Aprende a escribir un soneto

La poesía es más compleja que la prosa para el escritor que está iniciándose debido a la rima y a su carácter connotativo. Sin embargo, comenzando por una composición tradicional como el soneto y siguiendo estas sencillas pautas, no resulta tan difícil.

Para todo aficionado a escribir, la poesía resulta más difícil que la prosa. Ello se debe, no sólo a la rima que en la lírica moderna a veces es inexistente, sino al carácter connotativo, es decir, subjetivo o figurado, que casi siempre tiene el lenguaje poético. Pero todo ello no significa que se trate de algo imposible de aprender.

En buena lógica, para iniciarse en la escritura poética, lo mejor es partir de la lírica tradicional que nos brinda una serie de normas para hacerlo. Tiempo tendremos de crear nuestras propias innovaciones. Por ello, el soneto es un buen modo de comenzar.

Foto de un monumento a Shakespeare

Monumento a William Shakespeare, uno de los más grandes sonetistas de todos los tiempos

El soneto es una composición poética formada por dos cuartetos iniciales –estrofas de cuatro versos endecasílabos, esto es, de once sílabas- y dos tercetos –de tres, también endecasílabos-. La rima más habitual para los primeros es ABBA –es decir, donde riman el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero-, aunque también puede ser ABAB o AABB. Por su parte, los tercetos suelen ser más flexibles pero la más tradicional suele ser CDC CDC.

No obstante, antes de pensar en las palabras que hagan rimar los versos, lo primero que debemos hacer es tener clara la idea que deseamos expresar. En este sentido, los sonetos pueden ser amorosos, filosóficos, satíricos o de cualquier otra índole. Lo fundamental es tener bien claro lo que vamos a decir y saber condensarlo en dos cuartetos y dos tercetos.

Una vez hemos logrado esto, es cuando debemos ponernos a escribir y tener en cuenta todo lo anteriormente señalado para la rima. En cuanto a ella, también es preciso saber que una sílaba poética no tiene por qué coincidir con una lingüística. Existen figuras líricas como la sinalefa –agrupación en una sola sílaba de la sílaba final de una palabra y la primera de la siguiente- que nos permite ciertas licencias.

El tercer componente esencial de un soneto es la sonoridad, es decir, el ritmo que obtendremos al leerlo y que viene marcado por las sílabas tónicas o acentuadas, ya que éstas se pronuncian con más fuerza. Debemos saber donde colocarlas para conseguir que la rima encaje. Para nuestro propósito, las palabras finales de cada verso que pretendamos rimar deben ser del mismo carácter, es decir, agudas, llanas o esdrújulas.

Una vez tengamos en cuenta todas estas pautas, ya estamos en condiciones de intentar escribir nuestro soneto. Más adelante, podemos revisar un manual de figuras retóricas que nos ayudarán a proporcionarle mayor calidad a nuestra lírica.

Pero, desde ahora, podemos comenzar a leer a los grandes sonetistas que ha habido en la historia de la literatura: Petrarca, Garcilaso de la Vega, Shakespeare, Francisco de Quevedo, Góngora o Lope de Vega.

Fuente: Wikihow.

Foto: Monumento a Shakespeare: Srett en Flickr.

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