La presión sanguínea

En esta entrada veremos un estudio sobre la presión sanguínea en el cual se demostró que bajar 4 kilos supone una mejora signifcativa en términos de salud.

La presión sanguínea es un tema de importante preocupación dentro de la salud general de la persona. Una elevación de la misma puede llevar hacia enfermedades más serias como la obesidad o la esclerosis previa a los infartos o, peor aun, una presión alta puede ser un indicador de que ya existe una enfermedad subyacente más grave. Si la presión sanguínea está un poco elevada, quizás las dos mejores cosas que se pueden hacer es bajar de peso y hacer ejercicio. El desarrollo de nuevos medicamentos parara tratar la presión sanguínea alta ha hecho que para las personas sea más fácil tomar pastillas, pero ninguna de ellas pasa por el cuerpo sin producir efectos colaterales. Bajar de peso tiene la ventaja adicional de que también baja en muchas personas los niveles de colesterol total. Pero ¿bajar de peso, qué tanto ayuda a bajar la presión sanguínea y cuánto se debe bajar? Hay algunos estudios que ayudan a resolver estas preguntas. Por ejemplo, en la Universidad de Pennsylvania se estudiaron los efectos de la pérdida de peso en 300 pacientes obesos.

Imagen tomada de Flickr por arantxata

En los pacientes que estaban tomando medicamentos y bajando de peso, uno de cada cinco, disminuyeron la dosis de medicamentos que tomaban para controlar su presión o dejaron de tomarlo, ya ninguno tuvo que aumentársele la dosis. Esto señala el hecho de que en muchos pacientes que están siendo tratados por exceso de peso, reducir su peso puede disminuir la cantidad de medicina necesaria y los efectos colaterales que pueden ocurrir e incluso permitir dejar de usar el medicamento por completo. Los pacientes perdieron un promedio de 10 kilos.



La disminución promedio en la presión sistólica fue de 10, 3 mm Hg y en la presión diastólica 8,3 mm Hg, lo que es bastante significativo en pacientes con presión sanguínea medianamente elevada y esto, con frecuencia, puede disminuir la presión a niveles que no son de gran riesgo para ataques cardiacos o embolias. Pero el estudio también abarcó a pacientes con presión sanguínea elevada que no estaban recibiendo medicamentos. Antes de bajar de peso, tenían los niveles más altos de presión, tanto como 154/99 en promedio. También tuvieron los mejores resultados por la pérdida de peso, con una disminución promedio de 15, 8 mm Hg en la presión sistólica y 13, 6 mm Hg en la presión diastólica.

Esto significa un promedio nuevo de 138/85 mm Hg, lo que aún no es lo máximo pero es una mejora bastante significativa en términos de salud. En cuanto al primer grupo –los que tomaban medicamentos- su presión promedio antes de bajar de peso era 144/92 mm Hg y después de la pérdida de peso era 139/85 mm Hg. Como podía esperarse, los que tenían presión normal antes de bajar de peso, tuvieron el menor cambio. Después de hacerlo, su presión sistólica bajó 7.1 mm Hg. Sin embargo, como la presión sanguínea óptima para evitar ataques cardiacos y embolias es la presión más baja que no provoque síntomas, esto puede ser muy significativo. Lo más deseable es tener una presión sanguínea por debajo de 120/80 mm Hg. El efecto de la disminución de peso fue todavía más aparente en los pacientes que comenzaron a subir de peso nuevamente después que se terminó el estudio. Sus presiones sistólica y diastólica aumentaron. Para gozar de los beneficios de la disminución de peso, es necesario no sólo bajarlo sino conservarse en forma.

Imagen tomada de Flickr por tigerheronfl

Entonces debemos comparar la disminución de peso versus la toma de medicamentos para el mismo propósito. Otro estudio con 800 personas con hipertensión media, pesaban entre 110 % y 160 % por arriba de su peso deseable y bajar más de cuatro kilos fue tan efectivo para disminuir la presión diastólica como la furosemida –un diurético- o incluso que un bloqueador beta. La pérdida de peso o los medicamentos disminuyeron la presión diastólica más o menos 12 mm Hg. El dato de que una disminución de cuatro kilos es suficiente para producir efectos significativos, junto con las observaciones respecto a que la presión disminuyó principalmente en la primera mitad del descenso de peso, señala que la pérdida de peso a lo largo de varios meses, puede mejorar significativamente la presión alta y también puede ayudar a disminuir la presión sanguínea normal a niveles más óptimos. Muchos otros estudios siguen corroborando estos resultados y los médicos ya se están inclinando por utilizar la menor cantidad de diuréticos o de bloqueadores beta para bajar la presión en un paciente. Primero se evalúa el caso y se mide el riesgo del paciente para que pase a realizar una actividad física moderada que le permita consumir más calorías.

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