¿Qué metió la familia de Richard Lussi en su ataúd?

Después de haber caminado durante todos los días 2 horas para comerse un sándwich, este americano fue enterrado con él.

Última voluntad curiosa

Hay personas que cuando están enfermas o se acerca la hora de su muerte suelen dejar escrito o comentar a sus familiares qué es lo último que les gustaría hacer. Es lo que se conoce como el último deseo o última voluntad. Lo cierto es que cada uno pide una cosa, pero hay veces en las que estas peticiones son realmente curiosas.

Sin ir más lejos, hace poco nos enterábamos de la noticia de que un fallecido había pedido que se le enterrara con su sándwich favorito. Resulta cuanto menos particular que una persona quiera enterrarse junto a un bocadillo, pero la realidad es que para este hombre este sándwich era muy especial, tanto era así que solía tomarlo prácticamente a diario.

Aunque parezca una historia surrealista, es totalmente cierta tal y como lo comentó el nieto del fallecido, Richard Lussi, explicando que para su abuelo este sándwich era como un estilo de vida. Según el nieto, en concreto el bocadillo preferido de Lussi era el conocido Philly Cheesesteak, un sándwich muy popular de la zona en la que residía, ya que el fallecido era de Pennsylvania, una localidad de Estados Unidos.

Richard era un auténtico fanático de este sándwich, cuya particularidad es que es un bocadillo de gran tamaño compuesto por carne y queso. Pues bien, tanto le gustaba este sándwich al señor Lussi que era capaz de caminar durante 2 horas todos los días hasta llegar al establecimiento donde los preparaban para disfrutar de su querido bocadillo.

Debido a su gran afición por este sándwich, antes de morir Richard le pidió a su nieto que su último deseo era que lo enterraran con uno de estos bocadillos. El nieto, sabiendo lo que le gustaba a su abuelo el Philly Cheesesteak, cumplió con su deseo por raro que sonara. Así, una vez que Richard falleció el pasado mes de octubre a causa de unos problemas cardíacos que ya padecía desde hace algún tiempo, su nieto se dirigió al local que solía frecuentar su abuelo de forma diaria y pidió dos bocadillos de este tipo para llevar. Así pudo complacer la última voluntad de su abuelo que no era otra que enterrarse con este sándwich. Ahora Richard descansa en paz en su ataúd familiar junto a sus dos bocadillos favoritos y tal y como explicó su nieto a los medios de comunicación, seguro que está muy contento disfrutando de estos sándwiches escuchando su canción favorita, “Time to say goodbye” de Andrea Bocelli.

Foto: samalegre

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