El misterio del hipo, desvelado

El hipo es un ‘enemigo’ muy frecuente que nos ataca en los momentos más inoportunos. Pero es un fenómeno natural del organismo y tiene unas causas perfectamente identificadas y algunos remedios. En cualquier caso, no suele tener importancia y remite en pocos minutos.

A todos nos ha pasado. Estamos en una conversación y nos presentan a una persona, o nos encontramos comiendo, o estamos intentando dormir…Los ejemplos podrían multiplicarse, pero la siguiente escena común es que, repentinamente y sin saber por qué, nos entra el hipo.

Aunque la televisión siempre representa a los borrachos hipando, no tiene realmente nada que ver lo uno con lo otro. El hipo se produce por una repentina contracción o espasmo del diafragma a causa de un exceso de inhalación de aire u otros gases, lo cual -a su vez- origina el cierre de la glotis y produce el típico sonido.

El alcohol produce hipo, pero éste no es evidencia de borrachera

El alcohol produce hipo, pero éste no es evidencia de borrachera

Las causas del hipo pueden ser variadas: el estrés, un estiramiento del estómago producido por comer demasiado o beber líquidos con gas, el alcohol, el tabaco o la ingestión de bebidas demasiado calientes o frías.

Normalmente, no tiene mayor importancia y, en unos minutos, desaparece, pero en algunas ocasiones puede deberse a una enfermedad. En líneas generales, si se prolonga mucho tiempo, es recomendable acudir al médico. A modo de curiosidad, la persona a la que más tiempo le ha durado un ataque de hipo es un granjero de Iowa, que estuvo hipando durante sesenta años.

De todos modos, aún es mucho lo que se desconoce acerca del hipo. No obstante hay algunas cosas que sí pueden afirmarse.

En primer lugar, los remedios caseros, como aguantar la respiración, los sustos, respirar en una bolsa, beber agua o tragar azúcar, pueden funcionar, y de hecho lo hacen en ocasiones, pero no existe una demostración científica de su utilidad.

Por otra parte, existen medicamentos que pueden producir hipo y otros que pueden pararlo. Entre los segundos están la clorpromazina, la metoclopramida  o los anticonvulsionantes (fenitoína, etc).

Asímismo, se utilizan otros métodos para curar el hipo persistente, pero en estos casos sí que no está demostrada su utilidad: la hipnosis, la acupuntura y otros remedios paramedicinales.

Los refrescos con gas también producen hipo

Los refrescos con gas también producen hipo

En casos extremos, se puede acudir a la cirugía, que bloquea el nervio frénico – el principal ordenante del diafragma- para que deje de enviar señales de contracción a éste. Otra técnica es colocar un marcapasos que regule las contracciones del diafragma.

De cualquier modo, el hipo es un fenómeno natural para el organismo y quizá tenga alguna función que desconocemos. Como decíamos, no suele ser peligroso para la salud, salvo que sea un síntoma de alguna enfermedad. En todo caso, si tarda unas horas en quitársenos, lo mejor es acudir a un servicio médico.

Fotos: Bebidas alcohólicas: El barroco en Wikimedia | Refrescos: Mo707 en Wikipedia

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