Un insólito cartel de Mickey Mouse vive su propia aventura

El que podría ser el primer póster de una película de Mickey Mouse, se vendió en una subasta el pasado 29 de noviembre por 101,575 dólares.

Primer póster de Mickey Mouse

El que podría ser el primer póster de una película de Mickey Mouse, se vendió en una subasta el pasado 29 de noviembre por 101,575 dólares (77.898 €) muy por encima de su estimación previa de $ 20.000 a $ 40.000. A pesar de que no se menciona el título que dio nombre a su primer corto animado sonoro, Steamboat Willie, este gráfico de 27×41 seguramente fue la primera aparición publicitaria que tuvo el ratón antes de su debut en la gran pantalla.

El distribuidor cinematográfico inicial de las películas del personaje más emblemático de Disney, fue un estudio de muy bajo presupuesto llamado Celebrity Pictures. Tanto es así que, probablemente, ni siquiera elaboraban carteles que publicitaran las películas individuales, sino que utilizaban una única imagen de Mickey Mouse anunciando su próxima película de dibujos animados. Desde noviembre de 1928 hasta diciembre de 1929, la compañía distribuyó un total de doce gráficos de Mickey Mouse, “el personaje animado más divertido del mundo”. No existe ningún otro poster creado en aquella época, salvo uno: el mencionado anteriormente. Seguramente su valor en la subasta se excedió tanto debido a su indudable exclusividad.

A pesar de la creencia popular, Steamboat Willie no fue la primera película que protagonizó Mickey Mouse. Ese honor le pertenece a Plane Crazy, un cortometraje mudo que fue probado en pantalla el 15 de mayo de 1928, pero que desafortunadamente no consiguió ningún distribuidor. Walt Disney y su colaborador, el pionero animador Ub Iwerks, creó otra animación de Mickey; The Gallopin Goucho que al igual que su predecesora sufrió la misma suerte. Fue el sonido lo que hizo que finalmente el famoso ratón triunfara.

El productor Pat Powers vendió a Disney su sistema de grabación Powers Cinephone, una copia descarada del sistema de sonido en cine DeForest Phonofilm. Iwerks modificó el sistema Cinephone, añadiéndole un click-track (técnica de ajuste entre imagen y sonido) para ayudar en la sincronización, y poner en marcha el famoso corto de Steamboat Willie. Después, Powers se ofreció a distribuir la película a través de su empresa Celebrity Pictures.

Tras el gran éxito de Steamboat Willie, Disney decidió agregar sonido a sus dos películas anteriores (Plane Crazy y The Gallopin’s Goucho). Celebrity Pictures fue la encargada de distribuir otros nueve cortos de Mickey diseñados para tener sonido desde un principio.

Esta simbiosis entre Celebrity-Disney no duró mucho. Powers creía que Disney estaba acaparando ciertas ganancias que previamente le habían prometido en el contrato de distribución. La jugada de Powers fue contundente, añadió a Iwerks a sus filas haciendo que éste abandonara a Disney en enero de 1930. En el acuerdo que firmaron, Iwerks estaría al cargo de su propio estudio de animación y ganaría el doble de lo que ganaba trabajando para su anterior jefe. Asimismo, Disney consiguió un importante acuerdo de distribución con Columbia Pictures.

El cartel que tratábamos con anterioridad, fue en su día parte de la colección del fotógrafo Steve Schapiro, quien se hizo famoso por estilo fotoperiodístico con el que conseguía captar la cultura y la agitación de los años 60, desde las obras y retratos del joven Andy Warhol hasta al emblemático Martin Luther King. Sus fotografías de los decorados de grandes películas de los años 70 como El Padrino y Taxi Driver se consideran actualmente como clásicos modernos. Tan grandiosa es su colección de cine que en 1979 publicó un libro recopilatorio llamado The movie Poster Book. El poster de Mickey aparecía en la página 66.

Sin embargo, el cartel pasó a otras manos. El coleccionista californiano Crowell Haven Beech se lo compró a Schapiro hace 25 años.

Cuando Haven Beech falleció en 2008, su hija y su viuda no pudieron encontrar el cartel de Mickey Mouse por ninguna parte. Pensaron que lo más seguro es que se hubiera perdido, pero lo que no sabían es que Beech lo había escondido en la casa. Un día en 2011, un carpintero les vino a arreglar unos desperfectos causados por las tormentas y casualmente encontró el gráfico, lo robó y después lo vendió a un comerciante neoyorquino que se dedicaba a la compraventa de este tipo de artículos. Grey Smith, un antiguo colaborador del difunto Beech, vio la oferta de venta en un anuncio y le pareció extraño que alguien estuviera vendiendo esa pieza única cuando su dueño había fallecido.

Smith se puso en contacto con la hija de Beech, Tracy Beech Leighton y ésta llamó al marchante de arte. El comerciante les facilitó el nombre del hombre que le había venido el cartel, y Tracy se percató de que era el mismo que el del carpintero que había estado trabajando es su casa unos meses antes.

Finalmente, el marchante le devolvió el cartel a la familia que lo mantuvo a salvo y seguro en una cámara de seguridad hasta que lo subastaron hace pocas semanas: “Mickey ha vivido toda una aventura” señalaba con ironía Tracy Beech Leighton.

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