Primeros auxilios. Hemorragias

la hemorragia tiene lugar en la “salida de sangre fuera de su normal continente que es el sistema cardiovascular”.
Otros factores que hay que tener en cuenta a la hora de calificar una hemorragia son la edad de la persona y las enfermedades que padezca el individuo.

Se denominan hemorragias a aquellas salidas de líquido sanguíneo de los vasos que normalmente la contienen. De forma más precisa la hemorragia tiene lugar en la “salida de sangre fuera de su normal continente que es el sistema cardiovascular”.

Existen tres tipos de hemorragias:
Externa. Se produce cuando la sangre sale fuera de nuestro organismo.
Interna. Aquella en la que la sangre queda dentro de organismo.
Exteriorizada. La sangre sale fuera a través de los orificios naturales del cuerpo.

Dependiendo del vaso sanguíneo lesionado, se pueden clasificar las hemorragias de otra forma mas precisa:
• Hemorragia arteria. Una arteria se quiebra y la sangre sale a borbotones coincidiendo con cada latido del corazón, siendo la sangre de color rojo brillante.
• Hemorragia venosa. Una vena es seccionada y la sangre sale de forma continua pero sin fuerza. En este caso la sangre es de color granate
• Hemorragia capilar. Salidas de sangre por lo general de poca cuantía debido al fino calibre de estos vasos.

La gravedad de una hemorragia va a depender de la cantidad y tiempo de duración de la misma. En este sentido se clasifican las hemorragias en torno a su gravedad en:
• Hemorragia aguda. Es la que pierde gran cantidad de sangre en pocos minutos. Es muy grave.
• Hemorragia crónica. Suelen ser menos graves que las agudas a pesar de que pierdan la misma cantidad de sangre. Esto es debido a que el organismo es capaz de adaptarse a través de mecanismos fisiológicos a una pérdida crónica de sangre de este tipo que a una aguda.

Otros factores que hay que tener en cuenta a la hora de calificar una hemorragia son la edad de la persona y las enfermedades que padezca el individuo.

Como norma, aquellas hemorragias en las que se pierdan mas de 500 centrimetros cubicos en pocos minutos, ponen en la vida de un individuo si no se actua con celeridad. En estos casos suele ocurrir lo que se conoce como un shock hipovolémico.

Hemorragias externas



Cuando se produce una hemorragia externa se deben realizar los siguientes pasos en el siguiente orden:

1. Compresión local.
Apretar fuertemente la herida procurando hacerlo con la mayor limpieza posible y con gasas o paños limpios., cambiandolos cada 5 minutos y añadiendo otro. Posteriormente se debera añadir un vendaje compresivo manteniendose el miembro afectado levantado.

2. Compresión de puntos arteriales.
Si persiste la hemorragia y no se puede controlar con lo expuesto anteriormente, se debera realizar la presión sobre puntos arteriales fácilmente accesibles.

3. Torniquete o garrote.
Un torniquete es una tira ancha de cerca de 5 centimetros, lisa y tan larga como para dar una o dos vueltas en la extremidad afectada.
El uso de torniquetes esta reservado a los casos más extremos y solo deberan tener en cuenta como última medida a tomar puesto que la extremidad aafectada quedará sin sangre lo que puede provocar graves consecuencias como la amputación de la extremidad por desarrollarse gangrena. Por tanto no habrá que olvidar nunca los riesgos que comporta este tipo de actuaciones.

Un torniquete podrá ser colocado fuera de un hospital pero nunca podra quitarse fuera del mismo aunque la hemorragia en cuestión haya cesado.
Los profesionales médicos que atiendan a un afectado por un torniquete, deberán ser perfectamente informados, estableciendo la hora de colocación y la extremidad afectada.

Hemorragias internas
Las hemorragias internas se producen cuando un vaso sanguíneo se rompe y la sangre queda expuesta dentro de nuestro organismo, principalmente en la parte del abdomen. Una hemorragia interna puede aparecer por los siguientes factores:

  • Traumatismos fuertes en abdomen.
  • Enfermedades del estomago o intestino
  • Alteraciones en la coagulación de la sangre

Podemos sospechar de la existencia de una hemorragia cuando tras un traumatismo grande vemos que el individuo afectado, tras unos minutos, comienza a sentirse mal, poniendose pálido y sudoroso. Antes estas hemorragias es posible que la personas afectada peuda perder el conocimiento.

Cuando se produce una hemorragia interna, poco se puede hacer por intentar cesar esta. En todo caso, se deberan realizar los siguientes pasos. Acostar al accidentado en postura de seguridad y ladear su cabeza por si se produjeran vómitos, de esta forma éstos serían expulsados al exterior y no le provocarían una asfixia por taponamiento

  1. Elevarle las piernas.
  2. Realizar un traslado urgente.

Hemorragias exteriorizadas
Este tipo de hemorragias se producen cuando existe una hemorragia interna y la sangre sale por orificios naturales tales como la nariz, boca, oídos, ano, uretra y vagina.

Dentro de las hemorragias exteriorizadas podemos distinguir:

— Hemorragias nasales: Epistaxis.
Colocar a la persona sentada y con la cabeza inclinada hacia delante. Al mismo tiempo hay que tranquilizár al afectado para mejorar en lo posible su estado.
Se deberá comprimir con dos dedos las fosas nasales durante un par de minutos y levantar la compresión para ver si ha cesado. El afectado no debera respirar con fuerzas o que se la toque por dentro para evitar que la hemorragia se reanude. En caso de que al levantar la compresión, la hemorragia no ha cesado, será necesario volver al paso anterior y comprimir durante otros nuevos cinco minutos reptiendo la anterior operación. Cuando la hemorragia es importante y no cesa con la compresión, se hacer uso de un taponamiento empleando una gasa enrollada y mojada en vaselina o agua oxigenada. Esta se introducirá en la nariz y a continuación deberá trasladarse al afectado a un hospital ó centro médico.

— Hemorragias por el oído: Otorragias.
Cuando se produce la salida de sangre por el oído, esta puede tener su origen en el conducto auditivo externo, o en otros casos mas graves y si ha habido algún tipo de traumatismo en la cabeza ó de una fractura de los huesos de la base del cráneo. Este tipo de hemorragias son las únicas en las que no hay que actuar y que por lo tanto no intentar detenerlas, puesto que si no dejamos que salga sangre, ésta se acumula en el interior del cráneo pudiendo ocasionar graves lesiones al individuo afectado.

La conducta a seguir en estos casos, consiste en tumbar a la persona del lado que se produce la hemorragia, colocando una gasa para que empape y trasladarlo lo más rápido posible a un hospital.

Las pérdidas de volumenes grandes de sangre son suplidas a través de transfusiones de sangre para lo que habrá que tener en cuenta la compatibilidad sanguinea tanto del individuo afectado como del individuo donante.

FUENTES:
BOMBEROS Y BOMBEROS-CONDUCTORES. Ed. MAD. ISBN: 8466571825. ISBN-13: 9788466571821
Wikipedia

FUENTES GRAFICAS: Wikicommons

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