Guía práctica para el uso de quemadores de grasa Nivel III

En esta tercera entrega de los quemadores de grasa, toca revisar el Clenbuterol. Fármaco diseñado originalmente para el tratamiento de los bronquios pero que sirve también para la pérdida de grasa.

Bien, ya revisamos en las anteriores dos entregas las mejores fórmulas quemadoras de grasa que nos permiten bajar de peso de manera segura y sostenida, siempre en asociación a una dieta balanceada y a un riguroso programa de ejercicios. Sin embargo, aún nos quedan por revelar algunos secretos más en cuanto a las familias de los lipotrópicos. Hablemos del clenbuterol ¿Qué es eso? Que no le asuste el nombre. El clenbuterol es un fármaco que ha sido diseñado para el tratamiento de problemas bronquiales y de asma y, como vimos en la entrega anterior, el mecanismo de acción para la broncodilatación, está íntimamente ligada a la activación de receptores celulares que también intervienen en el proceso de quemar grasa. Pues bien, el clenbuterol es semejante a la efedrina en su acción y activa los receptores alfa, beta y gama en las células, provocando que nuestro organismo empiece a perder grasa. También se ha descubierto que el clenbuterol tiene una pequeña ventaja sobre la efedrina, relacionada con los programas para perder peso y que es una variable muy importante a considerar. Empecemos por lo último. En todo programa de restricción calórica, sobre todo por debajo de las 1200 calorías diarias, el cuerpo tiene un punto de límite. Es decir, tiende a buscar su equilibrio natural mediante algunos mecanismos metabólicos que hacen que uno ya no pierda grasa sino músculo. En efecto, el cuerpo, privilegia en determinado momento la pérdida de masa muscular y se queda con la grasa acumulada de reserva.

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Imagen tomada de Flickr por Mayo

La pregunta es, ¿por qué el cuerpo reacciona así cuando debería suceder exactamente lo contrario? La respuesta es más simple de lo que parece y la encontramos en la misma naturaleza del ser humano. A la madre naturaleza poco o nada le importa que sus individuos mantengan una figura atlética y definida, que sus abdominales estén a la vista, etc. La función primordial de la naturaleza es la conservación de la especie para lo cual tiene sus propios mecanismos de supervivencia, siendo el principal de ellos la acumulación de grasa como sistema de reserva de energías. En efecto, el cuerpo tiende a almacenar grasa que le sirve como un fondo depositario de reservas de energía para casos de emergencia. Un gramo de grasa otorga nueve calorías, mientras que un gramo de músculo otorga cuatro calorías. Es fácil entender por qué optó por la grasa como reserva disponible de energía. Ahora que tenemos claro el escenario donde suceden los hechos, retomemos la idea que nos llevó a estas aclaraciones. Hablábamos de una ventaja del clenbuterol. Esta es que, esta sustancia tiene la propiedad de conservar la masa muscular aun en el entorno de una dieta baja en calorías. ¿Y por qué es importante esto? Uno puede pensar que bajar de peso significa bajar como sea y la verdad no es tan así, mejor dicho, no conviene que sea sí. Veamos por qué.



Cuando el organismo pierde masa muscular, nuestro cerebro interpreta que está en un estado de stress agudo, que la vida del individuo corre riesgo y toma todas las providencias del caso. Rápidamente, se da cuenta que está en un régimen bajo de calorías, lo cual interpreta como un estado de hambruna en que la comida escasea y no es fácil para el individuo conseguirla. Lo que hace es, desacelerar el metabolismo mediante dos vías. La primera de ellas es deshaciéndose de parte de la masa muscular, la misma que se convierte en azúcar y posteriormente en grasa que el cuerpo almacena entre sus reservas. La segunda vía de defensa del organismo es reducir la producción de las hormonas tiroideas, que son las principales encargadas de regular cuanta grasa ingresa y cuánta grasa abandona nuestro organismo. A mayor producción de hormonas tiroideas, menos acumulación de grasa, por eso el organismo desciende la producción de estas, así habrá una tendencia general a acumular grasa. Justamente lo que no queremos. En ese caso debemos actuar con inteligencia y hacerle creer a nuestro organismo que todo marcha bien, pero esos son trucos más relacionados con la nutrición que me gustaría detallar en próximos artículos. Por ahora concentrémonos en nuestro tema de los quemadores de grasa.

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Imagen tomada de Flickr por G4DOC

Completar la idea anterior diciendo que cuando se pierde masa muscular caen las defensas del cuerpo también y una enfermedad es lo último que desearíamos a mitad de nuestras dietas. Las malas noticias son que los efectos del clenbuterol no son indefinidos y el organismo encuentra la manera de adaptarse a su uso frecuente por lo que es conveniente tomarlo en intervalos de dos semanas si y dos semanas no. En las semanas que no se utilice se podría utilizar un quemador de grasa común para no perder la continuidad en nuestro programa para quemar grasa. Otra desventaja del clenbuterol es que se han reportado síntomas secundarios como dolores de cabeza y náuseas, los mismos que se pierden a los pocos días del uso, siempre hablando en el supuesto de que respetamos las dosis indicadas. En cuanto a los efectos en el organismo, pues son similares a los de la efedrina. Al ser un estimulante del sistema nervioso central, se sentirá con más energía, hiperactivo, no sentirá sueño por lo que se recomienda no consumirlo después de las 5 de la tarde. No presenta ninguna relación con el apetito. Por todas estas consideraciones es necesaria aquí también, la supervisión de un experto y el uso diligente del clenbuterol. Finalmente decir que el clenbuterol tiene familiares cercanos como el climaterol o el salbutamol de efectos muy similares y por tanto intercambiables.

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