¿Quién fue Ruan Lingyu?

Ruan Lingyu tuvo una vida trágica, pero se ha convertido por su talento interpretativo en una de las actrices más históricas del país.

El mundo está lleno de historias. Muchas de ellas de personas que ya han fallecido y que han dejado a su paso unos legados espectaculares incluso si no han trascendido con el paso de las décadas o si solo son conocidos en determinados lugares. O quizá sus legados no son tan espectaculares, pero todos tienen un gran valor. Hagamos lo que hagamos en vida, pasamos por ella y dejamos una huella. Una huella que a veces queda más o menos hundida, pero que no por ello deja de existir.

Hoy queremos hablar de Ruan Lingyu, una actriz china de la época del cine mudo de la que seguramente no hayáis oído hablar, pero que tuvo una vida interesante. Su muerte la convirtió en leyenda, pero con anterioridad ya había realizado películas de gran éxito.

Su apellido real era Fenggen y nació un 26 de abril del año 1910. Su vida llegó a su final el 8 de marzo del año del año 1935 cuando solo tenía 24 años. Eso dejó en el camino una carrera cinematográfica que podría haber sido explosiva, de auténtico mito. Por desgracia, diversos problemas personales hicieron que su vida se complicase de una manera extrema, tanto que ella misma decidió quitarse la vida cuando no encontró solución a una situación complicada por la que estaba pasando desde hace tiempo. Hoy día se la recuerda en China no solo por su trágico fallecimiento, sino también por el excelente talento interpretativo del que hacía gala. Su historia ha sido fruto de varias películas que han narrado su vida, siendo la más importante Actress, producción también conocida como Center Stage, que se estrenó en 1991 y le proporcionó a su protagonista, la mítica Maggie Cheung, un Oso de Plata como mejor actriz.

Una vida de éxito en el mundo del cine mudo

La infancia de Ruan fue complicada, ya que su padre falleció cuando ella todavía era joven. Y para ayudar a su madre comenzó a trabajar en Mingxing Film Company, donde haría su primera película a los 16 años. A su favor tenía un aparente talento innato para la interpretación y una belleza que lograba que todo el mundo la mirara. Sobre todo, destacaba su expresividad facial y esa mirada dulce y enamoradiza que sabía incorporar en aquellos primeros papeles que le fueron dando. Su primera película, A Married Couple in Name Only, le sirvió para que otra productora le hiciera una oferta mejor.

Así es como en 1928 entró en Da Zhonghua Baihe Company, otra productora cinematográfica que tenía un modo de trabajar más activo, motivo por el cual en solo dos años llegó a rodar seis películas. Para entonces algunos de sus films comenzaban a ganar popularidad y se proyectaba sobre ella el aura de la que podría llegar a convertirse en una de las estrellas del cine chino más grandes de su generación. Su popularidad aumentó su caché y esto le permitió, otra vez dos años después, cambiar de nuevo de productora. Eran tiempos en los que se firmaban este tipo de contratos exclusivos a fin de mantener el orden dentro de las empresas que producían las películas. Algo similar a lo que ocurre en la actualidad, pero con exclusividad y tanto trabajo anual que mantenían a los intérpretes ocupados para que no pudieran necesitar buscar ofertas de la competencia.

En 1930 comenzó la que podría haber sido la mejor década de su vida. Estaba en un momento de gloria y con su nueva productora, Lianhua Studio, rodó una película que pasaría a ser histórica: Reminiscences of Beijing. Se estrenó en 1930 y se posicionó como el mayor éxito de taquilla del año en China. A partir de ahí no dejó de rodar películas en las que no solo tenía protagonismo, sino donde mostraba toda su belleza y se metía a la audiencia en el bolsillo con esa sonrisa de la que os hablábamos antes.

Por ejemplo, en 1931 estrenó Love and Duty, una película dirigida por el visionario Bu Wancang que se pensó que se había perdido como tantos otros cientos de films antiguos. No obstante, en la década de los 90, de una manera milagrosa, apareció una copia nada más y nada menos que en Uruguay. A partir de ahí se restauró y se exhibe en festivales de manera habitual.

Lo maravilloso de esta película era que la actriz Ruan Lingyu hacía dos papeles de manera simultánea. Podemos pensar que hoy día es un gran avance ver a un actor haciendo dos papeles en la misma película e incluso compartiendo escenas, pero ya en la década de los años 30 se hacía. La forma en la que el director lo llevó a cabo fue dividiendo el espacio de la pantalla de la película en dos partes y superponiendo escenas grabadas de manera independiente en la otra parte. Así, mientras en una parte veíamos a Ruan, en la otra también la podíamos ver a ella.

Este trabajo fue popular, pero después siguieron otros que también llevaron la fama de la actriz a un nivel incluso superior. En esos primeros años de los 30 fue votada como tercera reina del cine de China. Eran tiempos de gloria para Ruan, pero también de grandes cambios para el mundo. En su día a día afrontaba el reto de ajustarse a las necesidades que vendrían dentro de poco con el cine sonoro. Al fin y al cabo, a inicios de los años 30 el cine con sonido ya era una realidad y las productoras sabían que sería lo que tendrían que abordar porque el público lo exigiría.

Eso requeriría algo más que la interpretación que se ofrecía en una película muda. Pero para Ruan posiblemente no sería un problema. En 1934 protagonizó La diosa, película que causó mucho revuelo y que le proporcionó un impulso internacional, dándose a conocer en el mundo entero con el nombre artístico de Lily Yuen. Antes de que pudiera introducirse en el cine sonoro llegó el papel que marcaría el final de su vida y carrera: el de la protagonista de Nuevas mujeres.

En esta película de Cai Chusheng no solo ponía todo su talento sobre la mesa, sino que además se ocupaba de la difícil misión de interpretar a un personaje real contemporáneo suyo: la actriz y escritora Ai Xia, cuyo suicidio causó mucho revuelo poco tiempo atrás. En ese momento se produjo el paralelismo entre la vida que tenía Ruan y lo que le había ocurrido a la mujer a la que estaba interpretando. Ella también tenía problemas con el público y con la sociedad china en general tal y como antes los había tenido Ai Xia. Posiblemente eso la llevó a ese trágico final que tuvo esta fantástica actriz.

Tal fue el impacto que tuvo la película en su vida que, poco después de su estreno y de rodar otro film, el cual no vio estrenarse, Ruan Lingyu también se suicidó. Tenía 24 años, toda la carrera por delante y ya una belleza madura que solapaba esos tiempos en los que la habíamos visto como una sencilla estudiante de sonrisa pizpireta que se ganaba a la audiencia por la mirada. Junto a su cuerpo encontraron una nota que decía “las habladurías son algo terrible”.

Tras su fallecimiento se estrenó su última película: National Customs y en el año 1991 se produjo la película que antes hemos mencionado donde Maggie Cheung le daba vida.

La vida personal que la condenó

Cuando justamente estaba empezando en el mundo del cine, a los 16 años, dio comienzo a una relación con el hijo de la familia para la que trabajaba la madre de la actriz como sirvienta. Se trataba de Zhang Damin que, por la riqueza de su familia, parecía un partido prometedor. Pero en poco tiempo Ruan descubrió la mala decisión que había hecho estando con él. Resulta que Zhang era adicto al juego y eso le llevaba a gastar todo el dinero que tenía en ello. Gastó tanto dinero que su familia le desheredó.

A partir de ese punto, lo que hacía era usar todo el dinero que Ruan ganaba para gastárselo en el juego. Y esa presión e injusticia empujaron a que la actriz le dejara. La pareja se rompió en 1933. Poco después Ruan encontró el amor, en este caso con un mercader de la industria del té. Todo les iba bien y la carrera de la actriz, como ya hemos mencionado, despuntaba. El problema es que Zhang, humillado y hundido en la miseria, no estaba por la labor de desaparecer.

Denunció a Ruan pidiéndole una compensación económica por dejarle y ese revuelo atrajo a la prensa amarilla, que vio que tenía una oportunidad de meterse en la vida de Ruan y destrozársela. Los periodistas de los tabloides acosaban a la actriz sin descanso y la influencia de lo vivido rodando la película sobre la otra actriz que se suicidó, fue elevada. El principal motivo fue porque Ai Xia se suicidó por los mismos motivos: por el acoso que sufría a diario por parte de la prensa amarillista.

En ese momento la vida de la actriz era imposible y los problemas que tenía con la prensa sensacionalista terminaron por afectar a su relación de pareja. Mientras tanto, Zhang seguía intentando conseguir una compensación económica, mientras que la actriz se preguntaba qué podría hacer. Por desgracia, la presión fue realmente excesiva y terminó quitándose la vida con una sobredosis de barbitúricos.

El funeral, épico y dramático a partes iguales

Para que os hagáis a la idea del impacto mediático que tenía Ruan en la vida de China en ese momento, os podemos decir que durante el funeral que se llevó a cabo hubo tres chicas que se suicidaron. Fue uno de los eventos más importantes de la época y llegó a ser denominado como el “funeral del siglo”. El funeral duró tres días y el recorrido que se hizo con los restos de la actriz se extendió a lo largo de casi cinco kilómetros en los que directores y actores que habían trabajado con ella se pusieron a cargar el féretro. A lo largo de ese recorrido fue cuando las tres mujeres se quitaron la vida.

Su tumba se instaló en Shanghai, aunque la Revolución Cultural de los años 60 la dejó destrozada. A posteriori se le hizo una tumba-monumento en el cementerio de Fushouyuan de la misma ciudad. Es ahí donde descansa, lugar que aún sirve de peregrinación para muchas personas que la admiran.

Películas perdidas y homenajes a su vida y leyenda

La lástima de la carrera de Ruan Lingyu es que una gran parte de su trayectoria cinematográfica se encuentra perdida. A la posteridad han pasado los títulos, los nombres de los directores y del reparto, así como alguna imagen en ciertos casos, pero las películas en sí mismas no se conservan. Hablamos de films de los años 20 y 30 que, a día de hoy, es difícil que se recuperen. No obstante, siempre queda la esperanza de que ocurra a la vista de lo que pasó con la película de Ruan que se encontró en Uruguay.

A esto también hay que añadir que, a lo largo del tiempo, la vida de Ruan ha sido adaptada en distintas obras, ya sea concentrándose directamente en lo que le ocurrió a ella o introduciéndola como personaje dentro de una representación de la época en la que vivió. Por ejemplo, se pudieron ver versiones ficticias de Ruan en televisión en los años 1985 y 2005, donde la interpretaron las actrices Cecilia Wong y Jacklyn Wu Chien-lien.

Además, poco tiempo después de su fallecimiento, el que había sido su pareja, el hombre que tantos problemas le dio, Zhang Damin, rodó dos películas inspiradas en su vida. No tenía experiencia interpretativa, pero eso no le impidió intentar triunfar sacando partido a la popularidad que había tenido su ex pareja. En una de las películas, a Ruan la interpretó Tam Yuk Lan, una joven modelo y actriz a la que después se le perdió la pista, ya que su última película está fechada en 1937. Ninguno de los dos films de Damin llegó a tener impacto mediático y tras sufrir una enfermedad, falleció en 1938. Castigo divino.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...