Iniciación a la astrofotografía

El proceso para captar una imagen mediante cámaras digitales (CCD) suele ser una tarea más sencilla que el mismo proceso realizado con cámaras de película. Con cámaras CCD, bastara en principio, procurar un buen enfoque, cuidar la obtención de las tomas oscura y plana y finalmente disponer de un buen programa de retoque fotográfico. La fotografía convencional por su parte requiere que el astrofotógrafo utilice toda su experiencia escogiendo los parámetros que considere más óptimos según las condiciones del cielo y del tipo de película utilizada.

La astrofotografia es la disciplina de la fotografía que se dedica a la captación de imágenes procedentes del firmamento y del espacio profundo. Con el paso de los años, los avances en tecnología han permitido a los usuarios de pequeños telescopios terrestres (de la mano de cámaras Reflex convencionales y Reflex digitales) obtener imágenes de una calidad extraordinaria con unos equipos económicamente accesibles.

En este artículo aprenderemos algunos de los conceptos más importantes de esta disciplina así como diversos consejos para iniciarse en esta disciplina tan particular e interesante de la fotografia.

El proceso para captar una imagen mediante cámaras digitales (CCD) suele ser una tarea más sencilla que el mismo proceso realizado con cámaras de película. Con cámaras CCD, bastara en principio, procurar un buen enfoque, cuidar la obtención de las tomas oscura y plana y finalmente disponer de un buen programa de retoque fotográfico. La fotografía convencional por su parte requiere que el astrofotógrafo utilice toda su experiencia escogiendo los parámetros que considere más óptimos según las condiciones del cielo y del tipo de película utilizada.

Un consejo básico para realizar astrofotografía es el realizar apuntes de los parámetros empleados para realizar una determinada fotografía. De esta forma podremos evaluar los resultados finales con los valores escogidos.

La fotografía en condiciones de baja luminosidad requiere, dependiendo del astro fotografiado, tiempos de exposición altos. Las películas fotográficas que han sido utilizadas para exposiciones largas con este tipo de cámaras, nos revelaran detalles de objetos lejanos que el ojo humano no es capaz de captar ni en las mejores condiciones lumínicas y atmosféricas.



Para iniciarse en la astrofotografía nos bastara con un una cámara Reflex (convencional o digital CCD) y un telescopio al que se le pueda acoplar esta. Normalmente un telescopio que permita acoplar cámaras Reflex y digitales CCD vendrá acompañado de un adaptador SLR o adaptador en T. Sólo será necesario quitar del cuerpo de la cámara el objetivo y acoplar este mediante el adaptador al telescopio. Sin embargo existen otras dos formas más simples para realizar astrofotografía. La primera consistiría en el método de la “cámara estacionaria” (la cámara simplemente ubicada sobre un trípode) y el segundo por el cual la cámara se sitúa justo encima del telescopio.

La forma más simple de fotografiar astros, es sin duda, la opción de “cámara estacionaria”. Apuntaremos la cámara en una dirección concreta y a continuación mantendremos el diafragma abierto durante tiempos de exposición que pueden ir de los segundos hasta incluso los minutos. Las cámaras que nos brinden esta posibilidad, nos proporcionaran imágenes en las que las estrellas describirán arcos en los que podremos apreciar el color característico de estas.

Una efecto interesante y curioso sería el que obtendríamos de apuntar nuestro telescopio – cámara hacia la estrella Polar. Obtendríamos un efecto mediante el cual todas las estrellas describirían arcos alrededor de la Polar. Esta fotografía representaría por si sola, una clase magistral sobre el movimiento aparente de las estrellas así como el significado de las regiones circumpolares.

Ubicando la cámara encima del telescopio y usando este como un trípode de seguimiento, se podrán realizar exposiciones mas largas evitando que las estrellas queden expuestas en las fotografías como trazas luminosas. Este método permite obtener imágenes de campos amplios, especialmente prácticos si se desea captar constelaciones completas o importantes nebulosas.

La últimas de las formas para realizar astrofotografía es la de acoplar en el mismo telescopio. Para este método es completamente necesario utilizar una cámara reflex ya que de esta forma podremos ver perfectamente lo que la cámara enfoca. Tan importante como este apunte, es que el telescopio se encuentre bien orientado permitiéndonos que el movimiento alrededor de su eje de ascensión recta (horizontal, de arriba abajo o viceversa) se realice sin dificultad. En este caso, la cámara deberá esta enfocada al infinito y el diafragma abierto completamente.

La técnica para este tipo de astrofotgrafía es sencilla pero requiere de una trípode motorizado. El proceso de forma general, consistiría en localizar el astro objeto de nuestro interés, poner en marcha el motor de seguimiento del telescopio y una vez comprobado que el seguimiento del telescopio es correcto, abrir el diafragma de la cámara.

Una de las tareas que debe realizar el astrofotógrafo mientras el diafragma se encuentra abierto es, la corrección de los pequeños defectos que se puedan producir en el seguimiento del telescopio. Esto se realiza observando que la estrella escogida no se desplace de la posición inicial que fijamos en el buscador (o en cualquier otro sistema de seguimiento).

El método anteriormente expuesto, funciona muy bien en la toma de imágenes de objetos grandes (nebulosas, galaxias, etc). Sin embargo otros objetos más pequeños como los planetas, aparecerían con un tamaño mucho más reducido. Existe un método que no permite tomar imágenes de astros pequeños y brillante (o de detalles concretos, por ejemplo de la Luna), siendo esta muy delicada pero que ofrece resultados impresionantes.

La técnica, conocida como “proyección ocular”, consiste en enfocar la imagen que llega al ocular del telescopio. En este caso, los tiempos de exposición ya no serán tan largos, sino que variaran entre unas décimas de segundo y varios segundos.

El Sol es otro de esos astros que suscitan mucho interés entre los aficionados. Y es, que ¿quien no ha visto imágenes del Sol proporcionadas por los satélites que estudian su evolución y composición? Habiendo visto estas imágenes, es lógico que surja una gran curiosidad por observar a nuestro gran astro. Sin embargo, fotografiar al Sol, presenta evidentemente una serie de problemas debido a su cercanía. Ya que la fotografía directa del disco solar es imposible, algunos telescopios incorporan una placa de proyección para este tipo de observación.

La técnica más común para fotografiar nuestro Sol consiste en obtener la imagen que proporciona la proyección sobre la placa anteriormente comentada. Y ya que la imagen que se obtiene es de un gran brillo, las películas lentas serán las más apropiadas. Por otro lado existen filtros que pueden eliminar en gran manera la luz del gran astro. Estos accesorios deberán colocarse delante de la abertura total del telescopio.

Y llegados a este punto, si posees una cámara reflex o un telescopio, lánzate y adquiere lo que te falta y empieza a practicar. En mi caso concreto, poseo un telescopio Maksutov-Cassegrain 1200×90 que apenas llega a os 140 euros y una cámara reflex Nikon F605 que ahora mismo podría encontrarse a un precio muy interesante.

Con ambas herramientas y gracias a que son tan accesibles económicamente, podrás iniciarte en este mundo fácilmente, así que, ¿a que esperas?.

FUENTES: Astronomía general. Teórica y practica. D. Galadiz-Enriquez y J. Gutierrez Cabello.

FUENTES GRAFICAS: Wikipedia, Flickr

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