Ceres: el planeta olvidado de nuestro Sistema Solar

Cuando hablamos de nuestro Sistema Solar, todos citamos los mismo planetas de siempre. Pero esto ha cambiado, pues la Unión Astronómica Internacional estableció en el año 2007 una nueva clasificación que incluye los llamados planetas enanos. Uno de ellos es Ceres, cuyas características explicamos en este artículo.

Cuando hablamos de los planetas de nuestro Sistema Solar, todos citamos a Marte, Júpiter, Saturno, Mercurio, Venus, Urano y Neptuno, además de la propia Tierra. Pero olvidamos que los astrónomos han introducido ciertos cambios en la forma de clasificar los cuerpos celestes.

Fue, concretamente, en el año 2006 cuando la Unión Astronómica Internacional aprobó un nuevo sistema de clasificación para aquéllos. Así, a los tradicionales planetas y cuerpos pequeños tales como asteroides y cometas, se vino a añadir una categoría intermedia: la de los planetas enanos en la cual se integran, además del degradado Plutón (hasta entonces considerado planeta), Eris, Makemake, Haumea y Ceres.

Ceres era considerado hasta 2006 un asteroide como el de la foto

Ceres era considerado, hasta 2006, un asteroide como el de la foto (Vesta).

Los principales requisitos para entrar en esta nueva clase son, a grandes rasgos, orbitar alrededor del Sol y que sean lo suficientemente grandes como para que su gravedad les haya conferido forma esférica. Y ambos son cumplidos por Ceres, que hasta 2006 era considerado, simplemente, el asteroide más grande del cinturón principal de ellos existente entre Marte y Júpiter. No obstante, su descubrimiento es muy anterior, concretamente fue el monje italiano Giuseppe Piazzi en 1801 desde un observatorio de Palermo quién lo halló y también quién lo bautizó como Ceres Fernandea, en homenaje a la diosa romana de la agricultura y la fecundidad y al Rey Fernando IV de Nápoles y Sicilia (si bien esta segunda denominación fue posteriormente eliminada).

Ceres tiene un diámetro aproximado de novecientos setenta y cinco kilómetros y una superficie de casi tres millones de kilómetros cuadrados, algo así como la de Europa central y del sur. Completa una órbita alrededor del Sol cada cuatro años y medio de los terrestres y su día –es decir, lo que tarda en girar sobre su eje- dura nueve horas. En cuanto a su forma, los astrónomos han concluido que es casi totalmente esférico.

Por otra parte, las investigaciones realizadas arrojan la hipótesis de que posee un núcleo rocoso y una corteza externa de polvo. Además, suponen que tiene un manto de agua helada en su superficie que se estima en un veinticinco por ciento de su manto, con lo cual tendría más agua que la propia Tierra. En cualquier caso, pronto tendremos más datos sobre Ceres, pues la NASA ha enviado la misión Dawn el pasado año 2007 que, tras visitar el asteroide Vesta, llegará al planeta enano en 2015. A modo de curiosidad y para terminar, diremos que la existencia de Ceres fue negada nada menos que por Hegel en su tesis doctoral.

Fuente: Ventanas al Universo.

Foto: Kanijoman.

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