Un príncipe alemán vende el histórico diamante “Beau Sancy”

Georch Friedrich Ferdinand, príncipe de Prusia, cabeza de la Casa Imperial de Hohenzollem y tatara-tatara nieto de Guillermo II, el último emperador de Alemania, ha decidido vender un diamante que ha formado parte de las joyas de la corona de Francia, Holanda, Inglaterra, Prusia y el Imperio Alemán.

Georch Friedrich Ferdinand, príncipe de Prusia, cabeza de la Casa Imperial de Hohenzollem y tatara-tatara nieto de Guillermo II, el último emperador de Alemania, ha decidido vender un diamante que ha formado parte de las joyas de la corona de Francia, Holanda, Inglaterra, Prusia y el Imperio Alemán.

El diamante Beau Sancy está en venta

Conocido como el “Beau Sancy”, cuenta con 35 quilates y se piensa que fue extraído de una mina en la ciudad de la India de Golconda, el mismo lugar donde se extrajo “El diamante de la esperanza”.

Fue comprado en 1570 en Constantinopla por el diplomático, financiero y famoso experto en joyas Nicolás de Harlay, Señor de Sancy. Harlay también fue dueño de un diamante de 55,23 quilates en forma de escudo amarillo llamado el “Sancy”, por lo que el más pequeño fue llamado “Little Sancy” o “Beau Sancy

Harlay tuvo en propiedad ambas piedras durante décadas, entrando en negociaciones durante años con potenciales compradores como el Duque de Mantua. Finalmente vendió el “Sancy” al rey Jaime I de Inglaterra en el año 1604 aproximadamente. La leyenda dice que cuando María de Médicis, esposa del rey Enrique IV de Francia descubrió que el gran “Sancy” se encontraba en manos de la monarquía inglesa se puso tan furiosa que Enrique tuvo que comprar el “Beau Sancy” y regalárselo.

María la colocó en la parte superior de la corona el día de su coronación en 1610. Para desgracia suya, el 14 de mayo de 1610 su esposo fue asesinado y fue nombrada regente de su hijo Luis XIII, de ocho años de edad. En 1617 Luis tuvo que reclamar su trono a la fuerza y María fue exiliada a posesiones francesas.

En 1641 se encontraba en Ámsterdam y arrastraba una profunda deuda, de esta forma tuvo que vender el “Beau Sancy” a Frederic Henry, príncipe de Orange-Nassau por 80.000 florines. El gasto más grande del Estado por aquel entonces.

La piedra fue heredada por el nieto de Frederic Henry, Guillermo III y se la regaló a su esposa como regalo de boda. Esta pareja subió al trono de Inglaterra trayendo consigo la piedra. De esta forma llegó a manos de Jaime II que la robó cuando huyó a Francia. El “Sancy” desapareció durante la Revolución Francesa pero apareció de nuevo en el mercado en 1828, pasando por varias manos hasta que fue vendida al museo del Louvre.

Guillermo y su esposa María murieron sin hijos, así que el “Beau Sancy” cayó en manos de otro de los nietos de Frederic Henry, Federico III, príncipe de Brandenburgo. Tras la Primera Guerra Mundial, el diamante se quedó en Berlín. De esta forma, se mantuvo en una cripta sellada durante la Segunda Guerra Mundial. Las tropas Británicas descubrieron la piedra tras la guerra y la devolvieron a la casa Hohenzollem, donde ha permanecido desde entonces hasta el 14 de mayo, que será puesto a la venta en una subasta en Ginebra.

Fuente: History Blog

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