La tiroides

En esta entrada veremos el papel de la tiroides en la regulación de nuestro peso.

Hay personas que han pasado por la frustración de ver cómo, atravesada cierta edad, empiezan a engordar sistemáticamente. Los alimentos que antes parecían ser amigables, ahora se convierten en rivales de la figura y pueden sabotear cualquier intento por bajar esos kilos de más. La situación se complica cada año y las personas que pasan por esto, deben quitar o evitar ciertos alimentos que en años anteriores no les reportaba mayor inconveniente.

Por lo general, esta situación comienza después de los treinta años de edad. De pronto nos encontramos con que el escenario ha cambiado y ya no podemos darnos esos gustitos que solíamos darnos sin el menor reparo. Ahora, uno de esos gustitos, significarían medio kilo o un kilo demás al cabo de una semana. La ropa, empieza a ajustar, hay que pasar a otra talla. Incluso, se toman cartas en el asunto, la persona con buena voluntad acude a un nutricionista para que le haga una dieta. Parece caminar bien, pero a las dos semanas hay un estancamiento y de nuevo se vuelve a subir de peso. Inmediatamente se añade actividad física y se logra perder uno o dos kilos que se recuperan igual de fácil al menor gustito alimenticio. Se buscan respuestas y nadie parece dar con la dieta o el programa de ejercicios ideal.

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Imagen tomada de Flickr por reflexología

Muchos nutricionistas recurren a dietas más drásticas o fármacos, algunos recomendados como los quemadores de grasa que ya vimos en entradas anteriores, otros van más allá y cruzan la zona prohibida recurriendo a anfetaminas y todo tipo de supresores de apetito. Efectivos pero con efectos secundarios muy peligrosos, sin mencionar la adicción.

En el gimnasio, el entrenador les aumenta la intensidad pero tampoco se consiguen resultados proporcionales. En este punto la frustración llega de la mano de la ansiedad y la persona afectada abandona todo y se entrega a las comilonas. ¿Le suena familiar esta historia? Pues el cuadro es muy característico de una persona que sufre de hipotiroidismo. En efecto, el hipotiroidismo es una disfunción de la glándula tiroides que hace que nuestro organismo decrezca en la producción de hormonas tiroideas T4 y T3. Estas hormonas son las encargadas de marchar por todo el cuerpo, cual mensajeros, indicando cuánta cantidad de grasa ingresa y cuánta cantidad de grasa egresa, tanto en las células musculares como en las células grasas o adipositos. Si la persona no consigue bajar de peso ni con la mejor dieta ni con el mejor programa de ejercicios, lo recomendable es hacerse una prueba de sangre para ver cómo está funcionando su tiroides.

Antes de pensar en cualquier dieta o programa de ejercicios para bajar de peso, se debe asegurar que el escenario en que actuará sea estable. Un hipotiroidismo, significa que su organismo está bajo la orden de depositar más grasa de la que egresa. A eso hay que remediarlo pero antes, se debe confirmar ese estado con una prueba de tiroides. Hasta hace algunos años, se hacían prueba s para ver los niveles de hormonas circulantes en sangre del tipo T3 y T4. Esto se hacía luego de extraer un apequeña muestra de sangre del paciente. Sin embargo, a partir de la década del noventa, se vio que era más fidedigno realizar la llamada prueba de TSH que consistía en evaluar no la producción de la glándula tiroides, sino más bien a su jefe inmediato, la pituitaria. En efecto, es esta hormona –la pituitaria- la que ordena a la tiroides la cantidad de hormonas que debe producir a diario. Quizá “el jefe” esté haciendo su trabajo bien pero su “subalterno” no responda en la misma medida. Y eso, sólo se puede descartar preguntando al “jefe” directamente. Es por eso que ahora se hacen las pruebas de TSH que son las sustancias estimulantes de la hormona tiroides. Si estos niveles están más elevados de lo normal, quiere decir que hay un mal funcionamiento de la tiroides, ya que la pituitaria produce más TSH en su intento de despertar a la tiroides.

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Imagen tomada de Flickr por lallalleru

Las buenas noticias son que un cuadro de hipotiroidismo, es perfectamente remediable. El médico especialista, en este caso, el endocrinólogo, deberá valorar los resultados de la prueba de TSH, junto con el perfil y el historial clínico del paciente para efectuar un diagnóstico certero. Incluso se pueden solicitar pruebas complementarias para descartar cualquier otro problema de nivel hormonal que pueda interferir en los resultados. Dependiendo del grado de hipotiroidismo que el paciente presente, el médico evaluará si el tratamiento es simplemente enfocado para darle un “shock” a la tiroides y hacer que eleve su producción. Estos tratamientos son de corto a mediano plazo y se efectúan pruebas periódicas para ver si el escenario se ha estabilizado y ha vuelto a los valores normales. Por otra parte, existe la posibilidad de que el paciente presente un hipotiroidismo más marcado, en cuyo caso los tratamientos son de por vida. Nada del otro mundo, simplemente tomar una pastilla todas las mañanas como algo rutinario. Estas pastillas no son costosas y seguramente deberá hacerse un análisis de tiroides cada año para ver si las dosis necesitan ser ajustadas. Ahora sí funcionarán las dietas y los programas de ejercicio que usted haga.

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