Un trabajo científico aclara la incógnita de la aurora difusa

Tras mucho años de investigación y debates, un estudio científico ha venido a aclarar el misterio de la aurora difusa.Es provocada por ondas de muy baja frecuencia de un tipo conocido como ‘chorus’. El hallazgo es relevante para las comunicaciones terrestres y para el medio ambiente.

Desde hace años, los astrónomos venían discutiendo acerca de cuál podría ser el origen de ese extraño brillo que se produce en las capas superiores de la atmósfera, un hermoso resplandor que se bautizó como aurora difusa y que, a simple vista, guarda gran parecido con la aurora boreal, aunque es más débil y ancha que ésta y su origen es diferente.

Ya se sabía que su principal causa era que electrones bombardeaban la atmósfera superior. Pero la incógnita residía en saber cómo llegaban estos electrones hasta ella, ya que, generalmente, suelen quedar atrapados en zonas más lejanas, situadas en torno al campo magnético de la Tierra tras sufrir una serie de fenómenos que comienzan ya en el mismo Sol.

Foto de una aurora boreal

Una aurora boreal, fenómeno muy similar a la difusa para el espectador

Otro aspecto del debate era el referido a si las ondas de radio de muy baja frecuencia (VLF) podían o no esparcir esos electrones atrapados en la atmósfera. Estas ondas circulan por una estrecha banda del espectro electromagnético a frecuencias de entre diez kHz y treinta kHz y pueden llegar a larga distancia.

Los astrónomos tenían identificadas dos tipos distintos de estas ondas que podrían ser los causantes de la aurora difusa. No obstante, nunca habían podido probar de modo concluyente que ello fuera así.

Sin embargo, el trabajo que ahora ha sido publicado sí lo ha conseguido. Sus autores son la Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA) y el British Antarctic Survey, coordinados por el científico Richard Thorne, perteneciente a la primera de estas instituciones.

Mediante el estudio de los datos obtenidos a través de satélites, han logrado identificar qué tipo de ondas de baja frecuencia actúan sobre los electrones atrapados y cómo lo hacen para dar lugar a la Aurora difusa. Se trata de un tipo de ondas VLF denominadas ‘Chorus’.

El propio Thorne ha señalado la utilidad de su descubrimiento: “Es importante porque ayudará a los científicos a comprender cómo la aurora difusa conduce a cambios en la química de la atmósfera superior de la Tierra, incluidos los efectos sobre el ozono a gran altura”. “También estamos incluyendo las ondas VLF en los modelos de ordenador para ayudar a predecir el ‘tiempo espacial’, que no sólo afecta a los satélites y redes de energía, sino también a la exactitud de la navegación GPS y a la comunicación con naves que atraviesan rutas polares”.

Se trata, por tanto, de un hallazgo relevante para el futuro del medio ambiente y las comunicaciones y, a la vez, supone culminar una aspiración que la Astrofísica llevaba persiguiendo mucho tiempo.

Fuente: Scitech News.

Foto: Aurora boreal: Nick Russill en Flickr.

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