¿Cómo te vigila tu jefe?

Las nuevas tecnologías permiten un mayor control del trabajador. La instalación de cámaras de vigilancia, programas específicos de control de la productividad y las tarjetas identificativas con código de barras son algunas de las opciones por las que se puede decantar el empresario.

control trabajo

Podían seguirte, situarse detrás de ti con los brazos cruzados para controlar tu trabajo, intimidarte con miradas constantes, contar las veces que te levantabas al baño, comprobar las páginas a las que habías accedido después de la jornada laboral, etcétera. Eso era lo que podía hacer tu jefe para vigilarte en el trabajo, pero poco más. Después vinieron las tarjetas para fichar, y actualmente son muchas las formas de control por las que pueden optar los empresarios para controlar a sus empleados. ¿Por qué? las nuevas tecnologías les brindan un amplio abanico de posibilidades. De hecho, uno de los motivos de las compañías para implantarlas es la de vigilar a sus asalariados.

Los más frecuentes son:

  • Instalación de cámaras de vigilancia: es obligatorio un aviso explícito de esta situación. Varias empresas españolas han sido sancionadas por el incumplimiento de este aspecto.
  • Tarjetas identificativas con barras codificadas: dan información de nuestros horarios y pausas. Se cree que en un futuro no muy lejano incorporarán sensores de movimiento.
  • Control de la higiene.
  • Supervisión del correo electrónico y el navegador: según el Comscore, gastamos unas dos horas y cuarto al día en contestar los emails.
  • Vigilancia de las llamadas telefónicas: cuidado con las grabaciones. Los empleados e interlocutores tienen que estar informados de que van a ser grabados.
  • Software de gestión de productividad:una de las últimas técnicas de vigilancia en el entorno laboral es Workmeter, un programa espía que mide la productividad del usuario y que registra su actividad. El objetivo es averiguar aquellos accesos que realiza el trabajador relacionados con su cargo, y aquellos que no lo están. Lo mejor de todo es la forma en la sus creadores lo venden; esto es lo que afirman: “ayuda a autogestionar su tiempo, ya que le informa del uso que hace de las aplicaciones y cuánto a gastado en reuniones o llamadas quel e impiden concentrarse en lo prioritario”. Otros programas similares son Times Snapper, ManicTime y SlifeWeb.

La última novedad en este ámbito es bien curiosa: consiste en pegar un sensor debajo de la silla del trabajador, que controla cuánto tiempo está sentado. Esta información va directa a una base de datos a la que posteriormente accederá el jefe. El invento lo comercializa Herman Miller, un conocido fabricante de mobiliario de oficina.

Por otra parte, las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) no sólo han cambiado las formas de vigilancia en el trabajo, sino que han repercutido sobre el modelo empresarial en sí mismo; suponen ventajas evidentes para los emprendedores, permiten automatizar muchos procesos y también algo muy importante: el teletrabajo o trabajo a distancia. En estos casos sólo serían posibles dos formas de control: el software y el nuevo sensor.

El asunto plantea serias cuestiones como el derecho a la intimidad del empleado, una extensión de la dignidad de la persona al fin y al cabo. Sin embargo, el argumento que esgrimen el empresario es que los españoles estamos por debajo de la media europea en cuanto a productividad. Además, el Estatuto de los Trabajadores autoriza a los “jefazos” a establecer aquellas medidas de vigilancia que crean adecuadas para comprobar que el trabajador cumple con sus obligaciones laborales.

¿Controlar cambiará la productividad? Esa es la cuestión. Modelos empresariales como el de Google nos hacen dudarlo.

Fuente/ Quo
Foto/ Pelaganso

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