Aprende a fabricar originales imanes y también un poco de Ciencia

Es costumbre extendida usar imanes para dejar notas pegadas en la nevera o, simplemente, para decorar. Podemos comprarlos pero también hacerlos nosotros mismos de forma original. Es una buena manualidad para hacer con nuestros hijos pequeños y, de paso, enseñarles un poco de Física práctica. Aquí explicamos cómo.

Es una costumbre muy extendida utilizar imanes para pegarlos en la nevera con notas o, sencillamente, como objeto decorativo. Todos los hemos visto en alguna casa y muchos los utilizarán.

Pueden comprarse en cualquier tienda y los hay realmente originales. Pero, si nos gusta hacer manualidades con nuestros hijos pequeños y, además, enseñarles un poco de Física práctica, podemos realizarlos nosotros mismos de una forma muy sencilla.

Foto de distintos tipos de imanes

Distintos tipos de originales imanes

Lo único que necesitaremos son unos pedazos de hierro que podemos conseguir en cualquier taller de mecanizados (donde se realicen piezas en hierro), unas piedras redondeadas de cristal transparente, pegamento, unas tijeras, una brújula y diferentes dibujos en papel.

Con estos materiales, ya estamos en disposición de preparar nuestros imanes. El primer paso es recortar los dibujos de tal modo que queden adaptados al tamaño de las piezas de hierro.

A continuación, extendemos pegamento sobre éstas y pegamos en ellas los dibujos. Luego repetimos la operación de poner pegamento sobre los citados dibujos y adherimos sobre ellos las piedras de cristal transparente.

Dejamos que se seque bien y ¿estarán terminados nuestros imanes?…No es cierto, si tratamos de que se peguen, no lo harán. Y es que aún falta la parte más importante: la clase de Física práctica.

El hierro es un material ferromagnético que, según se cree, está compuesto de pequeños cristales férricos que constituyen dominios magnéticos ordenados al azar, es decir, cada uno orientado en una dirección.

Para que un pedazo de hierro quede imantado, es preciso lograr que todos ellos se orienten en la misma dirección. Es lo que se llama magnetizado y ocurre, por ejemplo, cuando unimos un clavo a un imán: al separarlos, el primero también se habrá imantado.

Por todo ello y puesto que la Tierra posee polos magnéticos, para convertir un trozo de hierro en un imán –que es lo que aquí nos interesa-, tenemos que realizar la siguiente operación:

Tomamos uno de los imanes que hemos realizado y lo situamos orientado paralelamente en la dirección Norte-Sur (para ello nos valdremos de la brújula que no encajaba mucho hasta ahora para hacer una manualidad).

El ángulo de inclinación del pedazo de hierro depende de la latitud a que nos encontremos. Por ejemplo, en el Ecuador, éste  debe estar horizontal. Y cuanto más cerca de un polo nos hallemos, más horizontal deberá estar aquél.

A continuación, basta golpear sobre el hierro con un martillo: de este modo quedará imantado y nuestra obra estará concluida.

Fuentes: Guía de manualidades y El Rincón de la Ciencia.

Foto: Imanes decorativos: Procsilas en Flickr.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, media: 1,00 de 5)
1 5 1
Loading ... Loading ...