Algunas consideraciones en torno al accidente nuclear de Fukushima

El accidente de la central nuclear de Fukushima ha devuelto a la actualidad el debate sobre este tipo de energía. Pero, ¿cuál es la verdadera dimensión de este suceso y cómo nos afecta una fuga radiactiva? en este artículo tratamos de explicarlo.

Fukushima se encuentra en el norte de Japón, a unos doscientos setenta kilómetros de Tokio. En esa ciudad existe una central nuclear perteneciente a la Tokio Electric Power que cuenta con seis reactores, operaba desde 1971 y contaba con permisos para seguir haciéndolo hasta el 2021.

Todo era plácido en aquel lugar hasta el pasado once de marzo. Ese día, el mayor terremoto de la historia de Japónmás de nueve grados en la escala Richter-, con epicentro en el Océano Pacífico, y el consiguiente tsunami posterior cortan el suministro de energía a la central nuclear y ello paraliza el mecanismo que refrigera sus seis reactores de agua en ebullición.

Foto de la central nuclear de Fukushima

Una vista de la central nuclear de Fukushima antes del terremoto

Como consecuencia, al día siguiente y, según parece, a causa de una reacción química entre el hidrógeno y el oxígeno, se produce una fuerte explosión en la planta que libera partículas radiactivas al aire. Posteriormente, el día catorce, se registra una segunda explosión en Fukushima que expulsa a la atmósfera una cantidad indeterminada de nuevo material radiactivo.

Seguidamente, el día quince, se producen incendios y explosiones en la planta y numerosas autoridades se muestran alarmadas ante los hechos. Por ejemplo, el Presidente de la Autoridad de Seguridad nuclear de Francia, André-Claude Lacoste, señala que la central se encuentra ya en el nivel seis de la Escala Internacional Nuclear y de Sucesos Radiológicos.

En resumen, se trata del mayor accidente nuclear de la historia tras el ocurrido en 1986 en la central de Chernobyl, en Ucrania. Ante todos estos sucesos, aunque no se había apagado del todo, ha vuelto a la actualidad el debate sobre lo beneficioso o perjudicial de la generación de este tipo de energía.

Sin embargo, a nuestro juicio, antes de entrar en esta polémica, hay dos preguntas clave que debemos hacernos. La primera es ¿cómo afecta al cuerpo la radiación nuclear? Y la segunda ¿cuál es la verdadera magnitud del accidente de Fukushima? La primera es más fácil de responder que la segunda, ya que aún no se conocen con exactitud las dimensiones del siniestro ni lo que puede suceder en las próximas fechas. No obstante, trataremos de arrojar algo de luz sobre ambas.

En cuanto a cómo afecta al ser humano la radiación nuclear, lo primero que debemos señalar es que todos estamos expuestos a diario a ella. Procede de fuentes naturales como el Sol y una simple radiografía produce radiactividad. Lo que ocurre es que se trata de dosis muy pequeñas.

En lo que respecta a los accidentes nucleares, la Directora del Departamento de Energía Nuclear de la Universidad de Oregon, Kathryn Higley, explica que la energía liberada al medio ambiente perjudica de dos formas a los seres vivos: matando directamente a las células o provocando mutaciones en su ADN que, en caso de no ser tratadas, origina que se vuelvan cancerosas.

Dibujo del corte de un reactor nuclear

Diagrama del corte de un reactor nuclear

Ahondando en la exposición de la doctora Higley, Lydia Zablotska, de la Universidad de California, indica que son fundamentalmente dos los elementos que afectan al ser humano: el yodo y el cesio radiactivos y su comportamiento es diferente.

El primero de ellos tiende a ser absorbido por la glándula tiroides y puede causar cáncer en ella. No obstante, el yodo radiactivo dura poco tiempo en la atmósfera, concretamente unos dos meses. Por tanto, quiénes visiten la zona después de ese plazo, según ella, estarían libres de verse afectados.
Sin embargo, el cesio radiactivo se comporta de otra forma. No desaparece con la misma rapidez. De hecho, puede durar en el aire durante más de un siglo. No obstante, a diferencia del yodo, no se concentra en una parte concreta del cuerpo.

De todo lo dicho se desprende que el riesgo de contraer una enfermedad a causa de la radiación nuclear depende de la cantidad de ésta que el organismo absorba. Según Andre Bouville, del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, los niveles de radiación que provocarían que una persona enfermase se sitúan en torno a unos doscientos rem (unidad que integra la cantidad de dosis y sus efectos biológicos). Para hacernos una idea, una radiografía produce cerca de 0,02 rem y en el accidente de Japón los niveles de los que han informado las autoridades no sobrepasaron los cuarenta rem.

Ello nos lleva a la segunda pregunta: ¿cuál es la verdadera magnitud del suceso de Fukushima? Para responderla, nada mejor que compararlo con el accidente nuclear más grave de la historia, el de Chernobyl y acudir a un experto. Se trata de Temipote Taiwo, ingeniero nuclear y Jefe de analistas de sistemas nucleares en el Laboratorio Nacional Argonne de Chicago.

Según él, ambos sucesos son muy distintos. Los reactores de Fukushima se pararon con el primer terremoto con lo cual su potencia se redujo a, aproximadamente, un seis por ciento de la normal. En cambio, los de Chernobyl fueron en aumento debido al carácter progresivo de este accidente.

Foto de la central nuclear de Chernobyl

Restos de la central nuclear de Chernobyl en la actualidad

Asímismo, los de Japón contaban con estructuras de contención, que confinan, en la medida de lo posible, la radiactividad, mientras que los de Chernobyl carecían de tales protecciones. Igualmente, en Fukushima no hay posibilidad de un incendio del grafito, como sucedió en Ucrania, ya que este material no se utilizó en su construcción y sí en la central soviética.

Pero la mayor diferencia reside en el hecho de que, mientras en ésta el siniestro se produjo por una explosión dentro del reactor propiamente dicho, que envió al aire una fracción importante de material radiactivo, en la central japonesa las emisiones de éste son el resultado –al menos de momento- “de una lenta degradación y liberación de elementos radiactivos que proceden del combustible de reactor a causa de la falta de refrigeración”.

En suma, la cantidad de radioactividad liberada en Fukushima es mucho menor que la que se extendió al medio ambiente en Chernobyl. Ahora, en palabras del propio Taiwo, lo peor que podría suceder en Japón es que fallasen los mecanismos de contención del reactor, lo cual daría lugar a una importante liberación adicional de radiactividad.

Sin embargo, todo es aún muy confuso y las informaciones parciales. Por ello, habrá que aguardar un tiempo para conocer la verdadera gravedad del accidente nuclear de Fukushima.

Fuente: Livescience y Lifeslittlemysteries.

Fotos: Central nuclear de Fukushima: Theanphibian en Wikimedia | Corte de un reactor nuclear: Peacay en Flickr | Restos de la central nuclear de Chernobyl: Carl Montgomery en Flickr.

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