¿Qué fue el Formalismo Ruso?

La impronta rusa se encuentra en todo lo que vemos

El Formalismo Ruso es un movimiento vanguardista ligado a la literatura que surgió, como su nombre lo indica, en Rusia, durante la Primera Guerra Mundial. Algunos de sus referentes más importantes fueron Viktor Shklovsky, Yuri Tynianov, Vladimir Propp, Boris Eichenbaum, Roman Jakobson y Grigory Vinokur.

Los formalistas constituyeron un grupo de teorías que distaban de ser uniformes e integradas, pero que compartían su interés por convertir a la literatura en una disciplina que pudiese ostentar el título de “ciencia” según los cánones de la época. Es por esto que plantean que el estudio de la literatura debe partir de la premisa de que la obra literaria ya es un objetivo en sí mismo, por lo que no debería ser subordinada a otras disciplinas como la historia, la psicología, la filosofía o la historia.


Para los formalistas rusos el lenguaje de la obra literaria debía ser diferenciado del lenguaje de uso cotidiano, a tal punto que plantean que ambos deberían considerarse como dos lenguas diferentes. No les interesaba tanto el contenido o el mensaje de la obra como la forma del lenguaje que se utilizaba en ella. Consideraban que no era tarea del crítico literario preocuparse por lo que la obra decía, sino que debían centrarse en cómo era dicho. La literatura se presentaba como arte, una práctica que se desviaba de la lengua cotidiana, a la que acusaban de automatizado y carente de matices. Jackobson llega al extremo de plantear que la literatura debe concebirse como “violencia organizada contra el habla cotidiana”, que debería conducir al lector a “extrañarse” del lenguaje con el que describe el mundo cotidiano. Por todo esto, la literatura debería, también, interpretarse como un sistema teórico que contiene sus propias leyes, estructuras y mecanismo.

En una primera instancia plantean que estudio que el Crítico Literario realice debe ser un proceso en el que se analicen las estructuras internas de la obra literaria, sin dejarse influir por procesos externos, como pueden considerarse el autor o la relación de la obra presente con otras obras. Sin embargo, con el paso del tiempo empiezan a considerar la pertinencia de tener en cuenta algunos elementos externos.

Acaso un buen ejemplo para entender el postulado de los formalistas rusos es la importancia que le dan a la “metáfora” en la obra literaria, ya que la presentan como un proceso de “desautomatización de la lengua”. Para interpretar una metáfora es necesario desligar la interpretación de lo efectivamente dicho, ya que, si se realiza de modo directo no se llegará al sentido profundo que tal metáfora propone. Separándose de la interpretación literal es posible utilizar la lengua ya no en sentido cotidiano y automático, sino de un modo creador y literario: poético.

Fotografía: rockbadger

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