Guía práctica para el uso de quemadores de grasa Nivel II

En esta entrada veremos al detalle cómo funciona uno de los mejores quemadores de grasa del mercado.

En un artículo anterior, estuvimos revisando los componentes de los quemadores de grasa tradicionales que podemos encontrar en farmacias y gimnasios. En aquel artículo establecimos lo que servía y lo que era prescindible al interior de estas fórmulas quema grasas. Pues bien, en este artículo pasaremos a un segundo nivel, aquel que por leyenda popular o por mal información o cadena de rumores puede resultar de pánico para algunas personas que escuchan estas “voladas”. Para empezar, debemos decir que la ciencia ha diseñado estos químicos, en todos los casos, para el tratamiento de ciertas enfermedades que, a primera vista, no tienen nada que ver con la pérdida de peso. En todo caso, solamente el ojo de un bioquímico o endocrinólogo podría encontrar rápidamente la relación. Por tanto, podemos decir, que, en dosis usuales y siempre bajo la vigilancia de un experto en el tema, el uso de estas sustancias por un determinado período de tiempo no debería representar ningún problema para la salud del usuario, siempre y cuando éste sea una persona que goce de salud. Otra consideración de importancia es la procedencia de los productos, algunos de ellos no disponibles sin receta médica en muchos países o totalmente prohibidos por entidades deportivas o sanitarias, más por ignorancia que por otra cosa. En cualquiera de los casos, si se ha decidido su uso, se debe tener mucho cuidado con la fidelidad de los establecimientos que expenden estos productos. Dicho esto, llamemos a la efedrina en primer término.

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Imagen tomada de Flickr por hellochild

Esta sustancia, estuvo presente en las fórmulas de todos los quemadores de grasa hasta aproximadamente el año 2003 en que fueron retiradas de los mismos aduciendo efectos secundarios. Cierto esto, pero habría que preguntar cuáles fueron las dosis en esos casos y si las personas eran sanas antes del uso. Dejemos las suspicacias y veamos objetivamente el accionar de la efedrina. Esta sustancia fue diseñada como medicamento broncodilatador para el tratamiento del asma. Su acción se da a nivel de los receptores alfa, beta y gama de las células lo cual produce un efecto broncodilatador, tan igual como lo hace el salbutamol por ejemplo. Aquí viene lo más interesante. Las industrias deportivas, con sus propios laboratorios de investigación, se dieron cuenta que los receptores beta, están directamente relacionados con la lipólisis o pérdida de grasa. Al ser activados estos receptores, el cuerpo está bajo la orden prioritaria de perder grasa. En el colmo de la suerte, se descubrió que los receptores gama nunca terminan de adaptarse a este proceso y la orden de perder grasa es ilimitada para el cuerpo. Como es sabido, el cuerpo tiende al equilibrio y lo lógico era que tratara de reducir el efecto de la efedrina bajo al algún mecanismo. Esto sí lo hace, pero sobre los receptores beta y no sobre los gama. Para solucionar este problema y hacer aún más efectiva la fórmula, los científicos vieron que, bastaba con añadir cafeína para burlar la homeostasis del organismo en cuanto a la efedrina.



Se logró extender entonces el efecto por 6 horas, periodo tras el cual, vieron que el cuerpo nuevamente entraba en homeostasis. No conformes con eso, vieron que la aspirina, a su vez, alargaba el campo de acción de la efedrina y de la cafeína por otras seis horas. Vieron que era suficiente y así quedó la fórmula más efectiva de los quemadores de grasa que se haya diseñado jamás. Pero aquí no terminaban las bendiciones de la efedrina. Se descubrió que, mientras tenía lugar su efecto lipolítico en el organismo, actuaba también como supresor de apetito. Producía el mismo efecto que una anfetamina pero sin las propiedades ni adictivas ni degenerativas de estas últimas. En el colmo de la eficacia, la obtención de la efedrina era y es bastante barata, extraída a partir de la hierba Mahuang. Por supuesto, estamos hablando de un bombazo en términos comerciales y la solución realmente efectiva para el complemento de una dieta. Una sustancia que permitía eliminar grasa era ideal ya que los estudios revelan que las dietas hipocalóricas sufren severo estancamiento a los 6 meses perdiendo total efectividad. Por otra parte, la efedrina eliminaba la ansiedad por comer de un porrazo. No hay que ser muy despierto para darse cuenta que grandes intereses detrás de la industria de la obesidad (comidas chatarras, alcohol y demás) conspiraron para matar al brillante intruso. Era obvio, si la efedrina se llegaba a distribuir masivamente o se le conocía en la televisión ya nadie iba a tener hambre ni ansiedad. Quién iba a querer una hamburguesa jugosa con papas fritas o una botella de licor o un cigarrillo si en la otra vereda uno podía llegar a tener el cuerpo soñado con un mínimo de fuerza de voluntad. Inadmisible.

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Imagen tomada de Flickr por swanksalot

Estados Unidos fue el primer país en prohibirla y sacarla de las tiendas tanto a nivel suplementos deportivos como a nivel fármaco. Ya desde antes de esta cacería, la efedrina se contaba en la lista de sustancias dopantes, prohibida por el Comité Olimpico por que, además de todas las propiedades descritas, era un ergogénico potente. Es decir, hacía que la gente estuviera con mucha energía, algo imposible de alcanzar con una dieta de 1000 calorías diarias o menos. Como dije, estábamos frente a un bombazo comercial. Cierto que en dosis elevadas tenía efectos adversos como una lógica taquicardia –no distinta a la de cualquier broncodiltador que se usa en dosis altas- o dolores de cabeza. Lo interesante de los estudios clínicos era que sólo se necesitaban 20 mg de efedrina, 200 mg de cafeína y 300 mg de aspirina para que la fórmula fuese efectiva por 12 horas en el organismo. Una persona sana no tendría ningún problema con utilizar estas dosis por largos períodos de tiempo. Afortunadamente aún se puede encontrar efedrina en muchos países de la Comunidad Europea y del Asia, todo se reduce a comprarla en un lugar de garantía y utilizarla diligentemente, bajo supervisión de un experto. Si creen que esta historia ha terminado, no es así. Aún falta por revisar a otros dos magos en el arte de la pérdida de grasa.

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