen de especial estas avispas? Su tamaño es uno de los aspectos principales: son “enormes” en comparación con las avispas normales. La longitud de la que hacen gala es de 5 centímetros y en el momento en el cual han abierto sus alas alcanzan una envergadura de nada más y nada menos que 7 centímetros y medio. Son de carácter agresivo, lo que lleva a muchas de las muertes que se producen por su picadura, ya que además su veneno es extraordinariamente poderoso y letal. No toleran vivir en cautiverio, un aspecto que las diferencia sensiblemente de los abejorros, y son letales no son para los humanos, sino también para otras avispas.

Justamente esto último es lo que está pasando en Estados Unidos, donde un apicultor de Washington ha dado la alarma pública a las autoridades después de que un grupo de avispones asiáticos haya pasado por sus instalaciones en la granja acabando con sus avispas.

Cuenta el apicultor que el encuentro de los avispones asiáticos gigantes con sus avispas ha resultado letal, puesto que sus avispas son trabajadoras y no son agresivas, lo que las dejó a merced de la especie invasora. Esta llegó y acabó con todas las avispas en lo que se podría considerar una auténtica y terrible carnicería. Además, el método con el cual estas grandes avispas asiáticas acaban con las demás avispas no es precisamente delicado, ya que utilizan sus uñas tarsales con el objetivo de sujetar a las avispas y utilizando sus poderosas mandíbulas les arrancan la cabeza. En el momento en el que ya han cortado la cabeza de la otra avispa se llevan el cuerpo volando con la intención de proceder a la alimentación de las crías.

Ahora lo que está intentando hacer el país es ponerse en alerta con la misión de detener a los avispones asiáticos para que no se lleguen a instalar en Estados Unidos. Si lo hicieran supondría un gran riesgo no solo para las personas, sino también para las avispas y los negocios de los apicultores. En el caso de las personas, la picadura de uno de estos avispones gigantes supone la introducción de una neurotoxina que puede llegar a ser letal. Produce efectos diversos en el organismo que son letales para personas que son alérgicas a las avispas y que pueden dar serios quebraderos de cabeza a cualquier otro individuo. No es una broma teniendo en cuenta que medio centenar de personas fallecen cada año en Japón debido a la picadura de este insecto que se encuentra establecido en el país, principalmente en zonas rurales y no en grandes ciudades.

El asesinato de los avispones amarillos

Aunque como decimos mueren muchas personas cada año por la picadura de estas avispas, lo cierto es que por lógica los humanos no son una de las víctimas en las que estos insectos se concentran. Pero estas avispas asesinas y agresivas sí tienen una forma clara de trabajar en lo que se refiere a la manera de matar. Lo primero que hacen cuando se ha alcanzado un nivel de población completo en el que la colonia se siente segura es extender sus fronteras en busca de las colonias de avispones amarillos. Son un tipo de avispa similar a ellas, pero menos agresiva, además de contar con un tamaño mucho más reducido. Por esto son su primera víctima y acaban con sus colonias para devorar sus cuerpos y sus crías. Normalmente no suelen dejar muchos supervivientes y los pocos avispones amarillos que pueden salir de la invasión lo que hacen es huir sin preocuparse de si abandonan a sus crías, porque realmente no tienen la oportunidad de salvarlas. Lo único que hacen es huir para tratar de ver la luz de un nuevo día.

Su forma de eliminar a las abejas europeas

Cuando el avispón asiático gigante ya ha acabado con las comunidades cercanas de avispones amarillos lo que hace es buscar su segunda víctima preferida: las abejas importadas europeas. En Japón es frecuente que se importen grandes comunidades de abejas como las que hay en nuestro país debido a que las abejas japonesas no son grandes productoras de miel. Los apicultores tienen que recurrir a la importación de abejas de nuestro territorio para poder hacer negocio y disfrutar de los beneficios de la miel. El problema con el que se encuentran es que el avispón gigante es aficionado a terminar con estas comunidades procedentes de Europa.

Las invasiones y matanzas que se producen de las abejas importadas son terribles. Los japoneses que residen en la zona de Nagano han desarrollado un sentimiento de respeto y veneración por las abejas importadas. Saben que cuando llegan a Japón lo hacen para terminar muriendo antes o después de una manera terrible. Pero el negocio de la miel sustenta a cientos de familias de la región y es algo que continúa aún sabiendo la manera terrorífica en la que todo terminará. Por ello estas familias le dan las gracias todos los años a las abejas que mueren y respetan a sus espíritus por el apoyo que les han dado para que ellos puedan seguir viviendo. En ocasiones también hay humanos que fallecen, en parte por intentar defender a las abejas que acaban asesinadas de manera irremediable.

Las abejas importadas de Europa no tienen ninguna posibilidad ante la llegada de los avispones asiáticos por mucho que la diferencia en volumen sea gigantesca. Una invasión habitual por parte de esta especie se materializa en una batalla de 30 contra 30.000. Solo 30 avispones gigantes tienen capacidad y letalidad suficiente para acabar con la vida de 30 mil abejas europeas en solo unas pocas horas. Las ejecuciones son contundentes e imparables. Acaban con ellas cortándoles la cabeza o partiéndolas en dos. Con todos los cadáveres que han acumulado tienen energía suficiente para largos periodos de tiempo.

Su primer fracaso

En el momento en el que han acabado con los grupos de estas dos especies ponen su ojo en la siguiente posible víctima: las abejas japonesas. Y es aquí donde se encuentran su mejor rival. Con el paso de las décadas la evolución ha llevado a que las abejas nativas de Japón desarrollen la capacidad de combatir a los avispones asiáticos gigantes. Aunque en el pasado las invasiones de estos se saldaban como en los casos anteriores, con auténticas matanzas, a posteriori las abejas japonesas desarrollaron una forma de combatir.

De manera sorprendente, las abejas japonesas actúan bajo un plan bien pensado que les permite eliminar a los avispones para que nunca las invadan. Lo que hacen es asegurarse de que el inicio de la invasión no recibe el visto bueno por parte del avispón reina. Toda invasión de esta especie, como las detalladas antes, comienza de la misma manera: un avispón explorador se acerca a las colonias para comprobar el terreno y asegurarse de que la invasión es viable y que proporcionará un beneficio a su comunidad. En el caso de los avispones amarillos y de las avispas europeas, el explorador siempre vuelve con un informe positivo que da vía libre para la invasión. Pero cuando el explorador es enviado a explorar una comunidad de abejas japonesas, nunca vuelve. Y eso es lo que hace que los avispones nunca las invadan.

¿Pero por qué no vuelve? ¿cómo puede ser que las abejas japonesas, que son más pequeñas, puedan acabar con el avispón explorador? Ahí radica el secreto de su éxito. Lo que hacen es recibir al avispón de una manera inusual. En vez de que las abejas soldado intenten detener su entrada en el nido como ocurre con las demás especies, lo que hacen estas es permitir que el avispón entre. Al entrar confiado le ponen una feromona que le marca como objetivo. Luego las abejas se comunican y se dan la señal de pasar al modo de ataque. Y en ese momento el avispón se encuentra confundido, porque aunque de repente estén a su alrededor cientos de abejas, estas no comienzan a picarle. Lo que hacen en su lugar es vibrar moviendo sus cuerpos. Vibran tanto que alcanzan temperaturas de 47 grados. Se quedan un grado por debajo del límite de sus cuerpos, que se encuentra en los 48 grados. Pero tienen la suerte de estar un grado por encima del límite que puede soportar uno de los avispones, que se cifra en 46 grados. Por ello, tras la vibración y el cambio de la temperatura, el avispón muere debido a que no puede seguir respirando por el alto volumen de calor. Así el avispón nunca regresa a su comunidad y la reina sabe que esa es una invasión que no puede llevar a cabo a la vista del riesgo que implica.

El ciclo de la vida y de la muerte

Todas estas invasiones y matanzas se producen en primavera y verano, puesto que en invierno la reina queda tan debilitada que tiene que asegurar la supervivencia de la comunidad para el siguiente año, poniendo huevos y dando paso a la producción de más crías que permitan continuar con la especie. Después se produce el fallecimiento de los avispones, que se quedan sin alimento y sin actividad ni invasiones ya no pueden subsistir. Pero una nueva generación regresará el siguiente año para continuar con las matanzas en un ciclo de violencia extremo. Esto ocurre en Japón y es lo que se está intentando evitar que pase en Estados Unidos. En España la especie está considerada de riesgo y la sociedad de apicultores está preparada por si algún día llegaran a enfrentarse a ella. Por el momento no es el caso y toda la comunidad cruza los dedos para que no se vean en esa situación.

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