Aprende a medir tu capacidad pulmonar

La medición de la capacidad pulmonar es una prueba habitual en Medicina y, para llevarla a cabo, se utiliza un aparato denominado espirómetro. Éste funciona por un principio físico: el de la impermeabilidad de los cuerpos y nosotros mismos podemos fabricar uno casero. Aquí explicamos cómo hacerlo.

Una de las pruebas más habituales que se realizan en la Medicina consiste en medir la capacidad respiratoria o pulmonar. Para hacerla, se utiliza un aparato denominado espirómetro que proporciona este dato de forma rápida y eficaz.

Se basa en un principio de la Física: el de la impermeabilidad de los cuerpos, que señala que dos de éstos no pueden ocupar el mismo lugar a la vez. Por tanto, si, dado un recipiente en el que hay un cuerpo, se introduce otro, se produce una salida del existente igual a la cantidad del que entra.

Dibujo de un espirómetro primitivo

Un primitivo espirómetro

Dicho con otras palabras, si en un envase tenemos, por ejemplo, agua e introducimos aire, saldrá de él la misma cantidad de agua que aire hemos introducido. En este principio se basaban los primitivos espirómetros, pues los actuales son de tipo digital.

Sentado este principio de funcionamiento del aparato, nosotros mismos podemos fabricar uno de forma muy sencilla y, así, medir nuestra capacidad pulmonar sin salir de casa.

Para hacerlo, tan sólo necesitamos una botella de plástico de unos tres litros de capacidad (por ejemplo, una de refresco), una manguera pequeña y un recipiente abierto también de material plástico.

En primer lugar, retiramos de la botella cualquier tipo de etiqueta ya que tiene que quedar totalmente transparente, pues, a continuación, tenemos que señalar con tinta indeleble en ella marcas cada un octavo de litro. Para hacerlo, nos ayudaremos de una regla.

Seguidamente, rellenaremos de agua el recipiente abierto hasta, aproximadamente, tres cuartos de su capacidad. También llenamos de agua –en este caso, hasta el borde- la botella de refresco y metemos en ella la manguera que usaremos para soplar.

Por último, tapando el orificio de la botella con la mano, la giramos de tal forma que quede boca abajo y así la introducimos en el recipiente de tal forma que la manguera quede, por una parte, dentro de la botella y, por otra, fuera del recipiente para poder soplar.

Nuestro espirómetro está terminado. Para probar nuestra capacidad pulmonar basta con que tomemos todo el aire que podamos en nuestros pulmones y lo expiremos en su totalidad a través de la manguera (cuidado con mojarse porque el agua desbordará los límites del envase).

Cuando hayamos expulsado todo el aire, comprobamos en la botella graduada hasta donde llega el agua. Todo lo que ésta se haya reducido es el aire que nosotros hemos metido dentro y, por tanto, nuestra capacidad pulmonar.

Si, por ejemplo, había tres litros de agua y ahora tan sólo queda 1,7, nuestra capacidad pulmonar es de 1,3 litros de aire.

Fuente: Cómo hacer.

Foto: Espirómetro primitivo: El Bibliómata en Flickr.

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