Científicos logran simular la explosión de una supernova

Un nuevo estudio ha demostrado cómo se produce la mezcla de elementos durante la explosión de una supernova, poniendo fin a un enigma que había desconcertado a los astrofísicos durante más de medio siglo.

Un nuevo estudio ha demostrado cómo se produce la mezcla de elementos durante la explosión de una supernova, poniendo fin a un enigma que había desconcertado a los astrofísicos durante más de medio siglo.

Explosión de una supernova

Científicos de la Universitat Politécnica de Catalunya han podido por primera vez, simular los efectos que se producen durante la explosión. Su trabajo ha permitido caracterizar con precisión las propiedades físicas y la composición química del material eyectado en las novas, otorgando la respuesta a una de las grandes cuestiones para los expertos: el origen de la distribución irregular, y no homogénea, de la eyección.

El trabajo publicado recientemente en Nature, ha facilitado el análisis del papel de las explosiones termonucleares en el enriquecimiento químico de las galaxias.

Como resultado de los complejos fenómenos nucleares que tienen lugar dentro de las estrellas, el universo ha evolucionado de una forma químicamente pobre, dominado exclusivamente por la presencia de hidrógeno, helio y trazas de litio, a uno que tiene cerca de un centenar de elementos estables. Sin la variedad de elementos presente en el cosmos, la formación de estructuras como planetas y estrellas, y la génesis de las formas vivas hubiera sido imposible.

La mayoría de los elementos químicos se originaron en las supernovas y explosiones de estrellas titánicas. Las novas son fenómenos estelares catastróficos que se producen en sistemas binarios, que consiste en la colisión de una enana blanca, estrella del tamaño de un planeta pero con una masa de hasta 1,4 veces la del sol, y una estrella de masa baja. Deben estar suficientemente cerca para que el intenso campo gravitatorio de la enana blanca rompa el material de las capas exteriores de su compañera.

Estas Novae son relativamente frecuentes en nuestra galaxia, produciéndose una media de 30 a 35 explosiones cada año, y son la tercera en fuerza energética de todo el universo, por detrás de las supernovas y los estallidos de rayos gamma.

En este momento, un equipo de investigadores dirigidos por Jordi Casanova, estudiante de doctorado, Jordi José, profesor de física en la UPC y Enrique García-Berro, profesor de Física del Departamento de Física Aplicada, han demostrado que la acumulación de material en la enana blanca es inestable.

Esto da lugar a la inestabilidad en los episodios de mezcla de las capas externas de la enana blanca (rica en elementos como el carbono y el oxígeno, u oxígeno y neón), dotándole de material transferido.

Los investigadores también fueron capaces de establecer el grado de mejora en elementos pesados causados por este fenómeno, que hasta ahora ha sido deducido a partir de datos de observación y una recreación 3-D, demostrando que, numéricamente y en las condiciones que existen al momento de explotar una nova, la materia (plasma) se encuentra en un estado turbulento, sin movimiento estructurado.

Fuente: Nature

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