¿Qué son los Padres helicóptero?

El hiperparentismo se ha transformado en uno de los problemas más frecuentes entre los padres en la actualidad.

Padre super protector

Los padres han cambiado sus hábitos de manera absoluta en las últimas décadas. Ya no se educa a los niños de la forma en la que se hacía antes. Las cosas han cambiado y no precisamente para mejor. Se puede comprobar en las nuevas generaciones que comienzan a despegar por su propio vuelo en el mercado laboral y personal, con personalidades caprichosas que no parecen entender cuál es la realidad de un mundo en el que no todo es de color de rosa.

La culpa de que esta nueva generación de adolescentes y futuros adultos esté tan desmadrada es de los padres helicóptero, nombre que reciben los padres que tienen costumbre de proteger hasta el exceso a sus hijos. Es una clara definición que podemos imaginar viendo a los padres revoloteando de forma constante alrededor de sus hijos para protegerles de cualquier tipo de cosa con la que se lleguen a encontrar.

Los padres helicóptero son un fenómeno reconocido en el mundo entero y cada vez más preocupante. Estos padres tienen la costumbre de supervisar y guiar la vida de sus hijos en todo momento. Desde el momento en el que nacen se convierten en sus sombras, protegiéndoles del mundo, de todo lo malo, ya sea de un nivel de gravedad mayor o menor.

Hay padres que incluso guían el sendero de sus hijos cuando están inscribiéndose en la universidad, rellenando los formularios por ellos y ocupando su lugar en la toma de decisiones. Hasta se han podido ver casos en los que los padres asisten a los exámenes de recuperación de sus hijos, hablando con sus profesores e intentando mediar de toda forma posible para que el mundo les siga tratando como si se encontraran dentro de una burbuja.

Los padres que llegan a este tipo de situación lo hacen porque se sienten culpables y porque no tienen felicidad alguna en su día a día, así como menos optimismo si cabe. Pero lo opuesto a lo que sienten se lo intentan transferir a sus hijos, ocultándoles el mundo real y cualquier atisbo de tragedia. Y el problema es que cuando el mundo se presenta ante los hijos, sin que estos tengan desarrollados los sentimientos necesarios para soportar momentos difíciles, y sin la coraza de sus padres, el impacto llega a ser tremendo. La situación lleva a más culpabilidad y a continuar la cadena con otra generación.

También conocido como hiperparentismo, este problema evita que los niños entiendan qué es la frustración, el fracaso y otras sensaciones que, aunque negativas, resultan necesarias. Los padres no llegan a entender que su felicidad es valiosa y que no importa si ellos no son perfectos.

Foto: froot

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