¿Por qué terminó Oscar Wilde sumido en la miseria?

Un terrible juicio empañó la reputación de Oscar Wilde

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Por todo es sabido que Oscar Wilde fue, además de un prolífico escritor, un personaje muy adelantado para su época. Nacido en Irlanda en el año 1854, el autor de “El retrato de Dorian Grey” falleció en París- a causa de su frágil salud empeorada por su afición a la bebida-, sumido en la miseria en el año 1900, a la edad de 46 años.

En la memoria colectiva de muchos, están sus míticas frases como “El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer”; “Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor, que no hablen”; “Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida”; o “La única forma de vencer una tentación es dejarse arrastrar por ella”. Pero lo que la mayoría ignora son los motivos que le llevaron a escapar de su tierra natal y pasar sus últimos días en la más absoluta soledad.

Pues bien, su carácter provocador tuvo mucho que ver con todo ello. En sus años de mayor esplendor, el artista quedó prendado de un jovencito londinense, Alfred Douglas. Se trataba del tercer hijo de un importante personaje en la sociedad inglesa, el marqués de Queensberry, quien nunca vio con buenos ojos la relación entre ambos.

Pese a ello, Wilde– que estaba casado que no ocultaba  sus especiales “amistades” con hombres– continuó quedando con el joven aspirante a poeta. Muy descontento con esta relación, el padre de Douglas se dedicó a perseguirles hasta que cansado de que no le hicieran caso, amenazó al escritor e incluso le dejó una nota en un conocido club social en el que le acusaba de sodomita.

Muy enfadado, el autor de “La importancia de llamarse Ernesto” decidió emprender acciones legales contra el marqués de Queensberry por difamación. Una decisión que terminó por surgir el efecto contrario. Los abogados del acusado comenzaron a investigar los comportamientos de Wilde y llegaron a recavar hasta 14 cargos de ultraje  contra su persona.

El tan esperado juicio dejó también importantes frases para la historia, como cuando le preguntaron al artista si alguna vez se había sentido atraído por personas más jóvenes que él y de sexo masculino. “Nunca he sentido adoración por nadie que no fuera yo”, espetó como respuesta el siempre ácido Wilde.

Pero ni su sarcasmo pudo salvarle de la quema de la opinión pública. El marqués salió absuelto y él arrestado. Se destaparon sus numerosas deudas y acabó declarado en bancarrota. A raíz de sus juicios, sus libros dejaron de venderse y su figura pasó a ser non grata, pasando, además, dos años en prisión. Una vez en libertad, y hastiado de todo lo que le había sucedido, se fue del país y terminó solo y arruinado.

Foto: home_of_chaos

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