Mars Orbiter halla gigantescas cuevas en Marte

La sonda Mars Orbiter Reconnaissance fue enviada a Marte para estudiar las llamadas ‘Siete hermanas’, un grupo de cuevas situadas en el Arsia mons. Sin embargo, ha hallado otros dos cráteres que pueden resultar un excelente cobijo para una futura colonización del Planeta Rojo.

La sonda Mars Orbiter Reconnaissance fue lanzada con destino a Marte hace un tiempo, después de la famosa Mars Odissey. Su misión -como la de ésta- era explorar de cerca la superficie del Planeta Rojo y enviar las imágenes y muestras a la Tierra para su estudio.

Con este objetivo, llevaba incorporada la cámara HiRISE, un potente instrumento dotado con un telescopio reflector de medio metro de diámetro –el más grande jamás enviado al espacio- y con un valor de cuarenta millones de dólares. Su excelente precisión le permite diferenciar objetos de tan sólo un metro de diámetro.

Fotos tomadas por la sonda de las cuevas de Marte

Fotos tomadas por las sondas de las cuevas de Marte

Pero la sonda tenía, además de la citada, otra misión: buscar potenciales zonas de aterrizaje y asentamiento de posibles expediciones futuras al planeta. Concretamente, debía explorar las conocidas como ‘Siete hermanas’, un grupo de cuevas situadas en el volcán ‘Arsia mons’, una de las zonas más elevadas del Planeta Rojo y que ya habían sido detectadas por la Mars Odissey.

Pero las imágenes enviadas en octubre y noviembre, que ahora han sido dadas a conocer, revelan datos más interesantes. El más destacable es la existencia de otras dos gigantescas cuevas, concretamente dos enormes cráteres de ciento ochenta y trescientos diez metros de diámetro que podrían constituir un excelente asentamiento humano por hallarse en lugares más accesibles que las anteriores.

Formadas, probablemente, al hundirse el techo de cámaras de vacío originadas por lava, la más pequeña de ellas presenta, además, una sedimentación brillante en el suelo. Y, en palabras de uno de los responsables del estudio, Alfred McEwen, “en comparación con la superficie circundante, el interior oscuro de los agujeros despide calor en la noche pero se enfría durante el día”. Por ello, sería un excelente lugar para situar una base.

Los astrónomos siempre habían pensado que sería ideal que el primer asentamiento marciano se instalase bajo tierra debido a que, de este modo, sería más fácil regular la temperatura y, al estar rodeado por roca, se podría reducir el efecto de la radiación a niveles mínimos.

Ahora, con los nuevos datos, la idea es cubrir las cuevas con una superficie aislante que las selle para después llenarlas de aire. Asímismo, podrían excavarse las paredes para construir habitaciones y dotar las cavidades de más espacio. Además, ello permitiría una mayor protección contra las radiaciones. Incluso han pensado en explotar los yacimientos de minerales.

De todos modos, estos proyectos aún tendrán que esperar un tiempo, aunque sólo sea porque en la actualidad la NASA se encuentra escasa de fondos económicos para emprender tal empresa.

Fuente: La Razón.
Fotos: Cuevas de Marte: Dragonfire 1024 en Wikimedia.

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