¿Quién fue Bud Spencer?

Homenajeamos al fallecido Bud Spencer con un artículo donde repasamos los momentos más importantes de su vida.

Actor Bud Spencer

Hace unos días fallecía Bud Spencer, conocido actor italiano que marcó una época para una generación de niños que creció viendo sus películas. Nunca se consideró un actor, dado que siempre pensó que había entrado en el mundo del cine siendo una persona inexperta, aunque dotada de unas grandes ganas de aprender. Esto le permitió alcanzar una exitosa carrera en la que hizo suyo un género, el de los western de comedia, estilo de película donde firmó algunos de sus mayores éxitos. Parte de su carrera más destacada la protagonizó con Terence Hill, actor al que trató como un hermano y con el que vivió excelentes tiempos.

Bud Spencer, cuyo nombre real era Carlo Pedersoli, nació el 31 de octubre de 1929 y falleció el 27 de junio de 2016. Nació en Nápoles, motivo por el cual siempre comentó que él, antes de italiano, era napoleano. Al final falleció en Roma a los 86 años. Uno de sus hijos destacó a la prensa que se había marchado en paz, con una última palabras muy significativa «gracias». La familia del actor tranquilizó al mundo al decirle que el intérprete no sufrió en sus últimos alientos. Simplemente se entregó al descanso eterno después de una vida llena de grandes emociones.

Su carrera deportiva

Desde muy joven Pedersoli estuvo muy relacionado con la natación. En el instituto ya comenzó a demostrar que era un gran nadador y que podría conseguir grandes metas gracias a estas aptitudes. Su familia se trasladó a Sudamérica cuando él era joven, lo que interrumpió sus entrenamientos. No obstante, decidió volver a Italia poco después. Para entonces ya tenía 20 años. Sus habilidades para moverse en la piscina y su cuerpo atlético le permitieron causar interés de un equipo de waterpolo, el Società Sportiva Lazio Nuoto de Roma. Trabajar en ese equipo le dio una mayor proyección y fue llamado para participar en competiciones de natación.

Ganó varias competiciones y en 1950 fue el primer italiano en nadar los 100 metros freestyle en un tiempo menor a un minuto (59,5 segundos). Eso le impulsó para ser representante de Italia en competiciones europeas y para viajar un año después a los Juegos Mediterráneos de 1951, que se llevaron a cabo en Egipto. Allí consiguió medalla de plata en su categoría preferida, la de los 100 metros freestyle. A partir de ahí continuó compaginando su carrera en la natación con la de jugador de polo e incluso representó a Italia en los Juegos Olímpicos de de Roma de 1960. En el waterpolo ganó varias ligas con su equipo y fue elegido para la selección de este deporte, con la que ganó la medalla de oro en los Juegos Mediterráneos de Barcelona de 1955.

Adiós al deporte

Mientras trabajaba como jugador de waterpolo y participaba en competiciones olímpicas en su posición de nadador recibió la oportunidad de meterse en el mundo del cine. Ocurrió en 1949 en la película Quel fantasma di mio marito, a la que siguió un pequeño papel en la conocida Quo Vadis, gracias a que este clásico del cine se rodó en Italia. Durante estos años aprovechó su físico y su preparación para aparecer en distintas películas, pero de una manera muy secundaria. También se exprimió su característica voz en documentales y otras grabaciones de sonido.

Cuando terminaron los Juegos Olímpicos de 1960 todo cambió en su vida a la vista de que ya había cumplido 31 años, edad en la cual los atletas comienzan a dejar sus respectivos trabajos debido a que sus cuerpos ya no soportan tanta tensión y esfuerzo. Fue entonces cuando se casó con Maria Amato, la que ha seguido siendo su esposa hasta el momento de su fallecimiento. En este momento Carlo Pedersoli se pudo dedicar a una de sus pasiones: la música. Escribió letras para canciones de cantantes famosos y para bandas sonoras de películas e incluso cantó en alguna ocasión. Su matrimonio con Amato le supuso una gran oportunidad, dado que su esposa era la hija de Giuseppe Amato, un conocido productor cinematográfico clave en la historia de la época del cine italiano.

Para entonces Carlo ya había tenido a sus dos primeros hijos y vivía una vida con cambios bastante bruscos fruto de la situación inestable de la época. El atleta no se planteó aprovecharse de la relación con su suegro, que falleció en 1964 de un ataque al corazón sin haber catapultado la carrera del marido de su esposa.

La transformación en Bud Spencer

Pero todo cambió para él en el año 1967, cuando el director Giuseppe Colizzi le ofreció un papel en la película que estaba realizando: Dios perdona… ¡Yo no!. El cineasta necesitaba a un actor corpulento y había pocas opciones entre las que elegir. A sabiendas de que Carlo ya tenía experiencia en el cine decidió contar con sus servicios. En el rodaje de esa película conoció a Mario Girotti (ya habían coincidido en otra película, pero sin relación), que pasaría a convertirse desde entonces en el mejor amigo de Carlo. Durante el rodaje Colizzi habló con ellos y de cómo podrían convertirse en dos estrellas del cine. También les dijo que para su película, que se vendería como un western, necesitaba que se cambiaran los nombres artísticos.

Ninguno de los actores puso pegas, eligiendo entre distintos nombres que se les proporcionaron en una lista. Carlo eligió Bud Spencer como una combinación de dos cosas que le encantaban. «Bud» por la cerveza Budweiser y «Spencer» por el actor Spencer Tracy, que había fallecido ese mismo año 1967 y al cual Carlo le tenía un gran respeto. Su trabajo en esta película dejó buenas impresiones y tuvo continuidad posteriormente en numerosas películas. El director que descubrió al dúo volvió a contar con sus servicios un año después en Los cuatro truhanes y La colina de las botas, cerrando una trilogía muy querida por el público.

En 1970 llegó el rodaje de una de las películas que están consideradas como el punto de inflexión en la carrera de esta pareja de actores como dúo. Se trató de Le llamaban Trinidad, clásico dirigido por Enzo Barboni que tuvo una secuela un año después titulada Le seguían llamando Trinidad. En esta película ya se confirmaba el estilo que adoptarían los dos actores para futuras colaboraciones. Spencer siempre encarnaba al tipo fortachón, bruto y luchador, pero al mismo tiempo amable y de buen corazón. Por su lado, Hill era el holgazán, el chico guapo que se llevaba a las mujeres y que solía hacer uso del engaño y la astucia para salirse con la suya.

A partir de ahí llegó un periodo que comprendió más de una década y que estuvo marcado por el rodaje de montones de películas en compañía de su buen amigo Terence Hill. Su éxito se expandió fuera de Italia y comenzó a ser el entretenimiento de una generación que esperaba ansiosa en los videoclubs la llegada de las nuevas cintas protagonizadas por estos actores. En países como Alemania y España los títulos de este dúo eran grandes éxitos y resultaba difícil poder alquilarlos en los primeros días de su disponibilidad.

La pareja formada por los dos actores compartió algo más que trabajo, dado que siempre dijeron que eran hermanos, para lo bueno y para lo malo. Discutían, como los mejores hermanos, pero siempre en el fondo se reconocían el uno al otro como la parte más importante de su carrera artística. Tal y como mencionó el propio Bud en diversas ocasiones, pasara lo que pasara, el uno y el otro siempre sabían que podían confiar en ellos para cualquier tipo de problema o situación. Además, la relación se desarrolló de manera muy sólida porque no hubo las típicas envidias que se suelen producir entre dúos de actores. El motivo de ello fue que tal y como mencionábamos antes, Bud nunca se sintió un actor de verdad.

Aún habiendo rodado más de 30 películas el actor reconocía que para él cada vez que trabajaba con Terence Hill era una oportunidad de aprender algo genial de su habilidad para la interpretación. Reconocía que Terence era el talento y que él ponía otras cosas, pero que al no tener formación ni estudios la calidad de interpretación la tenía su compañero. El mérito que se restaba apoyaba más esa personalidad característica que le abrió puertas en todas partes.

Más películas de todos los estilos

La carrera de Bud Spencer se caracterizó por un tipo de film donde la acción y el humor se compaginaban de manera muy fluida gracias a los habituales enfrentamientos y tortazos que protagonizaba el actor. En los western también dejó huella y rodó numerosas películas dirigidas al público juvenil. Muchos de estos rodajes le llevaron a España, donde su fama creció de forma desorbitada gracias a que sus películas, en los 80, se emitían de manera muy habitual en televisión.

No queríamos dejar pasar la oportunidad, tanto para fans como para quienes estén descubriendo al actor, de haceros unas recomendaciones. Entre sus películas más populares y destacadas al lado de Terence Hill, además de las ya mencionadas, son muy recomendables Dos súper policías, ¡Más fuerte, muchachos!, Par – Impar, Dos Supersuperesbirros, Dos Supersuperesbirros y Dos superpolicías en Miami. Tampoco nos podemos olvidar de …y si no, nos enfadamos, película en la cual se firmaron algunas de las secuencias más locas y divertidas del cine de estos dos actores.

De forma independiente rodó algunas películas tan interesantes como El súper ‘poli’, Zapatones, El soldado de fortuna, Pegafuerte o El sheriff y el pequeño extraterrestre. Ya fuera acompañado de Hill como en solitario, el cine de Bud Spencer se caracterizó por respetar un estilo muy marcado que mantenía encantado al público de la época. No obstante, hay que reconocer que el actor, aunque encasillado en algunos papeles determinados, siempre quiso explorar distintas opciones que le llevaron a las más extrañas historias.

Muchas de sus películas se han ido reeditando en formato doméstico con el paso de los años y es posible encontrarlas, por ejemplo, en Blu-ray. También sigue siendo una constante en la televisión, al menos en los canales privados, donde de madrugada es frecuente ver algunas de las principales películas que protagonizó junto a su compañero del alma. La saga de Trinidad, así como Par – Impar o …y si no, nos enfadamos son habituales en televisión, así que no es difícil verlas de tanto en tanto. Esto permite hacer uso de un ejercicio de nostalgia que, por otra parte, nunca está de más para recordar la figura de este actor que tanto marcó a una generación de niños.

Cambiando de aires

Tras el cine, ya con unos años, se decantó por la televisión. En los años 90 protagonizó Extralarge, que tuvo numerosas entregas televisivas. Lo mismo ocurrió un poco antes con Big Man, siendo pequeñas películas producidas para televisión donde se daba continuidad a un mismo personaje, algo que tuvo mucho éxito en la época. En 1997 apareció en la película española Al límite y en 2000 le vimos en Hijos del viento. A partir de ahí su carrera se fue diluyendo fruto de la edad a la que el actor ya había llegado.

Eso no impidió que en 2010, a sus 81 años, rodase la serie de televisión I delitti del cuoco, donde interpretó a un cocinero, lo que le permitió dar rienda suelta a otra de sus pasiones: la cocina. Su última película con Terence Hill fue Y en Nochebuena… ¡Se armó el belén! de 1994, con la cual el dúo recuperó su pasión por los spaghetti western como si fuera un homenaje a la manera en la que lo comenzaron todo décadas antes.

Entre actuación y actuación el actor tuvo tiempo para otros proyectos. En el año 2005 se presentó como candidato político, aunque no logró ser elegido por los votantes. Además, se amoldó a las últimas tecnologías y lanzó una muy divertida web donde protagonizó su propio programa web, donde nos permitió conocer un poco más de sí mismo. Esta web, que os dejamos enlazada a continuación, quedará para el recuerdo como testimonio vivo de uno de los actores italianos que más impactó en la infancia de miles de españoles.

Vía: Página Oficial

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