¿Quién es ‘Pepe, El misionero’? El auténtico símbolo de las Islas Galápagos

El quelonio pasó mucho tiempo de su vida en cautiverio y en el verano de 2014 falleció en un centro de cuidados en la Isla San Cristóbal de Puerto Baquerizo Moreno.

Las Islas Galápagos forman un archipiélago en el Océano Pacífico ubicadas a 972 kilómetros de Ecuador. En 1978 fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad y en 2011 por la UNESCO. Las Islas Galápagos deben su nombre a las tortugas gigantes que las habitan.

Se trata de un destino que tiene una gran fuente de ingresos en el sector turístico pero lo que muy pocos turistas conocen es la existencia de una tortuga que es todo un símbolo en las Islas Galápagos, la tortuga gigante ‘Pepe, el misionero’.

La tortuga pasó mucho tiempo de su vida en cautiverio y en el verano de 2014 falleció en un centro de cuidados para animales en la Isla San Cristóbal de Puerto Baquerizo Moreno.

Según se ha podido conocer, la tortuga gigante ‘Pepe, el misionero’ estaba vigilada constantemente por veterinarios y recibía diariamente un medicamento para cuidar su salud, sobre todo en el sobrepeso y en el colesterol.

La edad del símbolo de las Islas Galápagos nunca ha estado clara. En un principio se creía que la tortuga gigante ‘Pepe, el misionero’ tenía entre 60 y 70 años de edad pero tras el fallecimiento los veterinarios y expertos comprobaron que el animal tenía más edad de la que se pensaba.

Por otra parte, y lo que sí que se conoce es que el quelonio pertenece a una subespecie de animales que tiene cerca de 2.000 ejemplares. Es por ello, que la muerte de la tortuga gigante ‘Pepe, el misionero’ (el principal símbolo de las Islas Galápagos) no representa un gran peligro para esta variedad pero sí que es una gran pena.

En 1940, la tortuga llamada ‘Pepe, el misionero’ fue encontrada por varios pescadores y, más tarde, fue regalada a una familia de San Cristóbal. Por desgracia, en 1959 y con la creación del Parque Nacional de esta misma localidad, se prohibió la tenencia de las tortugas gigantes en los hogares de San Cristóbal.

Es aquí cuando ‘Pepe, el misionero’ fue entregado por las autoridades del Parque Nacional a la misión franciscana de San Cristóbal (1967) y permaneció allí hasta 2012 cuando fue trasladado al centro de cuidados del PNG por motivos de salud.

Para muchos ciudadanos, la muerte de la tortuga gigante ‘Pepe, el misionero’ recuerda, en cierta medida, al fallecimiento de ‘George, El Solitario’ en 2012. Se trataba del último ejemplar de la especie en la Isla de Pinta, lo que supuso la extinción de la subespecie. Los naturalistas intentaron que George tuviera descendencia pero no lo consiguieron.

VÍA/ elmundo

FOTO/ queulat00

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