Correr más rápido

Cada poco tiempo, el mundo se siente asombrado ante las proezas de algunos atletas: ya sea en la marataon o en los cien metros lisos. Los deportistas reciben cursos de formación profesional adaptados a sus necesidades para superar sus límites.

9 segundos 69 centésimas: el récord mundial de 100 metros, ahora en poder de Usain Bolt. Un registro que parece dispuesto a mejorar, aun cuando los márgenes parecen cada vez más pequeños.

Según varios expertos en velocidad, la velocidad máxima que puede alcanzar un ser humano sería de doce metros por segundo (alrededor de 43 km/h). Es la velocidad media de Bolt en los cien metros lisos; una velocidad media que no sube desde los días de doble campeón olímpico Valery Borzov en 1972. Este límite, por lo tanto, sería una especie de umbral infranqueable.

Usain Bolt marcando la diferencia

Usain Bolt marcando la diferencia

El progreso está en otra parte: en el tiempo necesario para llegar a alcanzar esa velocidad, sobre todo en la capacidad de lucha contra la desaceleración, que se produce generalmente después de los 70/80 m. Además, para conseguir un récord, hay que mantener una técnica perfecta durante toda la carrera.


Incluso sin recurrir al dopaje, todavía hay mucho margen de mejora para aumentar la velocidad de los registros. Según Véronique Billat, directora de un laboratorio que se dedica a entrenar atletas y profesora de fisiología, “los márgenes de mejora son enormes“. Se prevé una marca de 9’50 para los próximos cinco años. Para lograr este objetivo, un técnico y un físico extraordinariamente preciso es obligatorio.

En primer lugar, el atleta puede actuar en su metabolismo de energía, es decir, su capacidad de transformar la energía química que se almacena en forma de carbohidratos, lípidos, proteínas en energía mecánica.

Este poder puede ser aumentado debido a la fosfocreatina, un compuesto de fósforo disponible en el músculo. Este compuesto actúa como un “combustible de emergencia” en su actuación, contraer rápidamente los músculos, y puede producir movimientos rápidos.

Un buen entrenamiento, alternando series de 30 a 50 metros de recuperación de unos pocos minutos, permite aumentar el almacenamiento de fosfocreatina. No hay que olvidar que un tercio de la tasa del organismo es hereditaria, con lo que algunos corredores, como el propio Bolt se ven favorecidos para la práctica de la velocidad desde el principio.

En segundo lugar, en el entrenamiento se encuentra el umbral de acumulación de ácido láctico. Este ácido proviene de la ruptura incompleta de la glucosa y se acumula en las fibras musculares. En un determinado umbral, se bloqueará la contracción muscular para prevenir la glicólisis.

Por último, podemos mejorar la capacidad de respiración. En reposo, todo el mundo consume aproximadamente la misma cantidad de oxígeno (alrededor de 3,5 ml/kg por minuto). Lo que separa a los campeones es su capacidad para elevar el consumo de oxígeno hasta 25 veces durante el ejercicio.

Por lo tanto, capaz de medir la velocidad de 91 ml/kg/min en algunos corredores. Pero el oxígeno no juega un papel para las distancias cortas: la transformación de la energía, de esa forma, sólo sirve para pruebas de más de tres minutos (a partir de 1500 m).

No vamos a hablar de dopaje, que puede mejorar el consumo máximo de oxígeno o la resistencia o el ácido láctico. Pero con el aparato de medición (consumo de oxígeno, la frecuencia cardiaca …), podemos preparar un atleta a medida. El entrenamiento es personalizado, cada ejercicio se centra en las características bioenergéticas del atleta.

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