¿Quién fue Chiquito de la Calzada?

El inolvidable humorista Chiquito de la Calzada ha fallecido, pero España nunca llegará a olvidarle.

Chiquito de la Calzada ha fallecido

Ha fallecido el que podríamos denominar como uno de los más grandes humoristas de la historia de España. El eterno Chiquito de la Calzada, o Gregorio Esteban Sánchez Fernández tal y como le pusieron sus padres cuando nació el 28 de mayo de 1932 en Málaga. El conocido humorista y cantaor ya llevaba unos días delicado en el hospital y el mundo temía que pudiera ocurrir la tragedia. Pero cuentan sus personas más cercanas y las enfermeras del hospital donde falleció, que no perdió la sonrisa ni el humor en ningún momento.

Sus “al ataquerl” se repitieron de forma juvenil y animada hasta el último de los minutos en los que Chiquito estuvo con vida. Pero a su edad, 85 años, y después de haber pasado ya los mejores años de su vida en términos personales, el cómico posiblemente ya estaba más que mentalizado para partir. La tragedia, no obstante, vino tras una serie de sucesos que le llevaron a ser ingresado en el hospital en varias ocasiones. Primero tras una caída de la cual salió airoso gracias al rescate por parte de los bomberos. Y después por complicaciones derivadas que provocaron una angina de pecho que, aunque tratada, ha sido demasiado para el inolvidable humorista.

Más allá de cómico, actor y cantaor, Chiquito era un hombre y una persona de enorme corazón. Cuentan sus personas cercanas que desde el fallecimiento de su esposa en 2012 nada había sido lo mismo para él, dado que a su mujer, Josefa, se lo debía todo en cuerpo y alma.

La muerte de su esposa llegó de manera inesperada debido a un ataque al corazón. Chiquito no se pudo preparar, no vio venir ese trágico momento en el que tuvo que despedirse de la persona con la que había compartido la vida desde que la conociera en la década de los años 50. Ese trago fue demasiado pesado y doloroso, tanto que no hubo manera de poder superarlo. Decían sus amigos que Chiquito pasaba horas y horas viendo fotos antiguas de su mujer y recordando esos tiempos en los que lo compartían todo, tanto las alegrías como las desgracias. Aún así, él nunca perdía la sonrisa y el buen humor, e incluso en privado era capaz de sacar todo el talento de flamenco que siempre tuvo en su voz y en sus manos.

Condemor 2

Chiquito fue una institución que le dio a España un estilo más jovial y divertido. En la época de gloria del humorista el país estaba hambriento por aplicar a su sociedad un toque enérgico que diera personalidad y diversión a personas de todas las edades. De eso se ocupó Chiquito con su particular forma de hablar, con sus movimientos y expresiones. En unos años España se puso de acuerdo en convertir a este humorista en una marca arropada por todos. Era difícil ver que alguien no adoptaba las palabras y coletillas del famoso, dado que eran tan pegadizas que resultaba inevitable sorprenderse a uno mismo repitiéndolas en algún momento u otro. Incluso hoy día, décadas después y tras la ausencia constante de Chiquito en televisión, palabras como “cuidadín, pecador o por la gloria de mi madre” son habituales entre personas de todos los grupos sociales.

El actor consiguió lo que muchos intentan pero nunca logran: unir a un país. En un momento en el que España está tan dividida el fallecimiento de Chiquito parece otra forma de decirnos que tenemos que hacer algo para seguir adelante recordando las cosas buenas que siempre nos unieron. Como decíamos, Chiquito no perdió la sonrisa ni el humor en ningún momento incluso en el hospital. Allí recordaba anécdotas con sus amigos y momentos que perdurarán, quizá, en entrevistas y relatos, pero que corren el riesgo de perderse con el azote del paso del tiempo.

La vida de Chiquito despuntó cuando llegó a televisión tras ser descubierto, pero para entonces el maestro del flamenco ya tenía una enorme carrera a sus espaldas, aunque menos relacionada con el humor. Llegó a vivir durante 2 años en Japón enseñando flamenco y abriendo el camino para que ahora haya importantes profesionales de este arte viviendo y enseñando en el país del sol naciente. También tuvo otras aventuras igual de interesantes. En televisión presentó programas, hizo reír como invitado a millones de personas y dejó claro que el humor estaba anexionado a su persona de una forma muy natural. También inspiró a otros cómicos que han adoptado de él muchas expresiones y formas de provocar la carcajada.

Y no hay que olvidar que Chiquito también hizo películas para el cine que no solo se estrenaron en España, sino que llegaron al extranjero. En 1996 estrenó la divertida Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera, un año más tarde llegaría Brácula: Condemor II y como tercera película cambió el registro con Papá Piquillo, que mostró una faceta muy distinta de las anteriores. Hoy por hoy es difícil pensar en alguien que pueda hacer sombra a Chiquito y esto hay que agradecérselo muy fuerte, porque es y será siempre el mayor pecador de la pradera.

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