¿Quién intenta dar la vuelta al mundo haciendo autostop?

Hacer autostop no parece el método más adecuado para dar la vuelta al mundo, pero una madrileña quiere conseguirlo.

Mujer viajera

Cuando todos leemos de pequeños La vuelta al mundo en 80 días, la famosa novela de Julio Verne, alguna vez hemos soñado en ser unos auténticos Phileas Fogg y conocer todos los rincones maravillosos que se esconden en nuestro planeta. Pero aunque esta idea pueda parecer utópica, hay personas que luchan por esos sueños y consiguen alcanzar metas insospechadas.

Es el caso de Julia del Olmo, una madrileña que decidió vivir su propia vida allá por el 2013 y que gracias a su sentir aventurero, su valentía y sus ganas de conocer mundo, ha recorrido kilómetros y kilómetros viviendo experiencias inolvidables. Pero más allá del tren, el globo o el barco, los medios de transporte que se leían en la novela de Verne, del Olmo se ha puesto el vestido de Fogg del siglo XXI y ha apostado por viajar de una forma diferente, ni más ni menos que haciendo autostop.

Muchos pueden ser reticentes a esta idea, debido a los peligros que conlleva y a la inseguridad de no saber si podrás llegar al destino que te has marcado cada día, puesto que no disponemos de vehículo propio, todo depende de los demás. Sin embargo, Julia es una mujer valiente. Ella sabía bien todos los trucos para conseguir alcanzar los objetivos que se había propuesto y lo consiguió, pudiendo ahora relatar todas esas magníficas experiencias vividas y seguirá haciéndolo, porque el viaje de su vida no ha hecho más que empezar.

Julia siempre ha tenido un espíritu aventurero, ella misma se define como una persona que no puede “estar quieta en un solo lugar” y es por ello que decidió, hace unos años, comenzar a vivir su propia experiencia, la que siempre había soñado. Los primeros compases de esta historia se sitúan en un pequeño pueblo de Suiza, en el cual, Julia residió tras acabar sus estudios. La particularidad de esta localidad es que estaba muy mal comunicado y fue aquí donde Julia comenzó a conocer el autostop, un mundo que le parece fascinante porque, según ella, se conoce a una gran variedad de personas, entablas conversaciones con gente que jamás te hubieras imaginado y sobre todo, te das cuenta de la hospitalidad y la solidaridad que hay en el mundo, características que parecen olvidadas en la sociedad en la que vivimos.

Tras este paso por Suiza y después de haber ahorrado algo de dinero, del Olmo hizo su mochila, metió en ella lo indispensable, cogió 4.000 euros que fueron a parar a su bolsillo y tomó rumbo a Buenos Aires. Era el año 2013, empezaba su aventura, un camino que sigue hoy en día y jamás pensó todo lo que iba a vivir por aquel entonces. Poco conocía de esta tierra, tan solo tenía algunas ideas porque estudió antropología americana antaño, pero nada más. Sin embargo, se armó de valentía y emprendió su ansiado viaje. Al aterrizar en la capital de Argentina tenía un claro destino, llegar hasta México. Puede que esta idea no parezca una locura, pero no es lo mismo ir a México en avión que pasando por Los Andés y eso fue lo que hizo.

experiencias

Se llevó noches y días viajando, siendo el autostop su principal medio para moverse, durmió en el suelo, comió lo que pudo incluso cuenta, que en alguna ocasión se vio solo “con lo puesto”. Precisamente comentaba una anécdota de este tipo que le ocurrió en Ecuador, donde se vio sin nada, sin embargo, pudo llegar hasta una localidad cercana de pescadores y se nutrió de la caridad de sus habitantes, que le dieron de todo para que pudiera seguir con su andadura. Desde ropa a comida… a Julia en esos momentos no le faltó de nada. Entre las muchas cosas que recuerda de este primer viaje, sin duda, se queda con la sensación de haber visto la Vía Láctea todos los días, unas vistas únicas e irrepetibles, que no se pueden apreciar en todas las partes del mundo.

Después de haber realizado este maravilloso viaje, era el momento de regresar. Con cierta nostalgia, Julia del Olmo volvía a España, pero de nuevo, su espíritu aventurero invadió su cuerpo, no quería quedarse en nuestro país por un largo periodo de tiempo. Por este motivo, rápidamente se puso en marcha, para emprender un segundo viaje. Esta vez su destino era el Caribe y estuvo por la zona alrededor de 5 meses. Una vez más, Julia no era una turista habitual, su fiel compañera de viajes, la mochila, estaría con ella en todo momento y el autostop seguiría siendo su medio de transporte habitual. Allí se impregnó de la cultura de su gente, vio rincones de ensueño y disfrutó de una experiencia fantástica, que no todo el mundo podría contar.

Tras su paso por el Caribe, en 2016 decidió que aún no era la hora de “cortarse la coleta”, por este motivo, organizó todo para viajar a Asia. Muchos fueron los países que recorrió, primero Vietnam, luego Camboya y así, hasta pasar por Laos, Malasia, Birmania o Indonesia. También recuerda este viaje con mucho agrado, puesto que según contaba, no tenemos ni idea de toda la riqueza que existe fuera de nuestros muros, de nuestra zona de confort, y que merece la pena conocer. Cuando Julia habla de riqueza, no se refiere a dinero, oro, joyas… en absoluto, para ella esta riqueza reside en la naturaleza, en los paisajes, en la comida, en la cultura pero sobre todo, en las personas. En su viaje a Asia ha conocido “gente maravillosa” de la que conserva un bonito recuerdo, eso sí, durante esta visita comprobó que el idioma le jugó malas pasadas, puesto que le fue complicado entenderse con algunos lugareños, al igual que dejó en un segundo plano el autostop, puesto que esta región es algo reticente a esta práctica, ya que están algo “cansados” del aluvión de turistas que albergan y es por ello que no es un buen método para trasladarse.

viaje mundial

Hay un dicho popular que dice “a la tercera va la vencida”, pero no parece que este refrán vaya acorde con los pensamientos de Julia. Sí, es cierto que ya está a punto de emprender su tercer viaje, pero seguro que le quedan muchos más. En esta ocasión, Julia del Olmo viajará hasta Mongolia, pero no lo hará en un avión o haciendo uso de su querido autostop, el reto es mucho mayor, tendrá que llegar a esta región en moto, es uno de sus sueños y quiere verlo cumplido. Esta vez, Julia no viajará sola, irá acompañada y estima que tardará varios meses en lograr alcanzar su objetivo. ¿Será capaz de conseguirlo?

No hay duda de que Julia del Olmo es una mujer aventurera, valiente y que sabe perfectamente lo que quiere. Ella necesita vivir su propia experiencia y lo está consiguiendo poco a poco. Su próximo destino será Mongolia, pero en su agenda de viaje, aún le quedan muchos lugares por conocer. Seguro que sabrá disfrutar cada segundo de todo lo que le espera en su camino y sacará el máximo partido a todas sus andaduras. Historias como esta son las que de forma indudable inspiran a que muchos de nosotros terminemos teniendo valor suficiente para vivir nuestras propias aventuras, así que todo el mundo debería animar a Julia en su camino.

Vía: Camino Salvaje

Foto: Free-PhotosSimon

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