Nada de polvo interestelar encontrado aún en las muestras de la Stardust

Los científicos que estudiaban el material recogido por la misión Stardust de la NASA durante sus siete años en el espacio esperaban tener una mota de polvo interestelar en las manos. Por desgracia, los nuevos datos muestran que las primeras seis partículas candidatas a ser polvo se originaron mucho más cerca de casa, la mayor parte viene de la Tierra o de la misma sonda espacial

La sonda Stardust fue lanzada en 1999 y visitó a un cometa llamado Wild 2, recogiendo polvo espacial en una matriz de gel con forma de panal. La mayor parte del polvo recogido viene del cometa, pero los científicos de la NASA estiman que también podría haber recogido no menos de 45 piezas de polvo que se originó fuera del Sistema Solar.

Desde que el gel y las muestras regresaron a la Tierra en in 2006, el sitio ha reclutado un ejército de casi 30.000 voluntarios para tamizar las secciones transversales del gel, buscando agujeros delatores -de sólo 20 micrones de diámetro- dejados por el impacto del polvo.

Los científicos esperan que el polvo interestelar esté hecho de la misma clase de polvo que el de nuestro propio Sistema Solar -material que fue procesado a través de muchas estrellas y soplado en el espacio interestelar. Su composición debería ser similar a la superficie de nuestro Sol: una mezcla de elementos más ligeros pero algunos metales como el hierro.

Pero los estudios de seis de las candidatas a partículas de polvo en laboratorio nacional Lawrence Berkeley en EE.UU. y la instalación europea de radiación sincrotrónica (ESRF) en Francia, muestran que la mayoría de las partículas vinieron de la Tierra.

Más por venir

El equipo rompió trozos diminutos, o “claves”, de gel que contienen las partículas con poderosos rayos-X que revelan las firmas de energía de los elementos metálicos.

Tres de las seis candidatas mostraron grandes cantidades de zinc -un metal que es raro en el cosmos- y sugiere que las partículas de polvo vinieron de la Tierra y que fueron expulsadas con la sonda espacial hacia el espacio. Otra tenía alto contenido de cerio, un metal aun más raro, era una desconchadura de los paneles solares de la Stardust en el espacio.

La quinta candidata era un trozo de alúmina, u óxido de aluminio, una impureza depositada cuando fabricaron los geles en la Tierra.

Y la última candidata era “invisible” al rayo, o sea ninguno de los metales que los científicos esperaban ver. “Habría tenido que ser mayormente elementos ligeros como el hidrógeno, el carbono, el nitrógeno y el oxígeno”, dice Andrew Westphal, director de Stardust@home. La mayor parte de las candidatas dejaron huellas a través del gel de Stardust; ésta dejó un cráter, de modo que el equipo se pregunta si es una partícula en realidad.

Pero el equipo no está desanimado. “No es para nada inesperado. Tenemos cerca de 100 candidatas, y sólo hemos mirado las seis primeras”, dijo Westphal a New Scientist.

Técnica destructivas

Westphal dice que los voluntarios de Stardust@home están efectivamente encontrando huellas de polvo en el aerogel. Y las técnicas de extracción del equipo han mejorado, de modo que el brazo robótico de 50 cm de largo usado para cortar las prometedoras secciones de aerogel puede hacerlo sin dañar la partícula incrustada. Westphal dice que ahora pueden cortar tres claves por semana.

Ahora que se han hecho las pruebas de rayos-X sobre este primer grupo de partículas, otros grupos de investigación pueden postular para investigarlas con técnicas destructivas, que buscarían elementos no-metálicos como el oxígeno.

Mientras tanto, el grupo Stardust tendrá que esperar hasta su turno en ESRF, programado en unos meses, para probar nuevas candidatas.

La nueva investigación fue presentada la semana pasada en una reunión de la Meteoritical Society en Japón.

Fuente: New Scientist

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