La Luna es un laboratorio para la vida

Hay muchos lugares fascinantes que explorar en nuestro Sistema Solar, pero las misiones espaciales son peligrosas y caras

Foing es el principal coordinador de investigaciones en el departamento de ciencia espacial de la ESA, y director ejecutivo del Grupo de Trabajo Internacional de Exploración Lunar. Foing ha desarrollado instrumentos usados en las sondas espaciales, y es conocido como el padre de la exitosa misión Smart-1 a la Luna.

Smart-1 ha mostrado que Europa sola puede diseñar una efectiva misión a la Luna“, dice Foing. “El siguiente paso es usar nuestra experiencia para desarrollar vehículos que aterricen y exploren la Luna“.

Foing dice que ahora su equipo está analizando los datos de Smart-1, que se pasó 18 meses girando alrededor de la Luna y trazando un mapa del terreno con micro- cámaras, instrumentos de infrarrojo y de rayos-X. La información tal como la composición química de ciertas regiones puede enseñarnos sobre el origen y el pasado de la Luna; las imágenes de alta resolución también pueden señalar posiciones donde aterrizar en el futuro y donde puedan ser enviados los exploradores.

Foing ve un potencial en el uso de nuestra Luna como un laboratorio único para exportar vida de la Tierra a otros mundos.

Estoy interesado en el aspecto de expandir la vida sobre otros planetas“, dice. “Por ejemplo, buscando lugares donde podríamos desplegar un experimento con bacterias, o experimentos de ciencia natural, que podría ayudar a desarrollar sistemas de soporte vital. En el futuro tendríamos asentamientos humanos que crecerían por lo que aprendimos en los experimentos de ciencia natural“.

Foing dice que podría ser construida una segunda biosfera sobre la Luna, donde los humanos podrían vivir. Las etapas iniciales de crear áreas habitables sobre la superficie lunar casi seguramente serán decididas por experimentos de ciencia natural en misiones robotizadas.

Foing describe el plan como un programa de cuatro etapas. Primero, con misiones de precursores orbitales como el Smart-1, los robots trazan un mapa de la Luna al detalle y aprenden sobre geología lunar. La siguiente etapa debería venir después 2010, cuando haya una variedad de sondas de diferentes países desplegadas en la superficie, todas trabajando en conjunto en diversas actividades. Después de eso, se construirá una infraestructura y sistemas de soporte vital que serán visitados por astronautas por breves períodos. La etapa fina tendrá instalaciones y presencia humana permanente sobre la Luna.

Estos planes pueden parecer ambiciosos, pero existe más colaboración internacional que nunca. “Estamos ofreciendo algunos de nuestros datos del Smart-1 para ayudar a que otros países preparen sus misiones“, explica Foing. “Con nuestras estaciones de la ESA en tierra, estamos ayudando a los chinos a duplicar la cantidad de datos que van a transmitir con su misión Chang’e-1“. No son tratos en una sola dirección, sin embargo, ya que los datos y el equipo pueden ser compartidos entre todas las agencias espaciales. La misión china Chang’e-1, la japonesa Selene-Kaguya, y el próximo Orbitador de Reconocimiento Lunar y el LCROSS Impactor de EE.UU., todos proveerán datos valiosos.

Estamos buscando la manera de intercambiar información y llevar algunos instrumentos de otros países sobre nuestra plataforma“, añade Foing. “También, algunos de nuestros instrumentos europeos pueden llevados a bordo de aterrizadores de los socios internacionales“.

La investigación de Foing lo lleva mucho más lejos que nuestro satélite natural. Está involucrado en el proyecto de ExoMars, una misión que será lanzada en 2013. “En el caso de ExoMars, vamos a desplegar instrumentos que buscarán señales de vida desaparecida o existente“, dice. “Tiene una batería de sensores orgánicos e instrumentos de búsqueda de vida. También tenemos una serie de instrumentos geofísicos como el sistema de cámaras con el que estoy involucrado”.

Los robots con instrumentos como éstos están al frente de nuestra estrategia de exploración, y es posible que si encontramos organismos alienígenas, el descubrimiento sea hecho por una máquina.

Para Foing, la búsqueda de vida sobre Marte es un aspecto clave de nuestras investigaciones espaciales. “Creemos que en los primeros mil millones años de su historia, Marte tuvo algunas condiciones habitables“, dice. “Así que tal vez la vida se desarrolló allí -un segundo génesis- o podría haber sido transportada desde la Tierra. Para responder a esta importante pregunta sobre la vida en Marte se necesitan instrumentos científicos delicados, porque durante los pasados tres mil millones de años, las condiciones sobre un Marte frío y seco no han sido acogedoras“. De modo que si hay evidencias de una vida en el pasado podría ser difícil de descubrir.

Foing también piensa que nuestras investigaciones deberían llevarnos más allá de nuestro propio Sistema Solar. Los astrónomos están buscando ahora los ingredientes de la vida, como los aminoácidos, en los vastos límites del espacio. Al final estos elementos alcanzan la superficie de los planetas a través de todo el universo, e incrementan las posibilidades de que allí surja la vida. En los próximos 15 años, dice, las misiones como el interferómetro infrarrojo Darwin podrán buscar esos hacedores de vida en planetas terrestres alrededor de otras estrellas.

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