La quiropráctica

En esta entrada veremos lo que es la quiropráctica y su forma de restablecer la salud.

Los quiroprácticos han existido durante más de un siglo y han pasado de ser muy criticados por la comunidad médica a ser muy populares entre la población en general. Dicho de manera sencilla, la quiropráctica es un sistema para tratar los males humanos sin medicamentos ni cirugía. Para poder entender el alcance de la quiropráctica, debemos revisar el significado de una palabra clave. Subluxación. Una subluxación se relaciona con la columna vertebral y es una desalineación o pérdida de movimiento en una de las vértebras en relación con otra, lo que produce una disfunción mecánica. Esto puede dar como resultado una interferencia nerviosa, dolor y el inicio de un proceso de enfermedad. La columna vertebral está constituida de 24 huesos movibles llamados vértebras, que funcionan juntas durante el movimiento. La función más importante de estas vértebras es proteger la médula espinal, de la cual salen los nervios que se encuentran entre cada una de estas vértebras. Estos nervios se dirigen hacia los músculos, órganos y piel. Los discos que se encuentran entre cada vértebra actúan un poco más que como un amortiguador, pero injustificadamente se les culpa de un gran número de problemas y males.

Imagen tomada de Flickr por hillary h

El concepto de subluxación fue creado a fines del siglo XIX por el doctor Palmer quien encontró que las vértebras podrían tener problemas menores en su movimiento o alineación que irritaban a los nervios espinales e interferían con los impulsos que salen del cerebro para dirigirse a las diferentes partes del cuerpo. El quiropráctico busca las subluxaciones que pueda tener la columna. Con el tiempo, el nervio espinal que se encuentra junto a una vértebra subluxada o que no está funcionando bien, se inflama, provoca dolor, deterioro o debilidad de los tejidos a los que llega. Es como bajar la intensidad de una luz. Puede suceder, por ejemplo, que el músculo al que llega el nervio involucrado no pueda desarrollar toda su fuerza.



Un ajuste quiropráctico o manipulación manual de la columna es la forma más efectiva de corregir la subluxación. La subluxación puede producir o no dolor. El dolor no es una enfermedad en sí mismo, es el sistema de alarma del cuerpo que hace que uno evite continuar con una actividad. Es una respuesta protectora para evitar más daño. El uso indiscriminado de píldoras, antinflamatorios y medicamentos, lo cubre y enmascara permitiendo que la persona continúe el movimiento que provocó el malestar.

Esto podría provocar degeneración de un área lastimada, creando a lo largo del cambio problemas peores. Digamos que una vértebra del cuello se sale. El nervio que está cerca de esa vértebra se irrita gradualmente y el paciente comienza a sentir dolor. Quizá tome analgésicos, pero el dolor seguirá apareciendo. Con el tiempo se irritarán todas las ramificaciones del nervio. Alguien que tenga dolor de cuello puede también sentir adormecimiento en los dedos o debilidad en un brazo o comenzar a asentir también dolor en los hombros. Algunos pacientes recurren a la cortisona o toman mucha aspirina o incluso pueden ser operados innecesariamente. Sin embargo, con un buen examen quiropráctico se puede encontrar la subluxación que ocasiona el malestar, manipular la zona para que la vértebra zafada regrese a su sitio y hacer desaparecer el mal. La quiropráctica es muy útil también para descartes médicos de problemas que afectan a una sola extremidad. Por ejemplo, alguien que sienta dolor sólo en un pie al caminar. Lo lógico que el dolor se de por igual en ambos pies pues ambos tocan el piso. El problema podría venir de una de las vértebras de la columna.

Imagen tomada de Flickr por drantonioh

Todo quiropráctico maneja cada caso individualmente pero hay un procedimiento básico previo al tratamiento. Lo primero es una entrevista minuciosa donde se hace el perfil y la historia clínica del paciente. Luego se hace un examen visual y manual de la columna para ver la condición general y el área de trabajo potencial. Después se hacen pruebas ortopédicas y neurológicas para determinar que otras estructuras están involucradas en el problema. A continuación se toman radiografías y pruebas de laboratorio si es necesario. Con toda esta información se hace una evaluación integral y se le presentan al paciente las posibles soluciones entre las que están el ajuste manual clásico junto con otras fisioterapias como el ultrasonido o la estimulación eléctrica, dependiendo del estilo del quiropráctico. La terapia en sí es bastante sencilla y no hay dolor. Eso sí, se escucharán muchos crujidos, pero no hay que alarmarse porque son las vértebras que están regresando a su lugar original y, a decir verdad, el sonido aquel es por el vacío que se produce durante la manipulación y no por los huesos que chocan. Es una terapia bastante recomendable.

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