¿Quiénes eran Olympia y Michael DeNittis?

Desde Estados Unidos llega una historia de amor que han protagonizado dos ancianos que han fallecido con una diferencia de pocas horas.

Una pareja muy especial

Hay amores que abren nuevas vías a la ilusión de las personas de encontrar a su media naranja, ese alguien especial que les complemente a lo largo de su existencia. Olympia y Michael DeNittis no son famosos, ni han aportado a la humanidad alguna creación que pase a la historia. Pero han demostrado que su historia de amor puede ser un ejemplo a seguir, un rayo de luz en un mundo que a veces puede ser un poco oscuro a la vista de las personas.

La pareja, que llevaba junta 67 años, ha fallecido recientemente y lo ha hecho con un margen de solo 32 horas de diferencia entre uno y otro. Su despedida del mundo de los vivos se ha materializado como una de esas historias de amor que merece contar y que seguro que, antes o después, da como para inspirar el rodaje de una película.

Fallecieron en distintos hospitales, pero en la misma región de Estados Unidos. Olympia, ella, falleció a los 95 años de edad. No estaba enferma más allá de los achaques propios de su edad, pero sabía que su marido, de 94 años, estaba cerca de fallecer. Y como ella misma transmitió a su familia, Olympia no estaba dispuesta a dejar que su marido cruzara en solitario las puertas del cielo. Ella, como dijo, le guiaría para que estuviera en su compañía en este momento tan difícil.

La historia la ha relatado la nieta de la pareja, que sabía perfectamente que cuando su abuela tomó la decisión de fallecer antes que su marido no lo estaba diciendo en broma. La anciana dejó de comer, negándose a ello para que su cuerpo dejara de funcionar. Y esto ocurrió de manera inevitable. El organismo de Olympia notó la falta de alimentos y empeoró hasta el punto de fallecer debido a haber sufrido una neumonía.

Olympia ya sabía lo que opinaba su marido acerca de la muerte. Él sí estaba enfermo, luchando contra el cáncer de colon de estado cuatro que estaba sufriendo desde años atrás. Pero Michael no quería morir. Estaba muy satisfecho con la vida que tenía y quería seguir adelante todo el tiempo que pudiera aunque estuviera condenado a no lograrlo. Su esposa, a sabiendas de la tristeza de su marido, quiso esperarle en el más allá a fin de que, cuando llegara, se encontrara arropado por ella. La pareja se casó después de la Segunda Guerra Mundial y siempre estuvo el uno al lado del otro.

Vía: Asbury Park Press

Foto: epSos .de

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