Descubierto el planeta más pequeño ajeno al Sistema Solar

El Telescopio espacial Kepler ha hallado el planeta más pequeño descubierto hasta ahora fuera de nuestro Sistema Solar. Orbita en torno a la estrella Kepler-10 y su tamaño es, aproximadamente, una vez y media el de la Tierra pero su densidad es mucho mayor.

Cuando los astrónomos del Observatorio de Hawai donde se encuentra ubicado el telescopio Kepler descubrieron una estrella que sufría reveladores movimientos, sospecharon que esto podrían ser causados por un planeta que girase a su alrededor.

Por ello, centraron sus esfuerzos en observar el nuevo astro, al que llamaron Kepler-10, a la caza de este planeta. Tras ocho meses de trabajo, obtuvieron su premio.

Dibujo del Telescopio espacial Kepler

Recreación del Telescopio espacial Kepler

Lo que no esperaban es que, al descubrirlo, batirían un record, ya que se trata del más pequeño hallado hasta ahora fuera de nuestro Sistema Solar. Se trata de un exoplaneta rocoso de, aproximadamente, 1,4 veces el tamaño de la Tierra.

Lo han bautizado como Kepler-10b –los científicos tienen poca imaginación- y se trata de un importante hallazgo. Nos lo explica Douglas Hudgins, miembro del programa científico de la Misión Kepler de la NASA, con estas palabras: “El descubrimiento de Kepler-10b, un auténtico planeta rocoso, es un hito importante en la búsqueda de planetas similares al nuestro. A pesar de que no se encuentre en la zona habitable, el emocionante hallazgo muestra el tipo de descubrimientos realizados gracias a la misión y la promesa de que vendrán muchos más”.

El planeta ha sido descubierto pero no ha sido visto. Ello obedece a una curiosidad de la Astrofísica. Este tipo de telescopios utilizan un fotómetro ultrapreciso que mide las pequeñas oscilaciones que se producen en el brillo de una estrella cuando un planeta cruza ante ella. De estas disminuciones periódicas de brillo se deduce la existencia y el volumen del planeta. Y, de igual forma, la distancia entre éste y su estrella se calcula controlando el tiempo que pasa entre cada descenso de brillo.

De este modo, han sabido el tamaño de Kepler-10b y también  que describe su órbita alrededor de la estrella cada 0,84 días. Ello significa que se halla veinte veces más cerca de ésta que, por ejemplo, Mercurio de nuestro Sol y, por tanto, no resultaría habitable.

También las propiedades de un planeta dependen de las de su estrella. Así, los investigadores han sabido que, pese a su pequeño tamaño, Kepler-10b es un planeta rocoso que tiene una masa de 4,6 veces la terrestre y una densidad de 8,8 gramos por centímetro cúbico. Sería, por tanto diferente de nuestro planeta. Para hacernos una idea, con estos datos, sería tan denso como una pesa de hierro de las que hay en un gimnasio.

Fuente: Servicio de Información y Noticias Científicas.

Foto: Telescopio Kepler: Huntster en Wikimedia.

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